Por: Hernán Mena Cifuentes
Hoy, cuando Trump reitera que mantiene la opción de invadir a Venezuela y Pence dice que “el tiempo del diálogo se acabó” en tácita declaración de guerra, las afirmaciones del mandatario y el vicepresidente del único imperio que nunca ha ganado una guerra, recuerdan la trayectoria militar de una nación que durante 121 años ha usado la mentira para desatar guerras.

Una estrategia usada por primera vez a fines del Siglo XIX que se extendió por el Siglo XX y llegó al Siglo XXI incorporando a su arsenal sofisticados métodos de guerra psicológica como el “Golpe Suave” de Gene Sharp, aplicado con éxito en varios países pero, fracasado en Bolivia, Nicaragua y Venezuela.

El primer golpe de mentiras bélicas lo asestó EEUU en 1898 contra España al hundir el acorazado yanqui Maine en La Habana, cuando Cuba era colonia española para justificar con apoyo de los medios mercenarios yanquis la guerra que declaró al agonizante imperio hispano para apoderarse de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.

En 1964 inventó la mentira del “Incidente del Golfo de Tonkin”, inexistente enfrentamiento entre unas patrulleras norvietnamitas con un buque de EEUU que usó para incrementar la guerra con el país del Sudeste asiático.

Siguieron en el siglo XXI con el genocidio del 11-S, denunciado por expertos en siniestros, científicos y periodistas como Thierry Meissan, quien en su obra “La Terrible Impostura” aporta pruebas que confirman que se trató de un auto-atentado, dirigido a justificar la invasión a Afganistán, a la que siguió la de Iraq en 2003 asegurando que poseía Armas de Destrucción Masiva.

Ahora Trump, apoyado por los gobernantes de Estados vasallos recurre a las mentiras de un golpe de Estado y una guerra anunciada para derrocar a Maduro ordenando a un títere suyo autoproclamarse Presidente Interino, que a diferencia del Presidente-Obrero elegido por el voto popular, viola la la Constitución venezolana y la Declaración Universal de los DDHH, documento que proclama que “La Voluntad del Pueblo es la base de la autoridad del Poder Público”.

Y es que “la mentira tiene patas cortas”, como las de EEUU que tras 121 años inventándolas para justificar sus guerras de conquista hoy se estrellan contra la granítica roca del pueblo y gobierno de Maduro quien no acepta ningún tipo de ultimátum venga de quien venga, mucho menos de sumisos lacayos imperiales.

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