Bielorrusia puede apuntalar su economía con préstamos de Rusia
Por: Dmitri Bábich,
RIA Novosti

Bielorrusia presenta como una victoria la decisión de su Banco Nacional de introducir una cotización flexible de la moneda bielorrusa y suspender la prohibición a la venta de dólares a un precio que no supere el 2% de la cotización oficial.

A pesar de que hace poco el dólar cotizaba a 3.000 rublos bielorrusos y ahora a 4.000, es decir, que la moneda nacional se ha devaluó un 30%, los dólares todavía no están en venta.

Sin embargo, de acuerdo con los comunicados oficiales, este hecho no preocupa. El Banco Nacional está seguro de que “la aplicación de los mecanismos de regulación al mercado ayudará a satisfacer la demanda”.

No queda muy claro por qué estos mecanismos no fueron aplicados antes, y los medios de prensa oficiales siguen evitando expresiones como “inflación” y “subida del índice de precios al consumo”.

Las autoridades bielorrusas tampoco quieren comentar el problema del aumento de la deuda externa del país, que para principios de 2011 su monto era de 3.007 dólares por habitante. Difícilmente esa cantidad podrá disminuir después de la visita a Minsk del primer ministro ruso, Vladimir Putin.

De momento, todo parece indicar que, incluso con los préstamos ofrecidos por parte rusa, la moneda nacional bielorrusa necesitará más asignaciones para mantener la estabilidad.

Ocurre que hace poco Minsk solicitó a Rusia un préstamo de 1.000 millones de dólares, provenientes del presupuesto ruso, y 2.000 millones de dólares, provenientes del Fondo anticrisis de la Comunidad Económica Euroasiática (CEE), cuyo principal contribuyente es Rusia.

El pasado miércoles, 11 de mayo, el ministro de Finanzas ruso, Aleksei Kúdrin declaró que a Bielorrusia no se le concederá ningún préstamo de recursos del presupuesto ruso y que Minsk podría contar con 1.000 millones de dólares anuales, provenientes del Fondo de la CEE, entre 2011 y 2013.

Parece insuficiente y además tardará demasiado tiempo en otorgarse. En su declaración, Kudrin usó la palabra “podría” y precisó que “las condiciones definitivas de la concesión del préstamo podrían estar perfiladas para la visita a Minsk del primer ministro ruso”. Otra vez “podrían”, es decir, podría que sí y podría que no.

¿Qué es lo que se le pedirá a Minsk a cambio del préstamo? Tradicionalmente la lista de exigencias está encabezada por una serie de condiciones precisas para la privatización de las empresas bielorrusas a favor del capital ruso.

La respuesta de Alexander Lukashenko se conoce de sobra: intentará embaucar a los rusos con sus cuentos sobre Bielorrusia, “el mejor país para hacer inversiones en Europa”.

Antes esta imagen se reducía en la práctica a ceder paquetes de acciones minoritarios en esas empresas, en el mejor de los casos; y, en el peor, simplemente en promesas que nunca se cumplían.

¿Se dejará engañar Moscú una vez más? Otro de los posibles temas del regateo fue comentado por el Embajador de Rusia en Minsk, Alexander Súrikov, quien propuso a Bielorrusia volver a discutir la posibilidad de introducir el rublo ruso como moneda única de la Unión de Rusia y Bielorrusia.

Recordemos que, de acuerdo con el Plan de creación de la Unión de Rusia y Bielorrusia, aprobado en 1999, a partir de 2005 el espacio común debería disponer de una moneda única. No obstante, tras solicitar el presidente Lukashenko que en Minsk se abriera un centro emisor de rublos rusos y además que sea igual al centro ruso, dicho tema fue retirado de la agenda de las negociaciones.

Durante algún tiempo, el asunto de la moneda única la abordó el Secretario de la Unión, Pável Borodin, en conferencias de prensa, pero el asunto quedó en el olvido después de que el primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, dijera en 2010 que “no puede haber dos centros de emisión de moneda”, porque ello “destruiría las dos economías, la bielorrusa y la rusa”.

En estos momentos, en los que la moneda bielorrusa parece estar trazando una trayectoria de caída, las ideas de la introducción de una moneda única o del ajuste de la cotización del rublo bielorruso a la del rublo ruso pueden tener fundamento. Sin embargo, la realización de este objetivo requiere un enfoque estratégico, una coordinación de la política financiera y económica de ambos países y la aceptación de la supremacía de los intereses de los pueblos ruso y bielorruso y no de las ambiciones de las élites políticas.

Pero parece que Alexander Lukashenko no está en dispuesto a aceptar estas tres condiciones.