Ankara, 12 ene (PL) El Parlamento de Turquía se convirtió en escenario de una batalla campal entre diputados gubernamentales y opositores, según recogen las imágenes publicadas hoy por numerosos medios de prensa locales.

 

Los incidentes tuvieron lugar anoche cuando los legisladores procedían a realizar la votación del artículo quinto del nuevo paquete de reformas constitucionales, un polémico cambio que pondrá fin a la facultad del Parlamento para fiscalizar la acción de los ministros.

La diputada Fatma Kaplan, del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP), grabó con su teléfono y denunció que los miembros del gubernamental Partido Justicia y Desarrollo (AKP) estaban procediendo al margen de lo establecido para el voto.

Su acción derivó en insultos y empujones entre congresistas de distinto signo, finalizando en una verdadera batalla campal en la que volaron objetos, se rompió la base de la tribuna de oradores y dos miembros del AKP resultaron contusionados, Fatih Sahin, diputado por Ankara, con la nariz rota, y Muhammed Balta, electo por Trabzon, con un mordisco en una pierna.

La votación pudo finalizarse con la aprobación del polémico cambio y hoy se llevará a cabo la cuarta sesión del debate sobre las reformas constitucionales propuestas por el gobierno, las que únicamente la formación de extrema derecha Partido de Acción Nacionalista (MHP) apoya.

Trece enmiendas para la reforma de la carta magna restan aún por superar el trámite parlamentario para posteriormente someter el proyecto de reforma a la ciudadanía en un referéndum.

Tanto el Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, como su partido, argumentan la necesidad de cambiar el sistema parlamentario por una república presidencialista con fuertes poderes en manos del mandatario para hacer frente a los graves desafíos, entre ellos la amenaza terrorista.

A su vez, los principales partidos de la oposición, CHP y la izquierda prokurda del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), consideran que los cambios servirán para garantizar la concentración de todo el poder en una sola persona, convirtiendo el sistema en un régimen autocrático que no estará controlado ni por el poder legislativo ni por el judicial.

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