Por: Karelis González

Una maniobra planificada dentro de la estrategia de la derecha para derrocar al presidente de la República, Nicolás Maduro. El gobierno de Estados Unidos (EEUU), con el beneplácito de la derecha venezolana, dirigió una agresión contra el Sistema Eléctrico Nacional en búsqueda de generar un escenario de caos en el territorio nacional.

El pasado jueves, la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, ubicada en la represa del Guri, en el estado Bolívar, sufrió un ataque cibernético en el Sistema Automatizado de Control (ARDA), acción que ocasionó la interrupción del servicio eléctrico en los 23 estados, así como el cese del suministro de agua potable y la caída de las telecomunicaciones.

«La maniobra macabra de este ataque al sistema eléctrico es llevar a nuestro pueblo a un nivel de desesperación y al enfrentamiento de venezolanos entre venezolanos», apuntó el presidente de la República, Nicolás Maduro, este domingo a través de su cuenta de Twitter.

La interrupción del servicio eléctrico, que se extendió durante más de 72 horas, sería la «agresión más grave» que ha experimentado Venezuela en 200 años de historia. Detrás de su ejecución, estarían involucrados el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo; el senador del estado de Florida, Marco Rubio y el diputado de la Asamblea Nacional (AN) en desacato, Juan Guaidó, quien se autoproclamó «presidente encargado» en un acto inconstitucional, ocurrido el 23 de enero.

Y es que minutos después de registrarse el suceso, el senador norteamericano aseguró que los generadores de respaldo de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar habían fallado, aún cuando las autoridades venezolanos no habían determinado cuál era el sistema afectado.

«La única manera de saberlo era porque (Marco Rubio) estaba en conocimiento de eso», aseveró el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodríguez, quien además presentó un mensaje escrito por el secretario de Estado, Mike Pompeo, donde señaló que ante la escasez de alimentos y medicinas, también se acabaría el gobierno de Nicolás Maduro.

En este sentido, el dirigente del partido de derecha Voluntad Popular (VP), Juan Guaidó, insinuó que el corte del servicio eléctrico se mantendría hasta tanto el jefe de Estado continuara gobernando.

«Venezuela tiene claro que la luz llega con el cese de la usurpación. Sigamos adelante», destacó Guaidó. La declaración emitida por el diputado en desacato «es una confesión criminal de un psicópata», de acuerdo con el también ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, quien agregó que los promotores del sabotaje eléctrico se esforzarían para impedir la restitución de la electricidad.

El sabotaje cibernético a la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar se acompañó de dos acciones adicionales ejecutadas entre el sábado 9 y el lunes 11 de marzo. El jefe de Estado denunció que el Sistema Eléctrico Nacional sufrió ataques vía electromagnética y física con la intención de revertir la recuperación de la electricidad.

Estas maniobras no serían aisladas. A principios de año, comenzaban a gestarse planes de sabotaje a los servicios públicos, como parte de un maniobra de desgaste, dirigida a la población, para facilitar la instauración de un gobierno que responda a los intereses norteamericanos.

El 10 de enero, en paralelo a la juramentación del presidente de la República, Nicolás Maduro, para el período gubernamental 2019-2025, se registró un incendio contra los almacenes del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), ubicado en Guatire, en el estado Miranda.

El siniestro, cuya investigación determinó que había sido provocado, afecto seis galpones que contenían equipos médicos destinados a hospitales del estado Anzoátegui y Guárico.

Dos días más tarde, un nuevo sabotaje tendría lugar en el Hospital Clínico Universitario, en Caracas. El acto consistió en un corte en los equipos internos, acción que ocasionó el daño de un transformador.

El 17 de enero, el titular de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, denunció un intento de sabotaje a la Central Termoeléctrica Planta Centro, ubicada en el estado Carabobo, que suministra electricidad al occidente del país.

Investigaciones preliminares determinaron que uno de los presuntos implicados, que laboraba en la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), recibió dinero a cambio de colaborar con un grupo que cortaría cables para afectar el suministro eléctrico.

El 4 de febrero, se registraron ataques en la subestación Diego de Lozada y en la subestación Barcelona, ubicadas en los estados Miranda y Anzoátegui, respectivamente. El suceso ocurrió horas después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, emitiera una nueva amenaza militar contra Venezuela.

En Barcelona, específicamente, la afectación ocasionó que cerca del 80% de la población permaneciera sin servicio de energía eléctrica.

El 14 de febrero ocurrió un nuevo intento de desestabilización del servicio eléctrico, resultando afectada la subestación Barbacoa I, ubicada en el estado Anzoátegui. El suceso dejó a una persona fallecida.

A raíz de los ataques sistemáticos, el pasado 15 de febrero el jefe de Estado ordenó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) desplegar un plan especial para frenar las acciones de sabotaje.

«¿Cuánto hemos hecho para proteger el sistemá eléctrico? Pero aún es vulnerable por grupos de comando terrorista que atacan el sistema eléctrico todos los días. Es un tema vital de la defensa nacional», dijo el Mandatario.

20 días después, una nueva agresión al Sistema Eléctrico Nacional ocasionó la interrupción de la electricidad durante más de 72 horas en el territorio nacional.

El último acto de sabotaje ocurrió la madrugada de este lunes en la subestación La Ciudadela, ubicada en el estado Miranda. La acción intencional, que dejó a la mitad del municipio Baruta sin servicio eléctrico, pretendía «tumbar toda la electricidad en Caracas», aseveró el Presidente Nicolás Maduro.

Este martes, Jorge Rodríguez informó que desde el inicio de la guerra eléctrica, más de 200 personas han fallecido a causa de su participación en actos de sabotaje, mientras que 150 subestaciones de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) han resultado afectadas.

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