Nueva Delhi, 1 oct (PL) La prensa india y pakistaní criticó hoy la retórica belicista imperante en ambos países y advirtió sobre las consecuencias de un conflicto nuclear, a raíz de la escalada de tensiones en la frontera común.

 

La India no puede permitirse una guerra, destaca un editorial del diario The Telegraph, que critica el discurso en algunos sectores nacionales.

En similar sentido se pronunció el periódico Hindustan Times, que cuestiona las declaraciones belicistas de dirigentes del gubernamental Bharatiya Janata Party (BJP).

En las redes sociales, internet y en el BJP hay júbilo por los informes sobre el reciente ‘ataque quirúrgico’ en suelo pakistaní.

Aunque la cúpula militar lo calificó de una operación limitada, la guerra ya fue declarada en los estudios de televisión y el ciberespacio, subraya un artículo de opinión del rotativo.

La publicación llama a una reflexión sobria en lugar de una celebración prematura.

Hasta el momento el primer ministro Narendra Modi ha mantenido el equilibrio adecuado pero es una incógnita el tiempo que pueda mantener a raya a los belicistas, resalta.

Por su parte, el diario The Hindu exhorta a Nueva Delhi e Islamabad a detener la retórica de la guerra y a volver a la mesa de negociaciones para buscar una solución pacifica.

Del otro lado de la frontera, el periódico Dawn advierte sobre el peligro que conlleva una confrontación nuclear.

Ante todo, la prioridad de los líderes de Pakistán y la India es asegurarse que sean cuales sean las circunstancias el camino a la guerra no sea una opción, apunta un editorial de esa publicación.

‘Si ahora no es el momento propicio para un diálogo de paz, por lo menos es el momento para un poco de seria introspección’, comenta.

La guerra no es un deporte. Cualquier confrontación militar, incluso aún cuando no se salga de control, tiene graves consecuencias, resaltó The Express Tribune.

The News lamenta que las buenas relaciones de vecindad sea un sueño lejano en el sur de Asia por el diferendo bilateral, que tiene como telón de fondo la disputa por la región de Cachemira.

La crisis actual no es nueva, lo novedoso es que mientras en episodios anteriores los gobiernos evitaron los comentarios, esta vez los dos lados están involucrados en una pelea verbal en una apuesta política arriesgada, afirma.

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