Caravana contra violencia llegó a Ciudad Juárez, la urbe más peligrosa de México
TeleSUR

La caravana contra la violencia en México llegó la noche del pasado jueves a la peligrosa Ciudad Juárez, la urbe del país norteamericano en la que se registraron más de tres mil asesinatos el pasado año de 2010.

Tras un recorrido de tres mil kilómetros, los más de 450 manifestantes que integran la caravana arribaron a esta ciudad del estado mexicano de Chihuahua con reclamos para enfrentar la impunidad y respetar a los activistas de derechos humanos.

Los manifestantes, que se movilizaron en unos 20 autobuses hicieron una escala en Chihuahua, capital del estado homónimo, antes de arribar a su destino final, donde este viernes firmarán un pacto civil por la paz, la dignidad y la justicia ante la violencia por el narcotráfico y los operativos militares para combatirlo.

El poeta mexicano Javier Sicilia, organizador de la marcha que partió el 4 de junio y padre de un joven de 24 años asesinado en marzo pasado en el centro de México, fue recibido en Ciudad Juárez con mariachis y cientos de personas en uno de los puentes de entrada la localidad más violenta del país.

Luz María Dávila, madre de dos los 14 jóvenes acribillados en el barrio popular Villas de Salvácar durante una fiesta en enero de 2010, recibió a Sicilia con un abrazo.

Dávila, conocida como Madre Coraje, por interrumpir un discurso del presidente Felipe Calderón en Ciudad Juárez pronunciado tras la matanza para exigirle justicia, le colocó a Sicilia un rosario católico en el cuello, después la caravana se encaminó a Villas de Salvácar.

Sólo en 2010 se produjeron más de tres mil 100 muertes violentas en Ciudad Juárez. No obstante, el gobierno aseguró en pasados días que los homicidios en la ciudad cayeron casi 60 por ciento, al bajar el promedio diario de 11 asesinatos en octubre de 2010 a cuatro en abril.

Durante su parada previa en Chihuahua, frente a las gobernación local, los manifestantes develaron una placa en el lugar donde en diciembre fue asesinada por un sicario Marisela Escobedo mientras ponía un letrero para protestar por la excarcelación del asesino confeso de su hija adolescente.

“Hechos como la muerte de Marisela Escobedo nos reflejan el grado de inseguridad pero también de impunidad que existe a causa de la ausencia de un verdadero gobierno”, señaló Sicilia.

Esta marcha es la tercera manifestación que encabeza Sicilia tras el asesinato a fin de marzo de su hijo y otras seis personas en la ciudad de Cuernavaca (centro).

Varios de los puntos recorridos por la marcha han sido escenario en los últimos días de nuevos hechos violentos.

El pasado jueves, renunció el jefe de la policía del municipal de Chihuahua, tras una semana de ataques, entre ellos uno perpetrado el miércoles contra el segundo al mando de la corporación -quien salió ileso-, que provocaron la muerte a cinco uniformados.

Asimismo, fueron halladas ocho fosas clandestinas en una zona habitacional del puerto de Acapulco de donde fueron exhumados 14 cadáveres. Ocho personas más fueron asesinadas en el estado de Sinaloa (noroeste), cuatro en Ciudad Juárez y dos cadáveres mutilados fueron hallados en Monterrey (Nuevo León).

La noche del pasado miércoles, 21 cadáveres fueron encontrados en distintos puntos de la ciudad de Morelia (oeste). El martes 13 pacientes fueron baleados en un centro de atención de adictos en Torreón (norte).

Sicilia llegó hasta la plaza del Ángel de Chihuahua junto a unas dos mil personas y una gigantesca campana de la justicia.

Allí estuvo rodeado de mujeres vestidas con capas negras de luto y sombreros rosa, en memoria de cientos de mujeres asesinadas en Chihuahua las dos últimas décadas, en crímenes calificados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como “feminicidios”.

Durante el acto, Julieta Armendariz, familiar de víctimas de una masacre de 13 personas en el poblado indígena de Creel en 2008, agradeció a Sicilia y a la marcha por romper el manto de impunidad que rodea a miles de los 37.000 crímenes ocurridos en México desde que en 2006 el presidente Felipe Calderón lanzó al Ejército a las calles para combatir al narcotráfico.

“Nos hacen sentir que no estamos solos; con este abrazo solidario entre quienes perdimos a nuestros familiares a lo largo y ancho de México podemos mitigar la angustia de las noches sin dormir, en que los adoloridos gritos de nuestros muertos resuenan en nosotros”, dijo la activista, que perdió a un hermano y un primo en esa masacre.

El pasado sábado, la caravana pasará a la vecina urbe estadounidense El Paso, para llamar a Washington a replantear la estrategia antidrogas que ha obligado a América Latina a asumir esa lucha como una guerra, según los organizadores de la protesta

teleSUR-Agencias/MFD