A un día de los disturbios del sábado, un grupo de venezolanos que cruzaron el puente internacional Francisco de Paula Santander, en la frontera de Cúcuta con Ureña siguiendo el llamado de los líderes opositores para apoyar la entrada de las donaciones internacionales hacia Venezuela, quedaron barados a “la buena de Dios”, solo con lo que traían encima, sin saber qué hacer, sin apoyo y sin poder regresar a su país tras participar en los episodios de violencia.

“Nos dijeron que iban a ir adelante con nosotros, que iban a poner el pecho, pero ¿quiénes dimos la pelea? Nosotros… y nos tienen olvidados (…) Según ellos ayer era el día clave, pero ¿qué pasa hoy? Nos cerraron la frontera y estamos aquí varados”, dijo al medio “El Espectador”, uno de los que cruzó la frontera, el comerciante venezolano, César Luis Matamoros.

Como este venezolano, un grupo pasó la noche a pocos metros del puente internacional Francisco de Paula Santander, embargados de un sentimiento de desconcierto y desilusión y reclaman a los líderes opositores que les ayuden, pues a Venezuela no pueden volver.

El domingo, algunos decidieron “no dejar enfriar” el asunto y enfrentarse a las fuerzas de seguridad de Venezuela con piedras y botellas. Según reseña este medio internacional, fue el caso de los hermanos Jhoan y Eddy, quienes tras el abandono de la oposición liderada por Guaidó recogían piedras del río Táchira para volver a la arremetida: “Ayer nos tomaron fotos y no tenemos opción. Si volvemos nos meten presos. Hay que seguir aquí antes de que las cosas se enfríen”.

Alrededor de veinte ciudadanos quedaron en esta situación, tras creer en los anuncios de la oposición venezolana sobre la salida del gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo,  el presidente constitucional sigue en Miraflores, las donaciones siguen en el puente Tienditas y los que apoyaron a la oposición quedaron como migrantes sin documentos, dinero, equipaje y sin tener a dónde ir.

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(LaIguana.TV)

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