La reforma migratoria: imperativo moral
Por: Salvador Capote*

En su reciente discurso en Washington, el presidente Obama se refirió a la necesidad de una reforma migratoria como un imperativo moral. Sin embargo, las deportaciones han aumentado considerablemente con la actual administración.
Según datos de “Immigration and Customs Enforcement” (ICE), tanto en el año 2009como en el 2010 la cifra de deportados superó en unos 100,000 la del 2007. Estados Unidos está deportando actualmente más de mil personas al día como promedio; es decir, más de una por minuto (1.4). De país de inmigración, se está convirtiendo en país de deportación. El arzobispo de Los Ángeles, California, José H. Gómez, que preside el Comité de Inmigración de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, señaló –en respuesta al discurso del presidente- la falta de acción gubernamental en la reforma del sistema migratorio. “Nuestras políticas están destruyendo familias en nombre de la ley” –expresó el Arzobispo- y añadió: “Tendríamos que reunir y fortalecer a las familias, no separar esposas de esposos y niños de sus padres”.

Ojalá las palabras del presidente Obama no queden como pura retórica electoral, al igual que los cambios prometidos en su última campaña. Cambios internos tendremos en el futuro segura mente pocos, pero en política exterior sí habrá mucho meneo, más que en un sambódromo carioca, si amplía la guerra a otros países y tiene que perseguir a los lugartenientes de Al Qaeda por toda la galaxia. Con respecto a la ultra derecha cubana miamense, beneficiada por la Ley de Ajuste y otros privilegios -único grupo hispano que se opone a la reforma migratoria- el despiste del presidente es igual o parecido al de las administraciones anteriores.

Tal vez no sea casualidad, que en el borde de los pantanos de Everglades, lugar tradicional de entrenamiento de mercenarios para ataques terroristas contra Cuba, el Centro de Detención de Krome (Miami, Florida), sea sacudido periódicamente por escándalos a causa de abusos, acoso sexual, violaciones, maltratos y torturas contra los detenidos. El más reciente tuvo lugar en el verano de 2010. Informes de “Human Rights Watch” y de “American Civil Liberties Union” (ACLU) revelaron que en las cortes del Condado Dade fiscales y jueces deportan rutinariamente a personas con deficiencias mentales que carecen de la capacidad básica para entender lo que está sucediendo. La mayoría de estos reclusos son llevados a corte sin abogados que los representen y se les impide reclamar la ciudadanía o argumentar contra su deportación.

Pero debemos estar de acuerdo con el presidente en que la reforma migratoria es un imperativo moral. Paradójicamente, los ultraconservadores, los que pretenden ser los guardianes de los valores morales y religiosos de la nación, son los que se oponen más airadamente a la reforma. Tal vez, de las Biblias que guardan en sus mesitas de noche, haya desaparecido el claro y preciso versículo 19,34 del Levítico: “Al inmigrante que mora con vosotros lo consideraréis como nativo y le amaréis como a vosotros mismos, pues inmigrantes habéis sido en el país de Egipto”. Si fuesen consecuentemente cristianos, los análisis partirían desde el corazón del inmigrante, es decir, desde sus sueños y esperanzas, desde sus miedos y sus lágrimas, desde sus aspiraciones a trabajar y a vivir con dignidad, desde su soledad y su nostalgia, desde su pobreza y sufrimiento. Sólo entonces comprenderían que la causa primaria, fundamental, de las migraciones, es la injusta distribución de las riquezas, dentro de cada país, y entre las naciones del mundo.

¡Qué falta haría otra Primera Enmienda que no sólo garantizase la libertad de expresión del individuo sino también de la voz plural de los inmigrantes y de los diversos grupos de cultura definida que integran la nación! Creo que los derechos de las personas no dependen del país de nacimiento sino de nuestra común dignidad humana, y sueño con un mundo donde exista una identidad universal basada en valores de igualdad, solidaridad y justicia.

Salvador Capote
*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.