El 15 de abril de 2013, hace apenas 6 años, la dirigencia de la derecha política venezolana volvió a desconocer los resultados electorales y tras su derrota en la elección sobrevenida presidencial del domingo 14 de abril, el candidato perdedor Henrique Capriles Radonsky llamó a la violencia, declaración que provocó al menos 11 muertos protagonizados por sus seguidores en toda Venezuela.

“Estoy hablándole a las 8 de la noche, en un ratico 45 minutos, que retumbe allí…ustedes le dan…allí…descargue toda esa arrechera, descárguela allí, dele allí, duro, usted le da allí y ustedes…que se oiga en todo el mundo”, expresó con un discurso violento, incoherente e irresponsable, con un lenguaje corporal iracundo y visiblemente nervioso.

El entonces gobernador de Miranda, en su paroxismo, responsabilizó al Gobierno Nacional de los actos violentos que pudieran generarse “en las próximas horas”, con lo cual reconocía tácitamente el efecto que tenían sus palabras.

La insólita declaración pública, a través de una conferencia de prensa transmitida por televisión, fue para anunciar que no reconocía su derrota frente al presidente electo, Nicolás Maduro Moros, quien debió asumir la candidatura revolucionaria tras la partida física del Comandante Hugo Chávez.

Repetición de una conducta irresponsable
El desconocimiento de los resultados electorales no era nada nuevo por parte de la derecha. Pero al desconocer abierta y públicamente la ley y llamar a “descargar” la ira de los votantes de la oposición, provocó una espiral de violencia inusitada con guarimbas, quema de centros de salud de Barrio Adentro, instalaciones públicas y muerte de venezolanos que intentaron despejar las barricadas callejeras o efectivos de seguridad del Estado que actuaron para restablecer el orden.

Durante 5 días, 11 personas, entre ellas dos menores de edad, perdieron la vida. Cientos de heridos con lesiones diversas y muchos incapacitados de por vida fue otro de los resultados de aquel llamado a la violencia política.

Un libro resume como Víctimas de la “arrechera”, las familias enlutadas como resultado de esta violencia fascista en Venezuela en ese momento, a raíz de este llamado irresponsable de un político que no acepta las reglas democráticas.

El 25 de abril, el Gobierno Bolivariano develó el plan desestabilizador de la oposición extremista denominado Conexión Abril, cuyo objetivo era generar movilizaciones a partir del momento en que el Poder Electoral emitiera los primeros resultados la noche del 14 de abril de 2013 y se desconocieran sus resultados por parte del candidato derrotado.

Guarimbas repetidas una y otra vez

Violencia planificada de la derecha se produjeron en 2004, 2013, 2014 y 2017 , con las llamadas guarimbas (Archivo agencias)

La derecha ya había ejecutado la práctica de violencia callejera que luego bautizaron como “guarimbas”. Lo había hecho durante el año 2004, para tratar de perturbar la campaña electoral para el referéndum revocatorio que resultó en un aplastante apoyo al mandato del Comandante Chávez.

Y luego lo repitieron en 2014 y 2017, cuando otros oposicionistas, entre ellos Leopoldo López, impulsaron asesinatos, quemas y daños patrimoniales con la llamada “Salida” que se saldó con más de 120 muertos. En todas estas oportunidades se provocó sufrimiento y luto en familias venezolanas y daños patrimoniales severos.

La especialista en redes sociales y periodismo digital, Larissa Costas,  analizó esta conducta de Capriles, señalando que en ese entonces hizo uso de lo que llamó “analfabetismo político funcional” de sus seguidores.

“Tras tener en vilo a Venezuela, mandó a descargar la “arrechera” y  justo después se puso en marcha una estrategia paramilitar, de la que sólo un grupo pequeño y violento hace parte. Digo paramilitar por la evidente capacidad organizativa, estructurada, compacta”, dijo sobre las acciones callejeras registradas luego de ese llamado.

Cambio de táctica, ultimátum y exigencias
Posteriormente, en ese mismo mes de abril de 2013, el propio Capriles volvió a ofrecer una conferencia donde hizo un supuesto llamado a la paz, como presunta respuesta a la violencia que desataron sus palabras previas.

Aseguró que su intención no era desconocer la voluntad popular, pero enseguida juró que él creía firmemente haber ganado las elecciones, por lo que dio ultimátum al CNE, para que hiciera recuento de votos, auditorías y revisión de cuadernos electorales, porque en caso contrario seguirían las “protestas”.

La exigencia de Capriles incluyó amenazas a la presidenta del Poder Electoral, a quien cuestionaba su gestión y la transparencia del organismo electoral.

Curiosamente, ese mismo organismo bajo la misma presidencia lo había declarado gobernador de Miranda, un año antes, y esos resultados no los objetó y fueron reconocidos por el partido socialista y las organizaciones de la alianza revolucionaria.

Cementerio en sus espaldas

Jorge Rodríguez, Jefe Comando de Campaña del Presidente Maduro en 2013 (Archivo VTV)

Ante el plazo perentorio que exigió al CNE, la respuesta vino de Jorge Rodríguez, entonces jefe del Comando de Campaña Hugo Chávez que llevó la candidatura de Nicolás Maduro.

A las autoridades del CNE el dirigente socialista pidió no aceptar amenazas ni ultimátum “de nadie, de ninguna institución, de ningún partido político, y mucho menos de dirigencias desorbitadas”.

Denunció el hecho de que Capriles exigiera cuadernos electorales y recuentos de votos, cuando en las elecciones primarias de la oposición, el 12 de febrero de 20123, cuando Capriles resultó “electo” como candidato de la derecha”, todos los documentos, boletas y cuadernos fueron incinerados para que no pudiera darse ningún proceso de auditoría.

“¿Qué quiere decir usted con el ultimátum?, ¿que haya más muertos, más violencia?. Usted ya tiene un cementerio en sus espaldas”, reclamó Rodríguez al excandidato presidencial perdedor.

Finalmente, el CNE realizó un recuento total del 100% de los cuadernos, boletas y actas electorales. En todas las auditorías estuvieron presentes testigos de la oposición que dieron el visto bueno a los procedimientos y resultados. La elección presidencial del 14 de abril fue un proceso democrático, transparente y perfecto, pero el candidato perdedor nunca lo reconoció, como tampoco su responsabilidad en las muertes de venezolanos.

Como epílogo y curiosidad histórica, Capriles había perdido por primera vez como candidato presidencial de la derecha ante el comandante Chávez en octubre de 2012.

Inmediatamente, después se postuló para las siguientes elecciones para su reelección a gobernador del estado Miranda, en diciembre de ese año, arrebatándole a Carlos Ocariz la candidatura que había ganado en las llamadas primarias de la oposición, burlando así la voluntad popular de esos electores.

Capriles Radonsky, candidato derrotado el 14 de abril de 2013, llamando a "descargar la arrechera" (Foto archivo agencias)

Fuentes: MippCI, Correo del Orinoco, PSUV, Telesur, Alba Ciudad

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