Hace apenas un mes Venezuela estaba al borde de una guerra civil, al menos eso querían los operadores del odio, eso necesitaban sus amos, los señores de la guerra, los que bautizan la destrucción de los países con nombres de coloridas primaveras. En Venezuela, la primaveras prefabricadas no florecen.
Marchita la primavera quedan los culpables del reguero de odio en un campo estéril. Heridos todos exigimos justicia. La primavera no cuajó porque los venezolanos no odiamos como quieren que odiemos, muy a pesar de lo que se lea en las redes sociales, los venezolanos no odiamos, no sabemos hacerlo. No queremos.
Por mi calle pasaron unos irresponsables vestidos de políticos amarillos, convocando a los vecinos opositores para que se enfrentaran cuerpo a cuerpo con los vecinos chavistas. Hicieron una reunión, les dieron indicaciones: trancar todas las calles, impedir el paso de los chavistas cuando vayan a votar,” ¿y si quieren pasar qué hacemos?” -preguntó una vecina. “Lo impiden a toda costa” -respondió el irresponsable, dejando abierto un peligrosísimo ventanal de variables.
Cinco vecinas hicieron un simulacro de tranca unos días antes de las elecciones que debían impedir. Bastó y sobró para que supieran que ellas no querían evitar “a toda costa” que sus vecinos pasaran. Cuando llegó a su barricada el primer vecino chavista, cuando lo tuvieron que mirar a los ojos y decirle que no podía pasar porque “no es no”, el peso de los años de sana y cordial convivencia se impuso y las vecinas bajaron la mirada y abrieron el paso, eso sí, dejando un canal de la calle bloqueado para sobarse un poquito su “voluntad libertaria” magullada.
Así como vinieron a mi calle, los operadores del odio fueron a otras calles, en cada municipio, en todo el país, disfrazando el enfrentamiento entre vecinos, el germen más fértil de una guerra civil, de “Comités de Defensa de la Democracia”, unos aberrantes grupos de choque vecinales que debían impedir, en nombre de la democracia, que saliéramos a votar.
La voluntad de paz de los venezolanos apagó cuatro meses de violencia el mismo día que salimos a votar. Hace un mes ganó la paz, y para que siga ganando, la justicia tiene que tocar la puerta de los operadores del odio, esos serviles gestores de una guerra que sus amos nos quieren imponer.
Carola Chávez
@Tongorocho