IMPORTANCIA DE LA IDEOLOGÍA EN LOS PROCESOS DE CAMBIO POLÍTICO

El diccionario Encarta entrega sólo una acepción de la palabra ideología: Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.¹ Pero este vocablo encierra otros significados muy importantes.

A menudo lo que denominamos el pensamiento, que no es otra cosa que las ideas, sobre todo en lo que respecta a la dinámica sociocultural, no representan lo que podríamos llamar “la realidad objetiva”, sino que – por el contrario – tiende a representar:

• Los ideales
• Los intereses

del grupo que produce y maneja su propio pensamiento para reafirmarse en el mundo, lo cual es perfectamente explicable en términos humanos.

Cuando decimos intereses queremos referirnos a aquellos intereses creados que motorizan la acción de los grupos (políticos, económicos, religiosos, financieros, etc.) que ejercen directa o indirectamente el poder en una sociedad cualquiera.

Es conveniente aclarar que el ejercicio de un poder, dentro del presente enfoque, no significa necesariamente gobernar, pero sí DOMINAR.

En la sociedad existen grupos denominados clases, que suelen responder a los intereses del conjunto social que representan, categorización que responde, principalmente, al nivel de ingreso económico que poseen sus elementos, es decir, los individuos que lo integran. Es el momento de definir ciertos subgrupos que conviven, indefectiblemente, dentro de las clases dominantes.

• BURGUESÍA: En la Edad Media, clase social formada especialmente por comerciantes, artesanos libres y personas que no estaban sometidas a los señores feudales. || 2. Grupo social constituido por personas de clase media acomodada. En la sociedad moderna la burguesía suele poseer los llamados “medios de producción” (fábricas, empresas de servicios, etc.)… las cooperativas, por su parte, socializan la economía de tal manera que estos medios de producción dejan de ser exclusividad de una sola clase social.
• OLIGARQUÍA: Gobierno de pocos. || 2. Forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido (DIRECTA O INDIRECTAMENTE) por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social. || 3. Conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio (MONOPOLIO).

• PLUTOCRACIA: Preponderancia de los ricos en el gobierno del Estado. || 2. Predominio de la clase más rica de un país. ¹

La IDEOLOGÍA, cuando representa el pensamiento de la clase dominante y sus apéndices, en función de los intereses creados, es producida por subgrupos que se especializan en mantener y defender el “orden” necesario del sistema que los sustenta, que en nuestro caso es el neoliberalismo.

Esta clase de ideología puede convertirse en falsa conciencia y en manipuladora de toda la sociedad a fin de auto sostenerse, para lo cual los medios de comunicación masivos al servicio de la clase dominante, principalmente la televisión, constituyen la herramienta perfecta. Es bueno señalar que lo ideológico opera generalmente a nivel del inconsciente. Veamos un ejemplo tomado del pasado y uno tomado de nuestra historia más reciente:

Durante la conquista, por ejemplo, una vez subyugadas las culturas autóctonas, los invasores necesitaban mano de obra gratis para poder enriquecerse y enriquecer la Corona Española, de la cual eran emisarios. Como no había aún esclavos negros, obligaron a los llamados “indios” a hacer ese papel, principalmente en las minas, de las cuales saqueaban el oro, lo cual era cruel y reñido con el amor que predicaban sus sacerdotes en el nombre de Jesús el Cristo… por ello comenzaron a “producir” ideología, es decir, falsa conciencia, afirmando que los indios no tenían alma, lo cual – para ellos – significaba que eran como animales, justificando así todos los maltratos.

Hubo tal vez una excepción, la del Padre Las Casas, que confirmaba la regla, pero todos olvidaron, entre otras cosas, que de la palabra alma, en Latín anima, deriva precisamente el sustantivo animal. De todas maneras los “indios” no estaban acostumbrados a trabajar como esclavos y se morían al ser sometidos. Realmente, como lo dijo un analista de esta temática (Ludovico Silva), la ideología en cuanto falsa conciencia, es decir, la ideología en función de proyectos que no favorecen al hombre ni al humanismo, responden extrañamente a cierta “necesidad compulsiva de lavarse las manos”…

El ejemplo más reciente de la aplicación de la ideología como falsa conciencia, podemos remitirlo al papel que los medios de difusión masiva hicieron en nuestro país para preparar el golpe de estado, que ellos, los periodistas a su servicio y algunos trabajadores intelectuales dedicados a producir este tipo de ideología, curiosamente denominaron “vacío de poder”. También, por supuesto, funcionaron para justificarlo.

Dentro de un concepto militar avanzado denominado “Guerra de Cuarta Generación”, los ideólogos militares norteamericanos hablan de una planificación cercana a los diez años, para cocinar la preparación ideológica necesaria antes de cometer cualquiera de sus celebérrimos actos “preñados de buenas intenciones”, aunque en casos como el bombardeo, absolutamente injustificado de Libia, lo deciden en cuestión de horas.

LA CARA POSITIVA DE LA IDEOLOGIA.- La ideología, sin embargo, puede también ser útil cuando se trata de impulsar movimientos liberadores en lo social o en lo político, pues todo proceso de cambio debe estar sustentado por ideas claras y orientaciones precisas. No puede haber progreso en ningún proceso político si los principios en que se sustenta y los objetivos a lograr, junto con sus estrategias y consignas, no han sido bien internalizadas y comprendidas por cada uno de sus participantes, especialmente por sus conductores o líderes. Estamos hablando de la otra cara de la ideología.

En ese sentido es muy importante que todos los que desean que los cambios políticos y socioeconómicos que adelanta el movimiento que conduce el gobierno experimenten, a su vez, un proceso de concienciación, es decir, una toma de conciencia sobre las metas propuestas y cómo lograrlas, pues se trata de metas basadas en el deseo de servir a la sociedad para hacerla más justa y participativa.

Así, pues, la ideología tiene dos caras y debemos conocer muy bien la del enemigo a vencer, tanto como la que nos interesa divulgar en pro del movimiento Bolivariano.
M. P. B.

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