Por: Ricardo Abud.

El Covid-19,
virus que afecta al mundo, ha venido para cambiar muchos paradigmas, Venezuela
no escapa a esos cambios, cambios que irreversiblemente en ocasiones certifican
el proceso de descomposición social que estamos padeciendo, por la polarización
política que hay en nuestra sociedad.

Sectores
opositores, en muchos casos antisociales, que de manera irrespetuosa han
manejado la crisis, expulsando de sus almas la más estrepitosa miseria humana
interiorizada en sus antivalores, y la maldad que no les da sosiego a sus
vidas. 

El Gobierno Bolivariano
ha manejado de forma eficiente la crisis producida por esta pandemia, con
aciertos y errores, nunca nadie nos preparó para enfrentar una guerra de este
nivel. Sin embargo, la oposición molesta con el Gobierno que ha enfrentado la
pandemia de acuerdo a los protocolos establecidos para estos casos, critica de
manera indiscriminada, incoherente y sin argumentos las medidas que han sido
oficialmente tomadas, ellos sin lugar a duda, tenían como propósito mostrar al
mundo que Venezuela no podría con esta pandemia, ellos apostaban por la
masificación del virus y por consiguiente señalar que nuestro país era el más
afectado, lamentablemente para ellos y afortunadamente para la mayoría de los
venezolanos, se ha podido controlar, en el entendido que en la actualidad se han
producido repuntes en las cifras, producto de la acogida de muchos repatriados
que el mismo Gobierno ha ayudado a facilitarles su regreso, y, otro gran contingente,
que ha pasado por las trochas, sin la observancia de los controles necesarios
para contrarrestar la exposición de aquellos posibles infectados .

Para nadie es
un secreto y sería absurdo no recordar, que algunos familiares de altos
personeros del Gobierno han dado mal uso al poder y de manera irresponsable han
actuado obviando todos los protocolos de seguridad, hecho muy cuestionado y muy
bien aprovechado por sectores de la oposición para sacarle partido a este tipo
de errores –políticos- que se han cometido.

Esta semana
hemos sido testigos de la miseria humana en su más alto nivel de
descomposición, desde el momento en que algunos líderes se han dirigido al país
en una actitud responsable, anunciando que han resultado “positivo” en la
prueba del Covid-19, entre ellos Diosdado Cabello, al que muchos llaman en las
redes sociales “el protector del pueblo”, titulo bien ganado por su actitud
ante la problemática del país, y no se puede negar que TODOS en las redes sociales acuden a él para que ayude a resolver
los casos de salud  que le son
planteados, siendo  uno de los pocos
líderes, por no decir el ÚNICO   que ha realizado trabajo de calle y que ha llegado
a donde está por méritos propios, no hay Gobernadores, Alcaldes, Diputados ni
Concejales capaces  de ayudar al pueblo
que los eligió, solo viven de las prebendas que el cargo les confiere,
excepciones hay sin lugar a dudas, pero no es la regla.

Diosdado
Cabello es una de las personas que más oraciones recibe el día de hoy para su
pronto recuperación, a su vez los mensajes con la mayor carga de odio jamás vista
por la oposición, donde claramente han demostrado lo bajo que pueden caer y la
falta de respeto que muestran por la vida. Diosdado pronto se recuperará, pero
la nociva  campaña de descredito y las ALABANZAS A BUEN VIRUS COVID-19  que
ataco al dirigente no son normales, es gente posesa de la más estruendosa
miseria que tienen como depósito en sus almas, por sus venas no corre sangre,
corre la pudrición hecha química malsana, no es posible tanta maldad y odio de
aquellos que se hacen llamar seres humanos, cristianos, apostólicos y romanos,
o que sintiéndose justificados por su condición de opositores se creen superiores
al “rebaño” de la Revolución Bolivariana, su vida hoy cargada de antivalores y
pobreza espiritual, llega a los más profundo de sus entrañas y se hace verbo
para invitar a la oscuridad a su fiesta colectiva, la alegría es total, animan
al virus a que tome partido, a que se haga fuerte en el organismo de la fuente
de esperanza que el pueblo ha depositado en su protector, el odio es total.  Lo que omiten estos degenerados es que hay
virus para rato y todo bumerang regresa tarde o temprano.  Las cifras ignominiosas del virus así lo
demuestran.

La ruptura
del tejido social, como causa y consecuencia de posiciones contrarias en lo político
e ideológico, siguen generando este tipo de violencia escrita y descomposición
en el que hoy nos encontramos, odio acérrimo por quien asume una postura
distinta, donde la muerte es lo único que calma ese odio tan consabido. Una
ruptura social, que ha llevado incluso a la oposición a cometer asesinatos por
pensar diferente, desvinculación total de la realidad subjetiva y objetiva del
país, la pérdida de valores y elementos simbólicos comunes, una sola unidad de
pensamientos los domina, EL ODIO!
hacia todo aquello que proyecte la justicia y el bienestar social.

La restitución
del tejido social, debe constituirse en una tarea fundamental del Gobierno y
sus instituciones, la misma debe de conducir a mejorar la convivencia social en
el plano del respeto y el fortalecimiento espiritual de su conducta, la
oposición necesariamente debe reconocer al otro sector del país y desde el Gobierno
se debe reconocer a esa otra gran parte de venezolanos que son contrario a él.
Buena la oportunidad para señalar con todo respeto, que  considero que la alocución del Ministro de la
Defensa el  5 de julio del presente año, no
contribuye en la realización de ese objetivo. Ponderación y el respeto.

Debemos
buscar el consenso, alcanzar un acuerdo y propiciar un pacto social en el cual
todos los venezolanos que queremos a este país y estamos dispuestos a
defenderlo ante cualquier agresión, logremos justicia y bienestar social para
todos, participación y oportunidad al desarrollo personal y colectivo y hacer
de Venezuela un país próspero en el cual todos tenemos cabida.
NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SER
POBRE.

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