Por: Masiel Fernández Bolaños*

La Habana (PL).- Alrededor de 257 millones de personas son víctimas del hambre en África, donde más seres humanos padecen subalimentación que en cualquier otra región del orbe.

Tras años de declive, alrededor de 237 millones de personas en el África subsahariana sufren de desnutrición crónica, apunta el Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición, un informe conjunto de la Oficina Regional para África de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Comisión Económica para África (CEPA) de la ONU.

En el 2017, el 20 por ciento de la población africana estaba subalimentada, apunta el documento, citado en comunicado de la FAO.

El empeoramiento de la tendencia se debe a las difíciles condiciones económicas mundiales y al deterioro de las condiciones ambientales y, en muchos países, a la variabilidad del clima y los fenómenos climáticos extremos y los conflictos, a veces combinados, refiere la pesquisa.

El crecimiento económico se ralentizó en 2016 debido a la debilidad de los precios de los productos básicos, en particular del petróleo y los minerales. La inseguridad alimentaria ha empeorado en los países afectados por conflictos, a menudo agravada por sequías o inundaciones, subraya.

Por ejemplo, ‘en África austral y oriental, muchos países sufrieron sequías’, afirman en el prólogo conjunto del informe Abebe Haile-Gabriel, director general adjunto de la FAO y representante regional para África, y Vera Songwe, secretaria ejecutiva de la CEPA.

A nivel regional, la prevalencia del retraso del crecimiento en los niños menores de cinco años está disminuyendo, pero sólo unos pocos países están bien encaminados para alcanzar la meta nutricional mundial para el retraso en el crecimiento.

El número de niños menores de cinco años con sobrepeso sigue aumentando, y es especialmente elevado en África del Norte y austral.

Según el informe regional, el progreso hacia el cumplimiento de las metas mundiales de nutrición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), avanza con lentitud a nivel continental.

En muchos países -especialmente en África oriental y austral-, las condiciones climáticas adversas debidas al fenómeno denominado El Niño provocaron una disminución de la producción agrícola y el aumento de los precios de los alimentos básicos.

PARA ERRADICAR EL HAMBRE 

La situación actual pone en peligro los esfuerzos del continente para erradicar el hambre a fin de alcanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS 2): Hambre Cero, opina la ONU.

Concretar dicho objetivo requiere un mayor esfuerzo, en medio de importantes retos a los que se enfrenta el continente, como la lucha contra el empleo juvenil y el cambio climático.

Unido a ello, considera que la agricultura y el sector rural deben desempeñar un papel clave en la creación de empleos decentes para los más de 10 millones de jóvenes que se incorporan al mercado laboral cada año.

Otra amenaza actual y creciente para la seguridad alimentaria y la nutrición en África -en particular para los países que dependen en gran medida de la agricultura-, es el cambio climático. Sus consecuencias -como la disminución de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas- influyen negativamente en el rendimiento de los cultivos alimentarios básicos.

Al mismo tiempo, existen oportunidades importantes para la agricultura en el desarrollo del comercio entre los países africanos, aprovechando las remesas para el desarrollo e invirtiendo en los jóvenes.

Las remesas de la migración internacional e interna desempeñan un papel importante en la reducción de la pobreza y el hambre, así como para fomentar inversiones productivas.

Las remesas internacionales ascienden a casi 70 mil millones de dólares -del tres por ciento del Producto Interno Bruto de África-, y representan una oportunidad para el desarrollo nacional que los gobiernos deberían tratar de fortalecer, puntualiza.

El Panorama regional de este año, titulado ‘Abordar la amenaza de la variabilidad y los fenómenos climáticos extremos para la seguridad alimentaria y la nutrición’, ilustra que estas amenazas son factores importantes que subyacen al reciente aumento de la inseguridad alimentaria y a las graves crisis alimentarias en el continente.

Muchos países de África corren un grave riesgo de sufrir desastres relacionados con el clima y los sufren con frecuencia. En los últimos 10 años, las calamidades asociadas con el clima afectaron a un promedio de 16 millones de personas y causaron daños anuales por valor de 670 millones de dólares en todo el continente, revela el informe.

Aunque no todas estas variaciones climáticas a corto plazo pueden atribuirse al cambio climático, las evidencias presentadas muestran que la mayor cantidad y frecuencia de fenómenos climáticos extremos y el aumento de la variabilidad amenazan con perjudicar los avances logrados en la lucha contra el hambre y la malnutrición.

La FAO y la CEPA subrayan que ‘se necesita actuar con mayor urgencia para aumentar la resiliencia de los hogares, las comunidades y los países ante la variabilidad climática y los fenómenos extremos’.

Tenemos que hacer frente a innumerables desafíos para crear capacidad institucional para diseñar, coordinar y ampliar las medidas de vigilancia de los riesgos y los sistemas de alerta temprana, la preparación y la respuesta ante situaciones de emergencia, las medidas de reducción de la vulnerabilidad, la protección social que responda a las crisis y la planificación e implementación de medidas de creación de resiliencia, opinan.

Las estrategias para la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres deben alinearse y coordinarse con las intervenciones en los sistemas nutricionales y alimentarios en todos los sectores.

En cuanto a la elaboración de estrategias de adaptación al clima y su implementación, en el informe se destaca la necesidad de redoblar los esfuerzos en la recopilación de datos, vigilancia y e implementación de prácticas agrícolas climáticamente inteligentes.

Los esfuerzos continuados mediante asociaciones, combinando la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres, y la financiación a largo plazo, pueden servir de puente entre los enfoques humanitarios y de desarrollo.

ALGUNOS DATOS DE INTERÉS:

  • Número de personas que padecen hambre en África: 257 millones (uno de cada cinco personas) 
  •  Niños menores de cinco años afectados por el retraso en el crecimiento (baja estatura para la edad): 59 millones (30,3 por ciento) 
  • Niños menores de cinco años afectados por la emaciación (peso bajo para la estatura): 13,8 millones (7,1 por ciento) 
  • Niños menores de cinco años con sobrepeso (peso elevado para la estatura): 9,7 millones (cinco por ciento) 
  • Porcentaje de mujeres en edad reproductiva afectadas por anemia: 38 por ciento 
  •  Porcentaje de lactantes menores de 6 meses que fueron alimentados exclusivamente con leche materna: 43,5 por ciento 
  •  Porcentaje de adultos obesos: 11,8 por ciento 

*Periodista de la Redacción Económica de Prensa Latina

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