Esta es mi revolución ¡viva mi lucha!

Por: Javier Monagas Maita

Yo creo en una lucha, en una revolución, en un cambio, que me permita seguir comprando basuritas al imperio, teléfono negro Berry, televisores pantalla plana 3d, whiskies 18 años, pantalones gringos, interiores yanquis y ver películas made in Hollywood. Mi respaldo a este proceso pasa por que el comandante haga lo que yo quiero, y si se equivoca, lo declaro anti revolucionario.
Yo estoy en todas las jugadas del antiimperialismo. Pero eso si. Siempre y cuando tenga los dólares a buen precio y que me los faciliten a tiempo. Soy un machete en economía, administración, filosofía, política, diplomacia, comunicación y prestidigitación.

Por si algún ignorante de esos que se dicen chavista, no me acatan como la crema del conocimiento, cuando digo que soy un ferviente defensor del bolívar y los aliados. Es tan así, que si me entero, que en Cundinamarca se revaluó la corona, y el bolívar en Venezuela no se revalúa, decreto al presidente de anti revolucionario. No importa la estabilidad de la economía de los pendejos y el precio de los productos aparte del petróleo, que exportamos. Si mi bolívar es revaluado, puedo seguir comprando mariqueritas de última tecnología, que me sustentaran mi ego dislocado y enfermizo.

En mi catadura de gran revolucionario de cafetín, sigo la moda impuesta por la ola crítica de los oportunistas y algunos críticos sinceros. Si el presidente no respeta la condición de aliado que yo he impuesto a alguien que viene del carajo viejo o, de por aquí mismito, le declaro la guerra junto al colectivo interno y externo de opinadores a priori, que somos en realidad los artífices del avance político del momento y seremos los que pondremos el pecho, la espalda y quien sabe que otra cosa más, para defender esta vaina de la agresión del imperio. Nuestra voz de guerra si hará temblar al enemigo yanqui ¿Quién le comprará sus mariconerias de última tecnología? ¿Quién les hará presión para que el bolívar sea equivalente o valga igual al adorado dólar?

Mi revolución, frasquitera, pendenciera y retozona; será una constante, hasta cierto punto, donde no colida con mi comodidad y mi ritmo de vida bien ganado al calor de la batalla entre trago y trago de 18 años, entre mensajitos desde mi Black Berry (perdón, Negro Berry) entre estrategias definidas, organizadas y preparadas desde la barra de la tasca con aire acondicionado en algún lugar de Margarita, Caracas u Oriente

Yo pienso que ya Chávez consumió su energía y su tiempo. Su gran error, fue no haberme contratado a mi como poli ministro. Lo acuso de haber desperdiciado mi talento y mis virtudes, mismas que se mantienen inalterables por sobre cualquier cantidad de tragos o, de viajes al exterior a pasar vacaciones con esos dólares del carajo que me salen bien caros por no hacerme caso y revalúan el bolívar. Bueno como decía. Me parece que soy el más calificado para terminar esta faena revolucionaria y lograr así instaurar el verdadero poder de la clase obrera y campesina. Mi primera medida como líder revolucionario será dolarizar la economía venezolana, eliminar los impuestos de importación y los tramites de aduana ¡Que viva yo! El revolucionario. He dicho

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