El Vaticano y su intolerancia
Por: Dmitri Kósirev,
RIA Novosti

Nunca pensé que pudiera estar haciendo publicidad indirecta de la marca Bennetton, pero nunca se sabe…

Dado que hablaré de amores y odios, me gustaría subrayar que no tengo mucho afecto, pero tampoco nada en contra de la mencionada marca.
No se trata de sus productos, sino de la sonada historia en la que el Vaticano ha obligado a retirar de la campaña publicitaria de Bennetton imágenes en las que el Papa Benedicto XVI le da un beso a Ahmad el Tayeb, jeque de la institución musulmana de Al Azhar.
Lo más importante es que a la mayoría de la gente, independientemente de su lugar de residencia, ni siquiera se le ha ocurrido averiguar contra qué ha protestado el Vaticano.

Una interpretación incorrecta

No es cuestión de que la foto haya sido trucada y que el Papa Benedicto XVI nunca haya dado un beso al egipcio Ahmad el Tayeb. A los católicos les debería ofender el hecho de que la imagen del Santo Padre, sea utilizada sin autorización alguna, para fines publicitarios. Todo, al parecer, está más claro que el agua.

El Emperador de Japón, Akihito, desempeña el mismo papel que el Papa para el mundo católico: es humano, pero al mismo tiempo tiene algo divino. Y así, sin pensarlo, un japonés nunca publicaría las imágenes del Emperador o noticias sobre él en la prensa amarilla. Y nunca aprovecharía su imagen para publicitar un producto. No importa que existan Leyes al respecto o no, la reacción siempre sería la misma.
Y otro ejemplo: en cierta ocasión describí en un artículo a uno de los príncipes de la Casa Real de Tailandia. Hablé de su aspecto, de su estatura y de su característica mandíbula, principalmente. Y una persona entendida me dijo enseguida que en Tailandia nadie me publicaría el artículo por considerarse fuera de lugar cualquier comentario público sobre el físico de los miembros de la Casa Real. Los retratos de los Reyes y de los príncipes están colgados en todas las casas y oficinas, pero ello no quiere decir que se les pueda sacar fotografías a escondidas y publicarlas donde a uno le plazca. Ni falta que hace mencionar la publicidad.

Es decir, todavía vivimos en un mundo donde no todo se compra ni se vende y existen cosas que no pueden usarse en carteles publicitarios en las calles, aunque sea con buena intención.

Sin embargo, de la historia del beso se han sacado conclusiones bastante especiales. La reacción estándar era la siguiente: los católicos no quieren ver carteles, donde el Papa esté abrazando a un musulmán. Esto es muestra de que en nuestra época demasiadas cosas pueden ser tergiversadas.

Un fenómeno difícil de explicar.

¿Cómo surge el odio? O, usando el lenguaje que está de moda, ¿cómo surge la “intolerancia” o el “extremismo”?
El Fiscal General adjunto de Rusia, Víctor Grin, cuenta que las estadísticas de los últimos 5 años demuestran un crecimiento anual de delitos de carácter extremista. Estamos hablando de Rusia, por supuesto. Pero seguramente esta tendencia no sólo se observa en nuestro país, sino que también en muchos otros por no decir en todos.

En mi opinión, es imposible dar una explicación racional a este tipo de cosas. Por lo menos, es una tarea difícil para los sociólogos que se guían por los términos marxistas y económicos. Los marxistas en general lo suelen achacar todo a motivos económicos, insistiendo en que “el sufrimiento de las masas populares ha alcanzado niveles extraordinarios”.

Así que no merece la pena estar preguntándose de dónde viene la intolerancia. Creo que de ninguna parte. Pero, sin lugar a dudas, hay que luchar contra ella, porque es, además de destructora, tonta y desagradable.

Veamos los ejemplos más recientes. No se entiende por qué, pero San Petersburgo se está convirtiendo en la “capital rusa de la intolerancia”. Si no, no tiene explicación la aprobación de una Ley prohibiendo la propaganda de homosexuales.
Está claro que no se puede cumplir esta Ley sin provocar conflictos.

¿Por qué será que precisamente en San Petersburgo se están introduciendo cada vez mayores limitaciones para el consumo del tabaco en lugares públicos? Habrán aprendido de Estados Unidos, donde la lucha contra los fumadores hace tiempo que ha traspasado todo límite razonable y se ha convertido en un verdadero conflicto entre una parte de la población contra la otra.
Y volviendo al tema del Islám, ¿hasta dónde puede llegar la lucha de los moscovitas contra las mezquitas en una ciudad donde hay gran número de musulmanes?

Y los homosexuales tampoco son tan pocos, entre un 5 y un 10% en cualquier país del mundo. Aunque cabe destacar que ellos tampoco son tolerantes, se comportan con la misma agresividad que aquellos que los atacan.
Pasando de la teoría a la práctica, habría que introducir medidas drásticas que ayuden a acabar con todos estos actos de intolerancia, cuyo único objetivo no es más que hacerle la vida imposible a un grupo de gente. Haría falta un poco de bondad para que a este tipo de personas se les quiten las ganas de hacer daño.

Y en cuanto a la democracia, las guerras religiosas en la Europa del siglo XV (que iban acompañadas por asesinatos y ejecuciones), eran muy democráticas, porque el pueblo apoyaba siempre a alguno de los bandos.
Bennetton se conoce precisamente por su campaña publicitaria que representa un mundo perfecto, donde todos se besan y expresan su amor y su tolerancia. Pues parece que han cometido un grave error.

Creo que los carteles retirados en los que aparece el Papa Benedicto XVI podrían ser sustituidos por otros, donde un homosexual le dé un beso a una mujer. Se podrían colgar incluso en San Petersburgo.