En el fervor de la batalla, cualquier cosa puede pasar

Por: Javier Monagas Maita

Siendo la condición humana una encrucijada de muchos rumbos y destinos, no es posible saber a ciencia cierta, cual será el definitivo para cada quien.
Nuestros deseos íntimos, no tienen la suficiente fuerza para torcer el rumbo de los acontecimientos, a menos se tome parte en la construcción del mismo de manera activa, no solo con deseos. Esto implica que el ejercicio de las posibilidades, siempre se han de conjugar según el momento y las perspectivas presentes. Las condiciones en la batalla por la vida, varían según la incidencia de muchos factores, dentro de los cuales destacan: la salud, la disposición de los aliados, la fortaleza del enemigo, las circunstancias fortuitas, la disposición de los recursos mínimos necesarios, el grado de conciencia de los acompañantes en la faena, entre otros.

El presidente es un ser humano. Como todo ser, las presiones externas e internas afectan su equilibrio corporal. Según sea la fortaleza y la capacidad para lidiar con esas presiones, en esa medida el organismo se desgasta y se desequilibra más o menos, según sea el caso antes mencionado. El resultado de esas presiones y su consecuente desequilibrio, inevitablemente resulta en un debilitamiento de las defensas corporales y entonces llegan las enfermedades. Eso lo sabe cualquier persona medianamente informada, más aún lo conocen quienes dedican tiempo, dinero y especializaciones científicas para estudiar dichas implicaciones.

El sionismo judío sanguinario que controla al imperio yanqui, dispone de equipos científicos y laboratorios, que experimentan con las reacciones del cuerpo humano, en diferentes circunstancias y momentos. Es en base a eso, que se ejercen diferentes tipos de presiones y ataques sicológicos desde diferentes flancos y en todo momento; la intención es mantener al blanco siempre expectante, sometido a una incesante alteración del equilibrio emocional, que sobre presiona las glándulas hormonales que regulan el funcionamiento del organismo, hasta que se produce el colapso y la consecuente enfermedad.

Las permanentes calumnias, ofensas, ataques, amenazas que se hacen desde adentro hacia la persona del presidente, hacia sus intereses ideológicos, personales, hacia el pueblo, hacia su familia, desde dentro de las fronteras patrias por los agentes pagados al servicio del enemigo imperialista denominados MUD, es parte de la aplicación de un plan general para reventar la capacidad de resistencia del hombre, hasta neutralizarlo o eliminarlo. A eso sumémosle la presión que le ponemos, los que decimos compartir su ideal, pero que sin hacer muchos aportes por lograr la meta, nos convertimos en agentes del enemigo, al sumar criticas destructivas y en muchos casos absurdas, al desempeño del líder en sus funciones y en lugar de servir de apoyo necesario para ayudar a sobrellevar la carga, lo que hacemos es ponerle mayor peso. Incluso conociendo la manera perversa de comportarse el enemigo sionista que gobierna al imperio yanqui, soslayamos esa verdad y pretendemos que quien conduce el proceso, actué en base a nuestros caprichos, que desconocen las implicaciones políticas y funcionales de la guerra permanente, que pretende que todo siga igual sosteniendo a un pueblo como rehén de una minoría sanguinaria ladrona y sin sentimientos humanos.

El dilema no es solo de Chaves, es del pueblo venezolano y de los hermanos pueblos latinoamericanos ¿Cuando fue la ultima vez que el camarada presidente se tomó una semana de descanso? ¿Alguien lo recuerda? ¿Desconoce alguien que el cuerpo humano necesita descanso, desasosiego, entretenimiento, relajamiento físico y espiritual? ¿Somos los revolucionarios en versad solidarios con el camarada presidente? ¿Dónde está el sentido de responsabilidad y apoyo moral de los gobernadores, alcaldes, ministros y demás funcionarios que evaden su responsabilidad para solventar los problemas sociales, sin necesidad que el presidente se convierta en alcalde, gobernador, ministro, empleado publico y a la vez en muro de contención de los ataques del poderoso enemigo que nos quiere esclavos y moribundos a sus pies? ¿Cuántos de nosotros, simples mortales, hemos contribuido a la solución de una situación social del pueblo, teniendo la capacidad para hacerlo, y sin embargo eludimos nuestro deber de conciencia? ¿queremos hacer la revolución, o hemos buscado a un pendejo para que nos la haga? ¿Saben los toleteros del PSUV y de otras organizaciones, el daño físico y moral que se les hace a un líder y a su pueblo, cuando en vez de sumar voluntades más allá de las prebendas y la conformación de grupos de poder? Aquí los veo en la gobernación del Yaracuy, tratando de controlar todos los puntos de poder para hacer proselitismo individualista y anti revolucionario. Los vemos en el CLEY, a todos los legisladores regionales, repartiéndose el botín del presupuesto y manejando partidas que deberían ser para el pueblo, como un dinero propio para alimentar divisiones y egoísmos contrarios al deber ser y a su propio discurso. Los veo echando chispas y maldiciones contra quienes les cantamos las verdades. Veo como tratan al verdadero revolucionario como un sarnoso execrable

Ojala y la fuerza mental del pueblo se imponga y esos deseos de recuperación y sanación para el líder se cumplan. Ojala que los que se dicen revolucionarios, entiendan realmente el significado de la palabra y la apliquen de ahora en adelante

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