Lo que no dijo Hubert Matos
Por:  Aleida Godínez

Desde Chile, ese hermano país austral nos llega la nota del Comité de Solidaridad Con Cuba Gladis Marín que da cuenta de la estrepitosa huida del traidor Hubert Matos cuando se disponía a iniciar una conferencia que impartiría en la Escuela de derecho a las 2 de la tarde y en la que el suponía encontraría un público interesado en crucificar a Cuba.

Es de suponer, que el tipo, que recorre el mundo con sus matones acuesta, haya decidido a última hora atender los retortijones abdominales que se le presentaron cuando recibió la noticia de que, entre el público, estaba sentada la juventud chilena, esa que un día sacudió a la dictadura de Pinochet, la que tenía de antemano preparado un guión que el terrorista manzanillero -lástima que Manzanillo sea una ciudad cubana- no podría responder.

Es una verdadera lástima que los muchachos de la Escuela de Derecho no hayan podido escuchar la infinidad de imbecilidades y abismales mentiras que este señor, que se traiciona a sí mismo, pudo haberles contado, para que pudieran formarse sus criterios con precisión.

Lo que seguramente no contaría el vejete es el asuntito de las drogasen las que se vio envuelto su hijito, que siguiendo las enseñanzas de papá mentiritas vive, roba y desbarranca de la Revolución Cubana y de ese hombre ejemplarísimo que se llama Fidel Castro. Tampoco dirá cómo traicionó los ideales que él mismo preconizaba, en busca, por supuesto, de protagonismo, pues bien rápido que quería pasar de ser un maestrito rural sin importancia a gran generalote, sin saber que esos grados en Cuba hay que ganárselos a base de sacrificios, lealtad, valor y entereza.

Tampoco mencionará uno solo de los artículos que Percy Alvarado -ex Agente Fraile de los Órganos de la Seguridad del Estado- que muy bien le conoce (como decimos jocosamente los cubanos; “de atrás”) le ha dedicado; ni las aclaraciones de esta servidora, que también anduvo años y años infiltrada entre la selva –pequeñísima, aclaro- que constituyen los grupos contrarrevolucionarios que dentro de Cuba, financiados por el mismo gobierno que le pagó el pasaje a Chile para hablar mal de Cuba, financia y sostiene cual marionetas en el escenario.

Como el devenido “terro-conferenciante” dejó pasar la oportunidad de contarle a esos muchachos que entre sus múltiples ocupaciones buscaron un espacio en sus vidas con la sana intención de escucharlo, yo aprovecho su malestar estomacal para que los futuros abogados sepan quién es en realidad ese hombre que irrespetuosamente rompió las reglas de la ética y los dejó colgados. A ellos, les dejo las reflexiones de Percy, al tiempo que mi respuesta “Victoria Sosa, testigo de tus mentiras” la pueden encontrar en mi blogs de la redsocial Blogueros y Corresponsales de la Revolución.

Gracias Chile, gracias a tu juventud, a tu solidaridad. Hoy más que
nunca estoy convencida de la frase de Fidel:

“Si la juventud falla, todo fallará”!