Admiten nuevos gobernantes libios trabas para desmantelar milicias
Por: Ulises Canales

Trípoli, 6 ene (PL) Asesores del Gobierno libio apuntalaron hoy la tesis de que desarmar y reinsertar socialmente a miles de exinsurgentes asentados en esta capital, es la fórmula más conveniente para aplacar tensiones y evitar nuevos episodios violentos.

Tanto funcionarios como simpatizantes del autoproclamado Consejo Nacional de Transición (CNT) comentaron aquí declaraciones hechas en Washington por el consejero gubernamental de seguridad Alí Tarhouni, quien abogó por un «enfoque integral» del tema.

Pese a incumplirse sucesivos plazos, el Gobierno nacional y el de Trípoli fueron incapaces de evacuar hacia sus lugares de origen a los milicianos agrupados en brigadas, en particular de Misratah y Zintan, dos de las más poderosas y estructuradas.

Tarhouni alertó de que un revés en ese delicado proceso de reordenamiento podría derivar en una «violencia desestabilizadora» y dañar el pretendido desarrollo político de Libia, por lo que sugirió dar a los jóvenes exinsurgentes una «perspectiva para el futuro».

La precaria situación económica y el abandono social son dos de los principales problemas que enfrentan ahora los hombres que se levantaron en febrero de 2011 contra Muamar El-Gadafi, alentados y apoyados por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Ante el fracaso de las presiones, el CNT pareció inclinarse por reforzar la perspectiva social, aunque el exprimer ministro de Libia admitió «no estar seguro de que esa es realmente la vía».

«Tú necesitas mirar sus necesidades en términos de trabajos, al problema de entrenarlos, atender los aspectos educativos y de salud. La mayoría de la gente desea regresar a su vida normal, el asunto es que no hay alternativa para ellos», remarcó Tarhouni.

El tema del desarme cobró fuerza a raíz de los enfrentamientos del miércoles entre exsublevados de Trípoli y de Misratah, la tercera ciudad de Libia, tras lo cual el jefe de gabinete interino, Abdel Rahim El-Keib, advirtió que el país podría caer en una guerra civil.

«Lo que es innegable es que el gobierno ha fracasado en involucrar a muchas de esas organizaciones armadas en un diálogo dirigido a reducir su capacidad para esos combates», agregó.

Citado por medios locales que reseñaron el debate del delicado asunto, el funcionario afirmó que «si esas milicias continúan intactas y con sus armas, entonces el diálogo entre ellas y el resto de nosotros será torcido».

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