Consolidar estructura del Movimiento PAIS para defender Revolución
Por: Pedro Rioseco

Quito, 9 jun (PL) El Movimiento Alianza PAIS lo hemos construido en el curso de la disputa política para encaminar la gestión del Estado ecuatoriano y fortalecer su estructura quizás sea una de las grandes debilidades de la Revolución Ciudadana, afirmó Fander Falconí.

En entrevista con Prensa Latina, el miembro de la Dirección Nacional del Movimiento PAIS precisó esa debilidad como la carencia de una sólida estructura organizativa, plural, democrática, deliberante, y de presencia en todo el territorio nacional.

Todos los militantes estamos claros, subrayó, que sin la consolidación de esa estructura los avances del proceso de cambio pueden verse bloqueados desde el interior por la confluencia de fuerzas reaccionarias, como sucedió el 30 de septiembre de 2010.

Fue un llamado de atención fuerte el intento de golpe de Estado y magnicidio del 30 de septiembre del pasado año, más aún con lo que había sucedido en Honduras el 2009 donde hubo un golpe de Estado orquestado por los sectores más reaccionarios, recordó Falconí.

Al respecto anunció el inicio de un proceso de formación política continua en el Movimiento, relacionado con el conocimiento del proceso político revolucionario ecuatoriano y latinoamericano, y la historia de los movimientos y partidos de izquierda.

También, agregó, en la profundización de los ejes programáticos de la Revolución Ciudadana y los desafíos de liderazgo.

Creo entonces, subrayó, que hay una idea muy clara de quienes estamos en el proceso de que es necesario consolidar la estructura interna del Movimiento.

La política, precisó Falconí, es establecer alianzas con todo el campo de lo posible, es sumar y no restar, y ésto implica tender sólidas relaciones con aquellos sectores que están apostando por el cambio de Ecuador, históricamente y en el presente.

Si bien hubo diferenciaciones claras respecto a los temas de la consulta con algunos sectores que tradicionalmente se situaban en la izquierda, creo que el gran reto es cómo todos podemos sumar para ahondar y profundizar la Revolución Ciudadana, enfatizó.

La inexistencia de una formación sólida nos genera un alto nivel de vulnerabilidad en el proyecto, y tiene como efecto una vulnerabilidad política hacia el futuro, recalcó el dirigente nacional del Movimiento y excanciller ecuatoriano.

Subrayo Falconí que hemos pasado por una definición política bastante importante para la sociedad ecuatoriana: la consulta popular y el referendo, lo cual puso a prueba también la capacidad de la estructura organizativa del Movimiento PAIS.

En la consulta popular y referendo hubo una clara intervención de las empresas privadas de comunicación a favor del No en la campaña política, incluso, precisó, con pronunciamientos públicos, y cuando se trata de actores políticos hay que tratarlos como tales.

Creo que más allá de los derechos que tenemos todos en términos de libertad de expresión, reflexionó, están las realidades concretas de cómo actúa el sector de los medios de comunicación en contra de los procesos de cambio en América Latina.

Ello implica algunas estrategias para enfrentar los retos que tenemos los movimientos progresistas, y uno de los principales en los países donde ejercemos la gobernabilidad, es fomentar sólidos medios públicos que generen un balance de los contenidos con los grandes medios de comunicación.

Recordó que un suceso muy importante sucedió en medio de la campaña electoral, y fue la presentación oficial por el Movimiento PAIS de su adhesión como movimiento ante el Consejo Nacional Electoral, con prácticamente un millón 600 mil firmas.

Ello implica, subrayó, una capacidad organizativa fuerte, si bien hay que consolidar los espacios, estructuras programáticas y organizativas, el Movimiento ha dado importantes pasos desde su Convención Nacional en Guayaquil, el 14 de noviembre de 2010.

En la Convención, recordó, se definieron los Estatutos, reafirmaron los principios ideológicos del Movimiento y se ampliaron de cinco a siete los ejes o revoluciones.

Estas son, precisó, las revoluciones por la ética, la integración y soberanía latinoamericana, la social, la productiva, el afianzamiento democrático y la radicalización de la democracia, y se agregaron la revolución por la justicia y la ecológica.

A partir de la Convención Nacional, explicó, ha habido una reflexión interna y una acción muy concreta para organizarnos como movimiento, lo cual no significa la inexistencia de retos.

Estamos, puntualizó, en medio de una corriente que persigue cambios profundos en América Latina y eso implica también generar alianzas y adhesiones que fijen y solidifiquen la acumulación política.

América Latina está viviendo un momento importante y diferente, enfatizó el excanciller.

No sólo es la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) sin el tradicional tutelaje de los Estados Unidos y Canadá, sino también la plena incorporación de Cuba, que es otro elemento importante, enfatizó.

Tenemos que pensar y buscar derroteros como latinoamericanos, que hemos aportado mucho en los momentos en que pensamos con cabeza propia, y contamos con grandes pensadores que han coadyuvado en los procesos de integración de la región, subrayó.

Ese acumulado hay que recogerlo ahora alrededor de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la CELAC, y se va a consolidar no sólo con los consensos de gobiernos, sino con las fuerzas progresistas para que la integración de la región se haga realidad.

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