El presidente estadounidense, Donald Trump, viajará hoy a Kenosha, Wisconsin, aun cuando las autoridades locales le pidieron reconsiderar sus planes ante el temor de que la visita agrave las divisiones tras jornadas de protestas.

La ciudad a donde llegará este martes el jefe de la Casa Blanca fue escenario la semana pasada de fuertes protestas, en varias de las cuales hubo hechos de violencia y disturbios, luego de que un policía blanco disparó siete veces contra el afronorteamericano Jacob Blake, quien quedó parcialmente paralizado.

El caso de Blake avivó las manifestaciones contra el racismo y la brutalidad policial que se expandieron por todo el país desde que en mayo pasado el hombre negro George Floyd fue asesinado por un agente de la policía en Minneapolis, Minnesota.

Como respuesta a esas movilizaciones, Trump reiteró su apoyo a la fuerzas del orden, pese a los llamados de muchos sectores a reformar el sistema de justicia criminal, y se centró en criticar los casos de vandalismo registrados en algunos lugares, sin mencionar nunca el racismo sistémico contra el que se pronuncian los manifestantes.

El gobernante republicano se reunirá hoy en Kenosha con miembros de la policía local y examinará los daños tras los disturbios de los últimos días, adelantó la Casa Blanca.

Trump, quien en varias ocasiones ha sido acusado de emitir pronunciamientos racistas, dijo que no se encontrará con los familiares de Blake, porque, según declaró ayer en una rueda de prensa, ellos querían que se involucraran abogados en la conversación, ‘y yo pensé que eso era inapropiado’.

La decisión del presidente de dirigirse a Wisconsin se mantuvo a pesar de que el gobernador del estado, el demócrata Tony Evers, le pidió en una carta reconsiderar la visita, ante el temor de que la presencia del mandatario ‘solo obstaculice nuestra curación’ y ‘retrase el trabajo para superar la división y avanzar juntos hacia las soluciones’.

También el alcalde de Kenosha, John Antaramian, instó al gobernante a no ir a la localidad, pues este no es el mejor momento, luego de una semana de disturbios en los cuales se reportaron dos personas muertas y al menos dos heridas.

En declaraciones este lunes a reporteros, Trump reconoció que Evers aceptó el envío de la Guardia Nacional a Kenosha, y agregó que eso permitió ‘terminar el problema’, pero se negó a escuchar el pedido del gobernador a no acudir al lugar en este momento.

Tengo que ver a la gente que hizo un buen trabajo por mí, tenemos un gran apoyo en el estado de Wisconsin, afirmó el presidente, quien buscará la reelección en los comicios de noviembre próximo.

La cadena de televisión NBC News reportó que líderes religiosos y comunitarios afronorteamericanos prevén actividades para alejar a las personas de las áreas donde se espera la presencia de Trump, y están animando a los residentes a reunirse en el vecindario donde le dispararon a Blake.

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