Pacha Mama y Huirakocha

Un viernes de crucifixión de Dios “Día de la Tierra”
Por:  Mario Forti

“En la actualidad, la multitud de satisfacciones y de goces no llena el vacío de tu alma”.
Séneca, Ventajas del reposo. Obras Escogidas

Caminábamos bajo el manto gris del húmedo clima produciendo damnificados como resultado de un saldo colateral en una guerra de Cuarta Generación no declarada utilizando armamento geofísico de última generación capaz de simultáneamente crear sequía en China y diluvios en Nuestramérica, producir el caos nuclear en Japón después del desastre natural por terremoto y tsunami.
 El golpe a la 3ra potencia mundial no ha sido por una casualidad o el azar o de órdenes naturales ni mucho menos, es obra de la mano humana manipulando fuerzas cósmicas de cuya consecuencia nos cuentan todas las religiones en sus apocalipsis propios augurando un final catastrófico para aquella humanidad que se ensoberbeció aniquilándose en las alturas. Esa civilización de Tesla la estamos viviendo usted y nosotros ahora mismo que escribimos y lee.

Celebramos hipócritamente el Día de la Tierra y lo relacionamos con fuentes originarias generando un discurso verde legitimando la resistencia contra un sistema que sólo produce consumidores aunque tenga que matar a la mitad de la población mundial para crearlos. El Día de la Tierra tiene una oscura luz que no acaba de brillar sobre las cabezas de los siete millares de millones de almas cohabitando la buhardilla que cumple años globalmente. Hipócritamente celebramos su día a sabiendas que sólo presenciamos sus articulaciones, eructos, vómitos y enfermedades creadas por nuestra mente sagaz y persistente cuyo resultado es el caos ambiental globalizado.

Celebramos el Día de la Tierra, así como nos refugiamos en la soberbia de sentir que la hemos dominado como a esa horda de esclavos que pretende ser un poder popular y de un asalto ocupar nuestras instituciones del Estado a fin de dictar sus leyes y ejercer un poder soberano de la colectividad sobre los individuos, los hemos puesto en su lugar. Hemos creado una Tierra que es una mercancía y la vendemos al mejor postor a fin de enriquecer a los pocos y domesticar a todos, vigilándolos y castigándolos electrónicamente a través de la publicidad y la propaganda.

Las batallas del plomo el fuego y la sangre ya no suenan afuera sino que se han introyectado al organismo interno de la mente con sus articulaciones, eructos, vómitos y enfermedades propias. Es Psiquis Belicosa la diosa de este siglo que penetra en todos los hogares antes de que la memoria lo recuerde. Es tan familiar que aparece imperceptible. Atraviesa culturas e idiomas, credos y religiones, no la paran ni el olvido, ni la cólera. Se rige por símbolos, sonidos y colores, signos y códigos que son universales. Por lo tanto el dominio es global.

A pesar de que estamos sobre ella, vivimos muy lejos de la Tierra cuando aún no nos hemos liberado de la fuerza todopoderosa que tiene el sistema para las personas, sobre todo para las personas que apenas pueden sobrevivir. Quitado el precio, el valor material , la especulación, ya no queda sino individualismo como sistema, y es tal cual el emblema del oscuro porvenir sometidos a la obsesión del poder y a la sinrazón de gobernar un imperio mundial. La Tierra ha perdido su esencia en nuestra civilización de chatarras. Su individualidad fue la primera en llegar al altar del dios del individualismo.

Tarde reconoceremos habernos equivocado en nuestras elecciones finales. Y la Tierra como tal no mirará el rostro humilde de los millones que quedarán bajo las turbulencias de las aguas llenando nuevas montañas y erosionando valles en un santiamén. No nos podremos cansar de ver en la televisión cómo se humedecen las razas y se hunden en el agua, que no alcanzamos a tener, las multitudes. Centenares de personas todas las semanas navegando sus vidas sobre el despojo del temporal azotando inesperadamente poblados y regiones. Tarde vamos a arrepentirnos de nuestro exceso al dejar a la soberbia dirigir nuestros destinos por una gloria que nunca merecimos y una ilusión de poder que sólo la vanidad fortalecida por el mal nos ha provocado esta infinita soledad a la que nos han llevado a vivir los acontecimientos productos de nuestro ego.

Justo este año se han juntado el Día de la Tierra y el Viernes Santo de la Crucifixión. Y nos ha parecido oportuno relacionarlos desde una perspectiva de sufrimiento y pasión del planeta frente a los judíos que somos todos ante la Tierra /Jesús crucificado. En nuestra ilusión de “elegidos de Dios” hemos creado un golem que no es precisamente la Tierra que desconocemos sino una Gea virtual capaz de hacernos creer que vivimos en ella y jamás nos daremos cuenta de que vivimos en otra. Quizá sea propio de este día de Abril notar la pareja que hacen el planeta y el Dios de los cristianos ante la muerte por amor. Ojalá que no sea tarde aún clamar por una resistencia capaz de doblegar todo mal, y detener a la destrucción total. Tanto Jesús, como suprema personalidad de Dios, y la Tierra, como emblema de la totalidad nos despierten de la oscuridad y la ignorancia creadas por la ilusión y la mentira. Pueda ser que esta reunión de Eros y Tanatos nos enseñe el verdadero camino hacia la paz interior.
Mforti9@gmail.com