Tulio Hernández, el despedido vicepresidente del banco BOD que recomendó “neutralizar” con materos a los activistas del chavismo, reapareció “autoexiliado” en Bogotá y ha reivindicado “ciertas actitudes de violencia” de la oposición al calificarla como “violencia defensiva”.

“Yo soy un pacifista que creo en la lucha democrática. De hecho, me opuse abiertamente por televisión contra lo que se llamó el Carmonazo. Me opuse radicalmente al paro cívico nacional que algunos llaman el paro petrolero, en 2002-2003. Me opuse con contundencia a la decisión de no participar en las elecciones legislativas de 2005. Y me he opuesto a quienes piden a los militares demócratas que den un golpe de Estado. Sostengo que cualquier salida que no sea civil y democrática es un retorno. Pero también creo que nosotros tenemos que defendernos, que no podemos dejar que los colectivos armados y todos estos grupos que se va inventando el gobierno puedan hacer lo que les da la gana. Por eso no creo que haya ninguna contradicción entre defender una salida democrática y defender la vida de uno y de su familia. Por eso no estoy tan de acuerdo con los que cuestionan ciertas actitudes de violencia de sectores de la oposición pues esa es una violencia defensiva”, argumentó en un extensa entrevista publicada por el portal TalCualDigital y firmada por el periodista venezolano Txomin Las Heras.

Asimismo, en la conversación calificó como un accidente el homicidio de la trabajadora de la salud Almelina Carrillo, quien el 19 de abril resultó gravemente herida por un hombre que lanzó una frasco de vidrio desde un piso alto cuando pasaba una manifestación de partidarios del presidente Nicolás Maduro.

La mujer de 47 años, que no participaba en la movilización, falleció días despues como consecuencia de la lesión que incluyó una fractura del cráneo.

Hernández, un sociólogo y catedrático universitario que se presenta como un teórico de la “cultura urbana”, explicó que el mensaje que colgó en su cuenta twitter lo hizo “en un momento de desesperación” por la impotencia que sentía ante “las agresiones de los colectivos a viviendas donde tengo familiares en los Andes”, según aseguró.

“Hice un tuit poco prudente, sugiriéndole a la gente que se defendiera de los ataques de los grupos de choque que ha creado el chavismo. Incluso, dije para subrayar la indefensión, ‘Se valen macetas’.” (En realidad dijo “se valen materos”), subrayó.

“Se produjo al día siguiente un accidente que produjo la muerte de una señora y la maquinaria de guerra sucia del chavismo intentó hacerme responsable intelectual del hecho. Toda una patraña rebuscada. Una infamia”, puntualizó para explicar su huída de Caracas.

“Entonces, por convicción unánime de amigos y familia, teniendo en cuenta la perversidad de la élite del poder, a sabiendas que allanan tu casa sin orden judicial y te encarcelan sin el debido proceso, decidí proteger mi integridad física y mi libertad personal saliendo de manera muy discreta del país, casi de punta de pies, para hacerle difícil al Sebin cumplir las órdenes del presidente de la República,” se justificó.

El sociólogo, que para el momento del incidente se desempeñaba como vIcepresidente de Asuntos Públicos del banco BOD, el cuarto en el ranking bancario venezolano, fue despedido públicamente del cargo, luego de que este portal revelara la relación. En un comunicado el banco, cuyo presidente es Victor Vargas Irausquin (vinculado con la nobleza española), se desmarcó del hasta entonces alto ejecutivo y condenó el llamado a la violencia.

Hernández, tras un mes de silencio en twitter, reapareció el pasado 22 de mayo con un mensaje que decía “En puerto seguro. Tranquilo. En buena compañía. Buenos anfitriones.”, pero sin revelar donde se encontraba.

Diez días después compartió un enlace a un artículo de Jared Genser en The New York Times, presentado con el mensaje “sin comillas”, escrito en inglés, “Venezuela Needs International Intervention. Now.” (Venezuela necesita una intervención internacional. Ahora).


Su más reciente mensaje develó el misterio de donde estaba. Fue publicado la noche del viernes, luego de la presentación de su libro “Una nación a la deriva”, en un centro cultural de la capital colombiana. Según “fue una noche hermosa, de colombianos y venezolanos juntos, compartiendo reflexiones sobre como salir juntos de nuestras pesadillas.”

En Caracas es seguro que la familia de Almelina Carrillo ya sabe como son esas pesadillas.

Fuente: http://www.latabla.com/sociologo-del-matero-dice-que-violencia-de-la-oposicion-venezolana-es-defensiva/