Crecen presiones en Egipto para el aplazamiento de comicios parlamentarios
TeleSUR

En Egipto crecen las presiones para el aplazamiento de las elecciones parlamentarias y, en su lugar, convocar antes una Asamblea Constituyente, a pesar de que el Gobierno de ese país árabe nombró a Mohamed Orabi como nuevo canciller interino.

El nombramiento de Orabi como nuevo jefe de la diplomacia egipcia es visto por algunos sectores como un mero trámite del gabinete para quitar un poco de presión al álgido tema electoral.

El primer ministro de Egipto, Essam Sharaf, se unió a las exhortaciones para postergar las elecciones parlamentarias de septiembre a fin de que los partidos políticos nuevos tengan más tiempo para organizarse.

En una entrevista publicada el pasado domingo en el noticiero digital Masrawy.com, Sharaf afirmó que la postergación permitirá que el panorama político de la nación se consolide.

Sharaf aclaró que aplazar las elecciones es una preferencia personal y que su gobierno interino haría todo lo posible para asegurar que los comicios sean libres y transparentes si se dan en septiembre.

Durante los últimos días se ha desarrollado un debate de propuestas y contrapropuestas sobre cómo conretar la transición democrática en Egipto, tras el derrocamiento en febrero pasado de Hosni Mubarak, quien se mantuvo en el poder por espacio de casi 30 años.

Respecto a ese tema de la transición afloran divergencias entre civiles, militares y círculos islamistas en el país del norte de África.

Los líderes de la Hermandad Musulmana (HM), que recién fue legalizada como grupo político con el Partido Libertad y Justicia, insisten en aprovechar su solidez entre la ciudadanía para defender la votación en la fecha prevista, confiados en que saldrían con ventaja.

Incluso, el jefe de la HM, Sobhi Saleh, alegó el pasado domingo que el pueblo desea transferir el poder a una administración civil, en interés del país y remitió a quienes defienden posponer la fecha al referendo constitucional aprobado con el 70 por ciento de votos en marzo último.

Por su lado, el primer ministro interino, Essam Sharaf, se decantó por diferir las elecciones y llamar a una Constituyente para redactar una nueva Carta Magna que dé el marco legal y político propicio para una efectiva transición democrática.

Las declaraciones a título personal de Sharaf, coincidente con el anuncio del nombramiento del nuevo canciller, incomodaron a los islamistas y a aspirantes a la presidencia del país como Mohamed Selim Al Awa, quien pidió destituir al mandatario por tales llamados” .

“Es mera inutilidad” , expresó Al-Awa al suscribir el criterio de la HM de que la mayoría de la población votó por enmendar la última Constitución y preguntarse porqué de repente hablar de una nueva.

La discusión le llevó incluso a recordar que la Junta Militar que gobierna Egipto supuestamente carece de derecho para convocar a otro referendo sobre el tema en tanto estaría violando la voluntad de la mayoría, no obstante esa instancia avala el voto de septiembre.

Si bien todavía no ha asumido una postura definitiva respecto al actual debate, el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CSFA) defiende que una nueva Carta Magna no debe elaborarse antes de las parlamentarias y, probablemente, las presidenciales de finales de año.

El argumento público es que las enmiendas adoptadas por más del 70 por ciento de los egipcios en el aludido referendo de marzo reflejaron la voluntad del pueblo, aunque a lo interno existe dentro y fuera del país temor a un peligroso protagonismo del fundamentalismo islámico.

Con un extenso potencial de electores ganado durante más de 80 años de brindar útiles servicios sociales (salud, educación,alimentación y viviendas) y espirituales (el Islam), la HM ganaría fácilmente muchos escaños y podría marcar la pauta en el Gobierno y en leyes futuras.

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