Voces del MundoPor: Telma Luzzani


Gane quien gane, la Casa Blanca tiene una estrategia muy clara para América Latina: derrocar a Nicolás Maduro. Por el petróleo venezolano pero también porque saben que si Venezuela no cae, el rumbo neoliberal que hoy adoptaron Argentina y Brasil no está asegurado. EEUU duda qué camino seguir porque sabe que Maduro está decidido a resistir a fondo.

Para el economista argentino Claudio Katz, “América Latina vuelve a ser una pieza clave en el ajedrez mundial”. Estados Unidos necesita el mercado latinoamericano cautivo para garantizar la presencia de sus empresas con atribuciones muy fuertes. 

De esta manera la región se convierte en una plataforma donde estar bien parados para encarar la negociación dura que tiene que hacer con Europa y China. “Por eso EEUU apuntala a Brasil y Argentina: son dos piezas claves de la restauración conservadora en marcha en la región”. “Esta restauración va acompañada del debilitamiento de Unasur y una reaparición clave de la OEA (el ministerio de Colonias)”, analiza Katz. Parte de la manipulación mediática neoconservadora es no hablar de las consecuencias devastadoras que deja el neoliberalismo. “México es un ejemplo –dijo el economista–. 

Y se ocultan otras dos cosas más: primero, que el neoliberalismo viene con represión y sangre. Segundo, que aunque vienen con un discurso ético no hay gobierno derechista que no esté ensuciado por la corrupción”.

En este programa se escucharon las palabras conmovedoras y al mismo tiempo firmes de la presidenta Dilma Rousseff ante el Senado de Brasil. La presidenta hizo uso de su derecho a la defensa destacando en varias oportunidades que no había cometido ningún delito y que se estaba castigando injustamente a una persona inocente. 

Con mucha dignidad ella advirtió que se trataba de una acción “aparentemente legal que estaba encubriendo un acto profundamente ilegal: un golpe” y subrayó que los 54 millones de brasileños que la votaron lo hicieron para que se cumpliera un determinado tipo de política, no un plan neoliberal como el que está llevando a cabo el presidente interino Michel Temer. 

En Colombia, a partir de las cero horas del lunes 29 de agosto, comenzó el primer día de paz. Sonaron las campanas de las iglesias, las sirenas de los bomberos anunciando el fin de 52 años de enfrentamientos entre el gobierno y la guerrilla de las FARC. 

Falta aún que la población lo refrende en el plebiscito del 2 de octubre. También se informó sobre las denuncias del ministro del Interior de Venezuela sobre una conspiración en marcha para dar un golpe destituyente contra Nicolás Maduro el próximo 1° de septiembre, día que la oposición llamó a una marcha multitudinaria con el nombre de “La toma de Caracas”.