Jueves, 05 de Marzo de 2009

Producción de arroz impulsa soberanía alimentaria
La parte más difícil que ha dejado al descubierto el asunto del arroz es la resistencia al cambio para lograr la coexistencia pacífica y exitosa de un modelo humanista, el bolivariano, y un modelo mercantilista tradicional que tiene como razón de ser la multiplicación de su riqueza material

Por: Minci-Roger Merchán


El respeto a la propiedad privada, establecido en la Constitución Nacional, y la necesidad de un tiempo prudencial para que el desarrollo agroindustrial se consolide y haga aportes importantes en la producción, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos ha hecho que algunos sectores empresariales tengan, hasta ahora, un comportamiento similar al que desarrollaban en la IV República: la obtención de utilidades financieras importantes sin comprometerse con las necesidades del pueblo.

Empresas Polar se ha empeñado en mantener con vida este viejo esquema en sus plantas procesadoras de arroz al destinar 90% de su producción a las presentaciones saborizadas y sólo 10% al arroz blanco de consumo popular.

Ese modo de gerenciar tiene un alto contenido neoliberal para el desarrollo de estrategias de alta rentabilidad financiera: Eduardo Samán, antiguo presidente del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios –Indepabis- y nuevo ministro de Comercio, explicó que por cada tonelada de arroz, Empresas Polar utiliza entre 10 y 12 kilos de saborizante, técnica que les permite burlar la regulación de precios al vender con un valor hasta 150% superior al establecido. El precio de venta del arroz saborizado oscila entre Bs. 4,00 y Bs. 5,50, y el regulado para el arroz blanco es de 2,1Bs.

De allí la obligación del Gobierno Nacional de intervenir esta planta procesadora de arroz, ubicada en Calabozo, para romper el paralelismo que han querido mantener estos sectores empresariales con la Revolución Bolivariana.

En estos tiempos de cambios, el sector privado y el Gobierno se ven en la necesidad de unir esfuerzos para evitar o reducir las confrontaciones. La apuesta debe ser una: garantizar la soberanía alimentaria del pueblo.

Las luchas por la Seguridad y Soberanía Alimentaria
Son numerosas las iniciativas ejecutadas por el Gobierno Revolucionario para impulsar el desarrollo del sector agroindustrial de nuestro país y garantizar así la seguridad y soberanía alimentaria de todos los venezolanos. Los resultados han sido tangibles en muchas áreas, en especial en el sector arroz, cuya producción ha crecido 94 % en los últimos 10 años.

En uno de sus discursos, el presidente de la República, Hugo Chávez, hace cuenta de ello:

“Se ha duplicado la producción de arroz, esto gracias a los productores y campesinos; así como la acción del Gobierno revolucionario con la recuperación de tierras, de los sistemas de riego, a las buenas semillas que estamos produciendo, la disminución de los costos de los fertilizantes. Además, hemos traído maquinarias agrícolas de todo el mundo”.

Las reglas del juego con el arroz
Ante la supuesta escasez de arroz blanco, el Gobierno, en la búsqueda de soluciones, investiga y consigue que la relación de producción de arroz saborizado de Empresas Polar respecto a la producción de arroz blanco es desproporcionada (90-10). Además, para producir el cereal la planta trabaja a la mitad de su capacidad instalada; argumentos con la suficiente validez para hacer cumplir lo dispuesto en el artículo 117 de la Constitución:

“Todas las personas tendrán derecho a disponer de bienes y servicios de calidad, así como a una información adecuada y no engañosa sobre el contenido y características de los productos y servicios que consumen; a la libertad de elección y a un trato equitativo y digno. La ley establecerá los mecanismos necesarios para garantizar esos derechos, las normas de control de calidad y cantidad de bienes y servicios, los procedimientos de defensa del público consumidor, el resarcimiento de los daños ocasionados y las sanciones correspondientes por la violación de estos derechos”.

Por otra parte, el superintendente de Almacenes, Silos y Dependencias Agrícolas, Carlos Osorio, ha declarado que había un acuerdo de palabra con la industria para producir un 80% de arroz blanco y un 20% de arroz saborizado mientras se establecían las proporciones oficialmente.

Estos dos elementos justifican la decisión del gobierno de intervenir las plantas procesadoras de cereal. Ante la posición asumida por Empresas Polar de la no existencia de un marco jurídico regulatorio, este martes 3 de marzo, a través de la Resolución Nº 474, publicada en la Gaceta Oficial Nº 39.129, el Ejecutivo Nacional fijó las proporciones mínimas y obligatorias que la agroindustria deberá cumplir al elaborar y comercializar presentaciones de productos cuyos precios son objeto de regulación.

La regulación comprende el aceite comestible, en un 95% de producción, el arroz blanco de mesa 80%, azúcar 95%, café en grano tostado y molido 95%, harina de maíz blanco precocida 90%, leche en polvo completa 90%, leche pasteurizada completa 90%, margarina y mayonesa 90%, pastas alimenticias 70%, queso 95% y salsa de tomate 95%.

La intervención de la planta de arroz en Guárico tiene la finalidad de garantizar el suministro del arroz blanco regulado, algo que ha evitado la empresa privada, y de hacer valer la ley “Dura lex, sed lex”. La inspección de la planta ha estado a cargo de personal especializado, que con experticia ha llevado a cabo la labor encomendada.

Despejando el camino
Hasta aquí parece no haber ningún cabo suelto para que, dentro del marco legal, la producción de artículos regulados, en beneficio del pueblo, se normalice y, al mismo tiempo, se aclaren más las reglas de juego en la producción y comercialización de alimentos en Venezuela.

Las diligencias que realizan los organismos públicos para cumplir con las premisas anteriores tienen el camino bastante despejado y sus resultados no deben, en teoría, arrojar grandes sorpresas.

Resulta obvio que del lado de Empresas Polar van a continuar defendiendo su posición y van a buscar más alegatos para fortalecer su manera de hacer negocios.
La parte más difícil del asunto es la resistencia al cambio para lograr la coexistencia pacífica y exitosa de un modelo humanista, el bolivariano, y un modelo mercantilista tradicional que tiene como razón de ser la multiplicación de su riqueza material.

Mientras tanto, otros sectores no involucrados directamente con esta situación buscarán sacar provecho en el ámbito político, internacional o comunicacional, por solo mencionar algunos.