La lógica de Fidel
Biocombustibles: camino seguro al hambre

Prensa latina/ inSurGente.- La producción de biocombustibles en la última década que impulsa Estados Unidos, lleva al límite la disponibilidad de alimentos, encarece los precios básicos de este sector y aumenta el hambre de millones de personas. Los agrocombustibles devinieron competidores importantes en el mercado de la energía y fuente de enriquecimiento para las trasnacionales de la industria.


A ello se suma un incremento de la demanda de comestibles en las naciones emergentes, como China, la India y Brasil o en países afectados por eventos climatológicos. Por otra parte, la especulación, la caída del dólar estadounidense, la incertidumbre política y militar en muchas zonas del mundo, entre otros factores, dispararon el precio del petróleo, lo que influyó en la producción y el valor de los alimentos.

Las consecuencias parecían incalculables, apoyadas en su carácter global, pero el Banco Mundial (BM) reveló recientemente que la propagación a nivel internacional del uso de biocombustibles estimuló el encarecimiento de los alimentos en 75 por ciento.

Estas fuentes alternativas, que hoy día parecen una esperanza para algunos, serán la desgracia por hambre de 854 millones de personas, la mayoría de las regiones en vías de desarrollo, indicó un análisis del investigador argentino Ricardo Natalichio.

El nuevo producto se obtiene de iguales materias primas vegetales y utiliza las mismas tierras de las que se alimenta la población mundial, alerta el reporte bajo el título de Los agrocombustibles limpiarán el planeta de pobres.

Según el estudio, sólo en Estados Unidos, la cantidad de maíz destinada a la fabricación de etanol en los últimos ocho años creció en más del 500 por ciento.

Estadísticas indican que en el último año el maíz subió su precio hasta un 130 por ciento, mientras en pocos meses el arroz pasó de 300 a la desconcertante cifra de mil 200 dólares la tonelada.

Cuando esto sucede, hay cerca de mil millones de personas que al inicio de la crisis alimentaria insumían el 75 por ciento de sus débiles ingresos en trigo, soya, arroz y maíz, esenciales para no morir, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Añadió que las reservas de productos nutritivos del orbe están ahora en su nivel más bajo en 30 años.

La canasta básica, que incluye carne, harina y leche, elevó su valor en 57 por ciento entre marzo de 2007 e igual período de 2008, lo que por supuesto, ataca de manera crucial a los más vulnerables, reveló la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

La FAO precisa que las causas del flagelo están en la mala distribución de las riquezas, en las políticas irresponsables de muchos gobiernos y en el hecho de que también el 40 por ciento de los agrocombustibles del planeta provengan de las tierras cultivables e imprescindibles de esta región.