Piedra de Tranca
¡QUÉ RIÑONES!

MARCIANO

La oposición señala a través de las redes sociales que el diluvio que afecta a todo el país es consecuencia de la irresponsabilidad de Chávez de haber ordenado bombardear las nubes durante la sequía / Si un avión se cae, la culpa es de Chávez. Si hay sequía la culpa es de Chávez. Si llueve, igual
LA EXPRESIÓN ES OTRA, pero por razones obvias este escribidor prefiere minimizar su impacto para los lectores, usándola, no en el título de esta nota, sino ahora, en su texto. Porque lo que realmente escuché en una reunión de escuálidos, que luego fue repetido a través de internet y de twitter, es que el diluvio que afecta a todo el país es consecuencia de la irresponsabilidad de Chávez de haber ordenado bombardear las nubes durante la sequía. ¡Qué bolas!, le escuché decir a una hermosa dama cubierta de joyas y con revelador escote, con la voz crispada por el odio, ante un grupo que la oía con embeleso. ¡Qué bolas! -repetía una y otra vez-, tiene ese zambo con verruga desafiando la naturaleza, con la misma irresponsabilidad con que nos desafía a nosotros cuando insinúa, por ejemplo, quitarnos los campos de golf.

LA REFERIDA DAMA, sin la dulzura y el talante femenino de la amiga de Roberto Malaver -pero sí con la misma belleza que caracteriza a las mujeres de la burguesía, según Lenin- en verdad expresa una manera de asumir los temas nacionales por parte, no solo de los oligarcas de uña en la colita, sino de los que pretenden ascenso social como los adecos, rosaleros, masistas -¿queda algo de ellos?-, causaerristas, podemeros, banderarojas y otros especímenes que conviven en la MUD.

PARA LOS HABITANTES de esa misteriosa aldea del miedo letal, del odio congelado y de las ansias de venganza, Chávez y su chavismo son los responsables de todo lo malo que sucede en Venezuela. Las lluvias son un ejemplo, y recuerdan de inmediato el deslave de Vargas en 1999, cuando Chávez ni siquiera tenía un año en Miraflores y le achacaron aquella tragedia que se gestó durante la Cuarta. Ahora lo acusan de lo mismo, como si por la misma razón en Colombia no hubiera millón y medio de damnificados, centenares de muertes, destrucción de la infraestructura y de la producción agrícola. O como si en Europa no estuviera pasando nada, con las terribles nevadas y la mortandad que crece día tras día.

SI UN AVIÓN SE CAE, la culpa es de Chávez. Si hay sequía la culpa es de Chávez. Si llueve, igual. Si la delincuencia que azota al mundo entero -observar lo de Brasil- provoca muertes, la culpa es de Chávez. Pese a que es mayor la inseguridad en aquellos estados y municipios donde gobierna la oposición, como es el caso del record de secuestros en el Zulia.

SI LOS BANQUEROS se roban el dinero de los depositantes, la culpa es de Chávez. Si pasa igual con las casas de bolsa, la culpa es de Chávez. Si las constructoras y empresas inmobiliarias trampean a los compradores, la culpa es de Chávez. Si ciertos medios de comunicación tienen el agua al cuello, al igual que los damnificados por las lluvias, por ser malos administradores y orientar sus publicaciones con políticas que provocan repudio en la colectividad, la culpa es de Chávez. Por consiguiente, la despampanante dama que se regodea exclamando, «¡qué bolas las de Chávez!», tiene la razón de la sinrazón. Y se la perdona por ser ella como es.-

(Publicado por Diario Vea)