El canciller de Irán, Mohamad Yavad Zarif, condenó la hipocresía de Occidente sobre temas nucleares, pues critica a la república islámica por presunta posesión de ese armamento y calla frente a pruebas de Israel con esas armas.

Los israelíes anunciaron que ensayaron un sistema de propulsión de cohetes portadores de ojivas atómicas desde la base aérea de Palmajim, ubicada al sur de Tel Aviv, que apunta hacia la nación de los persas.

Zarif suscribió por redes sociales del mutismo occidental sobre esa amenaza y, por otro lado, intenta en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) paralizar el programa defensivo de misiles de Teherán.

De hecho, Estados Unidos y el G3 (Alemania, Francia y Reino Unido, signatarios del pacto nuclear con Irán) nunca se quejaron del único arsenal de armas atómicas existente en Medio Oriente, apuntó el diplomático.

El G3 envió una carta al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en la cual denuncian que misiles balísticos iraníes violan la resolución 2231 del Consejo de Seguridad.

En respuesta, el representante permanente de Irán ante la ONU, Mayid Tajt Ravanchi, opinó que el mensaje del trío europeo se basa en informes poco confiables y no en los de la Organización Internacional de Energía Atómica que varias veces certificó el carácter pacífico del programa nuclear iraní.

Ravanchi reiteró que su país continuará desarrollando su programa defensivo de misiles, dado que ninguno de esos proyectiles tiene un diseño para portar ojivas nucleares.

Contrario a Irán, Israel ni confirma ni desmiente la posesión de armas nucleares, ni permite inspeccionar sus centros de investigación de material fisionable, ni tampoco se adhiere al Tratado de No Proliferación.

El portal estadounidense The National Interest reveló en octubre último que Tel Aviv dispone de un arsenal de entre 80 y 300 armas nucleares.

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