Sábado, 13 de dicembre de 2008
Perspectivas de un hiperespacio económico entre Rusia, Europa y Estados Unidos
Por: Oleg Mitiae

RIA Novosti. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia Serguei Lavrov propuso el pasado 10 de diciembre comenzar trabajos con vistas a crear un espacio económico común entre Rusia, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EEUU).


La iniciativa del canciller ruso es más que audaz en momentos cuando se ven truncadas en todo el mundo las conversaciones sobre la creación de diversas zonas económicas comunes.

Lavrov intervino el miércoles en la ciudad de Moscú en una reunión con los representantes de la Asociación Europea de Comerciantes. En esa reunión, el diplomático presentó muchas ideas positivas sobre una asociación estratégica entre Rusia y la Unión Europea, sobre lo esencial que es para ambas partes suprimir los visados. La iniciativa de formar un espacio económico único (Rusia – UE – EE.UU.) fue sin duda alguna la propuesta más original de Lavrov en su reunión con los hombres de negocios europeos.

El canciller ruso fundamentó con precisión dicha propuesta. En primer lugar, Rusia ve con buenos ojos la creación de un espacio común con la UE. En segundo lugar, ésta última y los EEUU también ven la posibilidad de crear un espacio económico común. Pero según la opinión del canciller ruso, la creación de tales espacios económicos bilaterales no debe perjudicar a terceros. De aquí es que lógicamente deriva la idea de Lavrov: crear un espacio económico trilateral que se ajuste al esquema de «triángulo equilátero», dónde el proceso de cooperación se lleve a cabo sobre una base justa y beneficiosa para las partes.

La idea en sí no es mala, pero de inmediato surgen muchas preguntas. La primera de ellas es ¿las relaciones económicas entre Rusia, la UE y los EEUU tienen la estructura de un «triángulo equilátero»?

En lo que respecta al comercio, la UE es sin duda el socio más importante de Rusia, ya que más del 50% del comercio exterior ruso recae en ella. La UE y los EEUU también son grandes socios comerciales. Sin embargo, las relaciones económicas entre los EEUU y Rusia no son muy estables. Menos del 5% del comercio ruso corresponde a los EEUU. Es evidente que un triángulo equilátero económico entre los tres países no resulta.

Otro esquema de buenas más perspectivas sería que la UE se convirtiera en un puente entre EEUU y Rusia. Pero todo esto son apenas bosquejos especulativos. El sector privado tiende a operar dónde le es más rentable, porque el empresario privado es quien realmente entabla las relaciones económicas internacionales. La burocracia mundial puede analizar eternamente todas las variantes para potenciar el comercio y no tener ningún resultado.

A propósito, la propuesta de crear el mencionado espacio económico común UE – Rusia se hizo por primera vez en la cumbre Rusia – UE en San Petersburgo (Rusia) en el 2003. ¿Cuáles fueron los resultados de esta cumbre? Hacia el 2005 en Moscú en una cumbre análoga se aprobó la «Hoja de Ruta» (plan de acción) para la creación de un espacio económico común entre Rusia y la UE.

Desde entonces, el tema sobre la creación de un espacio económico común, constantemente se discuten en las cumbres Rusia – UE que regularmente se realizan. El problema radica en que las discusiones nunca concluyen con resultados concretos. En las mencionadas cumbres se discuten los mismos asuntos o problemas parecidos, incluso el tema de supresión de visados que se discute desde hace mucho tiempo no se sabe cuando se podrá resolver.

Otro problema es que desde el 2003 tanto en Rusia como en la UE han cambiado varios gobiernos y por lo tanto, han aparecido nuevos jefes de Estado. No es de sorprenderse que en este otoño la propuesta del enérgico presidente francés Nicolás Sarkozy acerca de la creación de un espacio económico común entre la UE y Rusia, haya sido percibida como una nueva idea original.

Posiblemente, el canciller ruso quiso respaldar la iniciativa de uno de los principales socios europeos de Rusia y agregar algo a la oferta gala. Con todo eso, la propuesta de Lavrov es irreprochable.

La UE y EEUU realizan regularmente cumbres, en las que constantemente se plantea una cooperación trasatlántica que incluya el establecimiento de estándares únicos en comercio y las inversiones como base para la creación de un mercado común europeo – norteamericano.

El enorme volumen comercial entre la UE y EEUU equivalente a 1.700 millones de euros diarios, no se debe a la celebración de estas cumbres, sino a que simplemente, las empresas norteamericanas y europeas le es beneficioso negociar.