La política exterior de Estados Unidos tuvo un foco muy singular el 2019, su objetivo esencial fue marcado por el intento de derrocar al Gobierno Constitucional de Venezuela liderado por el Presidente Nicolás Maduro. 

Las innumerables declaraciones y amenazas «Todas las cartas están sobre la mesa, incluida la opción militar» también estuvieron acompañadas de una Guerra Económica sin piedad. La asfixia a través de sanciones y bloqueos alcanzó a la compañía petrolera estatal encargada de llevar divisas a los venezolanos y satisfacer sus necesidades con el exterior.

Para Trump el 2019 pretendió ser el salto definitivo de Estados Unidos para la toma de Venezuela con el derrocamiento del Gobierno Chavista que no sirve a los intereses del gran lobby económico norteamericano, por ello se acompañó del bloqueo financiero y petrolero, toma de bienes del Estado venezolano, acciones militares y provocaciones, asi como el intento de un boicot diplomático. Los aliados principales para ello fueron el llamado Grupo de Lima y la Unión Europea.

Desde principios de año se inició esta fase considerada como la definitiva. Por ello el 23 de enero de 2019 Estados Unidos emitió una declaración, sin sustento legal en las leyes de Venezuela, en el que reconoce al Presidente de la Asamblea Nacional venezolana, el ultraderechista Juan Guaido, como Presidente de Venezuela.

Seguidamente, el 28 de enero sancionó a la industria petrolera «Petroleos de Venezuela» (PDVSA), congelando sus activos en el exterior, además tomó a la Empresa Citgo (filial de PDVSA en Estados Unidos) y prohibió a sus compañías hacer negocios con Venezuela. Por supuesto, por la dependencia de muchas de sus empresas del petróleo venezolano, EE.UU estaba apostando a un rapido cambio de gobierno para asegurar el pronto regreso de las mismas al mercado petrolero.

Rápidamente se inicia la acción de calle, el 23 de febrero pretendió ser el acto que prendiera la mecha definitiva para dar paso al plan de intervención estadounidense que permitiera al hombre de negocios, Donald Trump, recuperar las riquezas de Venezuela. Ese día pretendieron ingresar por la fuerza, a través de las fronteras colombo-venezolana cargamentos con supuesta ayuda humanitaria. En paralelo, desde el más alto nivel de la administración estadounidense se hicieron llamados a las fuerzas armadas venezolanas para romper el hilo constitucional y ponerse del lado de EE.UU. Lo cierto es que tal hazaña fue heroicamente neutralizada por las fuerzas civiles y militares del pais caribeño y de paso una parte importante de la Comunidad Internacional condenó la provocación que a todas luces violenta la soberanía de Venezuela.

Pero la agresión estadounidense no se detuvo ahi, la Administración de Trump estaba clara que su asedio solo tendría efecto si iba acompañado de un levantamiento interno, por ello consideró necesario extremar el malestar del pueblo venezolano. Para ello hacia falta golpearlo directamente ejecutando tres grandes ataques electromagneticos al sector electrico los dias 7 y 25 de marzo, también el 22 de julio, afectando a todo el sistema nacional electrico de Venezuela, mermando a la vez los servicios de distribución de agua y combustibles. Los daños económicos fueron incontables pero los humanos fueron aún peor y algunos aun se padecen, sin embargo Estados Unidos no logró los efectos pretendidos, que el pueblo se levantara contra su gobierno.

Los planes desestabilizadores continuaron, además de los incesantes llamados y amenazas a las fuerzas armadas, el 30 de abril un grupo reducido de militares se mostró ante las camaras de televisión declarando haber tomado una base aerea en la capital venezolana y anunciando un nuevo Golpe de Estado. A pesar de la expansión mediática de la noticia no ocurrió nada de lo anunciado. Los golpistas no se encontraban en alguna sede militar y una parte del grupo de militares estaban en el lugar bajo engaño, por lo que la acción fue calificada como «Un golpe de magnitud mediocre» con solo efecto mediatico.

Siguiendo con la política de agresión, en el campo diplomático, el 17 de mayo, Estados Unidos asaltó la Embajada de Venezuela en Washington, violando de esta forma la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas. Asi mismo, la administración Trump emprendió una campaña para aislar a Venezuela y evitar su participación en las Naciones Unidas. Dicho intento fue neutralizado y se hizo evidente con la participación del pais caribeño en el debate de la Asamblea General de la ONU a través de su Vicepresidenta Delcy Rodríguez, a la vez Venezuela fue nuevamente electa como miembro del Consejo de DDHH-ONU. La cúspide de la victoria diplomática se evidenció el 19 de diciembre con el reconocimiento por parte de la Asamblea General de la ONU al Gobierno del Presidente Nicolás Maduro como único representante ante la Organización.

A pesar de tanta frustración Estados Unidos respondió con un mayor ahínco en su política de presión contra el pueblo Venezuela, por ello el 3 de agosto anunció sanciones contra el Programa Estatal de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), programa que garantiza rubros esenciales de primera necesidad a más de 7 millones de familias. Las sanciones pretendieron intimidar a empresas de vender alimentos y medicamentos al gobierno venezolano sancionando a varias compañías importadoras, lo cierto es que a pesar de los inconvenientes el programa de distribución de alimentos al pueblo se mantiene activo y en cuanto a medicamentos se han activados mecanismos con Rusia, China y la ONU para la provisión de medicamentos para el pueblo.

Pero que sucedió mientras tanto en Venezuela?

De fracaso en fracaso. El autodenominado gobierno de transicion fue desinflandose con los meses, la evidente falta de fuerza e influencia en el terreno, las falsas promesas y los planes derrotados fueron determinantes para dicho fracaso. Otro elemento que sumó al descredito fue los escandalo de corrupción de los que se vieron envueltos por la desaparición de millones de dolares aportados para el derrocamiento del gobierno venezolano y la publicación de fotos del llamado «Presidente» con paramilitares colombianos responsables de muertes y de sucios negocios en la frontera colombo-venezolana.

Los venezolanos por su parte, que han estado en conocimiento por años la realidad mundial, en especial de las guerras emprendidas por Estados Unidos y sus consecuencias, entendieron rápidamente que estaban siendo sometidos a una situación para que implosionen contra su propio gobierno y abonar al terreno de la intervención estadounidense, por lo que rechazaron ser la presa de los planes estadounidense. Asi mismo, las Fuerzas Armadas venezolanas mostraron una lealtad y cohesión envidiable que impidieron su vulnerabilidad. Ambos elementos fueron determinantes en el terreno para detener la arremetida imperial.

El Gobierno revolucionario venezolano por su parte desplegó mecanismos para hacer frente a las arremetidas económicas multiformes que lleva adelante Estados Unidos. Para ello ha sido de gran importancia las vias de escape desarrolladas y en desarrollo por parte de la Revolución Bolivariana a fin de eludir el impacto de la guerra económica y financiera en contra de los venezolanos, por lo tanto ha implementado nuevos mecanisnos de pagos en el exterior, innovadoras medidas económicas internas activando nuevos sistemas de pagos, apoyos económicos directos al pueblo, aumento de la inversión social al 75,9% del presupuesto anual, alza de la produccion petrolera y ha atraido nuevas inversiones en el campo petrolero y minero. Dichas medidas han permitido una mediana recuperación que pretende extenderse para el 2020.

Trump por su parte ha confirmado en el 2019 que Venezuela no ha sido un hueso fácil de roer, sin embargo sus intereses se mantienen, por lo que sus planes continuarán, quizas cambiando en cierta medida su táctica pero manteniendo la estrategia contra Venezuela.

El 2019 se constituyó en el año del fracaso de Estados Unidos en Venezuela y el triunfo de la Revolución Bolivariana con Nicolás Maduro como presidente y unas instituciones venezolanas mas fortalecidas.

Prof. Laila Tajeldine
Universidad Bolivariana de Venezuela 

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