La especie humana y su encrucijada
Por: Javier Monagas Maita

Dada la inestabilidad reinante en el mundo en este momento, en gran porcentaje debido a la desenfrenada estupidez de la especie humana, se corre el riesgo cierto, que ésta desaparezca del escenario natural del planeta.
¿La razón? El ataque desmedido, irracional y avaro que una minoría enfermiza comete permanentemente contra el planeta y sus leyes naturales. Lamentablemente, como especie todos somos responsables, cada uno de nosotros tenemos culpa, bien sea por acción o por omisión. Aquí no hay evasiva valida.

Es normal escuchar a los que más tienen bienes materiales, acusar a los desposeídos de ignorantes de ser brutos, etc. pero curiosamente esa gran acumulación de riquezas, procede de la explotación desmedida de los bienes naturales que sustentan las condiciones de vida en general. Ellos, destruyen los bosques; fuente de oxigeno y de medicina natural. Entre todos contaminamos los mares, fuente de alimentos, de oxigeno y matriz de recreación genética evolutiva,

En la estupidez acaudalada, se matan animales so pretexto del deporte, luego los decapitan y cuelgan sus cabezas de manera vulgar en las paredes de sus mansiones, como trofeo y culto a su ignorancia y soberbia. En el afán de riquezas, se ultrajan los fondos marinos, tras la persecución de la sangre negra del planeta. Como resultado subsecuente, se destruye el plantum, se contaminan los santuarios de reproducción de aves marinas y por supuesto, los desovaderos de animales anfibios y peces. Todo eso a nombre del progreso y la libre empresa.

Ya se sienten los efectos del daño producido: recalentamiento global, lluvias acidas, escases de agua dulce, nuevas enfermedades, resurgimiento de otras ya superadas, desaparición de especies, amenazas sobre otras, nieve y lluvia en lugares y época del año fuera de ciclo. A esto sumamos las apetencias de superioridad en armas por pate de unos locos, que juegan a controlar el clima y desequilibran aun más la naturaleza.

Además de este panorama. En su ambición, un sector mínimo de la humanidad, impone a las mayorías, dogmas y falsas creencias, en forma de religiones, para de esa manera, y usando un mito llamado Dios, que nadie ha visto, nadie conoce, nadie sabe dónde está, lo usan como chantaje dogmatico. Ente, a quien paradójicamente revisten de bien, pero no reacciona contra quienes cometen masacres, genocidios, violaciones de niños, niñas, mujeres, ancianos, no reacciona contra los que usan las drogas como medio de enriquecimiento, destruyendo a las juventudes y sus familias. Incluso atacando a quienes supuestamente son de su fe.

Han creado esos capitalistas, una pandemia de disociación religiosa, que en medio de las desgracias producidas por sus armas de destrucción masivas, ponen más atención a uno o dos niños que sobrevivieron a la masacre en la cual mueren cientos de miles de personas, le dan gracias adiós por dos supervivientes y no preguntan por los miles de miles de muertos ¿no es eso absurdo?

Son todas esas locuras sin sentido, las que han puesto a la humanidad a la orilla del barranco. Nos han sembrado y nos hemos sembrado, un egoísmo tan grotesco, que por satisfacer una vanidad individual, no nos importa que otros padezcan escases de cosas básicas para vivir. Al contrario disfrutamos de las necesidades ajenas para vanagloria enfermiza personal. Pasan cosas tan absurdas y estúpidas en este mundo, que en verdad apenan. Por ejemplo: en el correo recibo muchas correspondencias donde se presentan flores exóticas, paisajes idílicos, construcciones despampanantes, artes de belleza sobre natural, etc. Y cuando las veo, me entristezco, pienso y me pregunto: ¿podrá una persona con apenas el cuero cubriendo sus débiles huesos, sin un poco de grasa corpórea, y con una hambruna tan vieja como su existencia, poder disfrutar de semejante belleza? Por si alguien no lo sabía, hay más de mil trescientos millones (1.300.000,000) de personas en estas condiciones. Por supuesto que la culpa es de la especie humana, pero sin ánimo de soslayar responsabilidad, más de unos pocos, que de la mayoría, dentro de esa minoría, están los acaparadores de bienes, riquezas y obras de artes, que dicen ser representantes de dios en la tierra. Pues, ¿Cómo es que ese Dios permite que se guarde tanta riqueza para él y sus intereses y, permite, que justo a su lado esa inmensa cantidad de gente se muera de hambre y sed? ¡Ahh! De paso se dice defensor y cuidador de esos desvalidos. Debería demostrarlo

Por supuesto que quienes generan esas matrices de engaño y soborno de fe, no es ningún Dios, son los humanos de mala voluntad. Son los sionistas católicos, judíos, los autodenominados magnates de la ambición. ¿Puede una persona con esas debilidades egoístas ser normal? Pienso que no, todos esos glotones son unos enfermos acomplejados, que escudan su inferioridad detrás de las posesiones grotescas de dinero, prendas y bienes raíces, que compensan su mediocridad con la opresión y el desvalijamiento de las cosas ajenas. Por eso necesitan autos estrambóticos y vulgarmente lujosos, mansiones estúpidamente grandes, cuando su egoísmo no les permite si no una familia corta, por celos a que le puedan disponer de lo suyo mas allá de lo que su corta mente avara les pueda permitir compartir. Lamentablemente, aun no se pueden ver las interioridades del consciente de las personas. Por que de hacerlo, podríamos descubrir el drama en el cerebro de Rockefeller, Gates, de cualquiera de eso acaudalados glotones. Descubriríamos el trauma sicológico que les conduce a querer más y más riquezas, para compensar su enfermedad que los enaniza” (acabo de darle Trabajo a los sabios de la RAE) ante ellos mismos y ante los demás. No puede ser normal, quien pretenda llevarse un bocado de pan a la boca y mirar sin compasión como en su alrededor, se mueren personas de hambre y no importarle.

No hace falta que bombardeen el correo con imágenes, montajes de videos, oraciones, span y cuanta basura existe para conmover a las personas. Les respeto sus creencias pero es obligación desmontar la mentira. Se puede entender el uso de una figura ideal inexistente, que se sobreponga a nuestras debilidades humanas, para hacer lo que en el sub consciente sabemos que debemos hacer, pero no lo hacemos por que somos rehenes del egoísmo y la indolencia que nos han sembrado. El simple hecho que pretendamos ser mejores que otros, es indicio de eso. Es parte del juego hipócrita del capo mafioso, que después de matar o envenenar personas, va a un templo y con una oración y una miserable limosna, cree lavar sus culpas. ¿Qué es lo que hacen los presidentes de estados unidos por ejemplo, o sus jefes verdaderos de los monopolios económicos y militares, después de dar órdenes de bombardear ciudades enteras, donde saben que morirán muchas personas inocentes? ¿Qué creen que hizo George W Bush, después de dar la orden de asesinar a más de un millón trescientas mil personas en Irak?. Sencillamente se fue a la iglesia, se hizo una señal hipócrita en la frente, le dio unas monedas malditas a un cura y listo, sale diciendo que dios le ordeno hacer la guerra a quienes no se metieron con el o su país ¿Qué acción tomó Netanyahu, después de enviar a sus asesinos a Palestina, para masacrar al pueblo con armas de ultima tecnología, con bombas racimo y de fosforo blanco, que reducen los cuerpos de niños y mujeres a su más mínima expresión totalmente calcinados vivos? Sencillamente ese inmoral asesino se fue a una sinagoga a rezar y a alabar al dios que le induce a cometer esos horrendos crímenes. ¿Toleraría un ser supremo real semejante barbaridad?

Respeto el derecho de cada quien a creer lo que le de su realísima gana, pero no respeto ni acepto que quieran imponer esa creencia por la fuerza de las armas y la muerte de otros. Quienes defienden la existencia de un Dios de esas características tan benevolentes, deberían ser los primeros en amar a su prójimo, en ayudarlos, en compartir, en ser sus protectores, en cambio se convierten en sus saqueadores en sus desvalijadores, en sus asesinos, en sus conductores a las miseria más inhumanas existentes.

Vean por ejemplo como es la conducta de esos personajes que se expresan a diario en los medios opositores venezolanos. Por un lado hablan de paz, de amor, pero paradójicamente, se indignan cuando se toman medidas para favorecer a las mayorías y a ellos también, denigran de los pobres, de los negros, de los que ellos mismos negaron el derecho a estudiar o, a tener un empleo decente, ofenden al presidente por que es negro o tiene una verruga ¿pueden unas personas así hablar de amor, de convivencia, de respeto? Son tan egoístas y absurdos, que prefieren entregar a su nación a as garras de los saqueadores sionistas yanquis, a cambio de unas limosnas para ellos nada mas, solo para tener unos lujos aberrante y poder consumir cosas ilícitas, condenando a la población restante a la miseria, persecución y terrorismo diabólico ¿avalaría un dios real con todas las virtudes que le asignan una conducta como esa?

De existir semejante dios, se sentiría ofendido y dolido con conductas tan aberrantes e inmorales como esas. ¿Recuerdan las bacanales que formaban en la plaza Altamira? ¿Creen que ese dios estaba allí? No veían en la televisión como unos demonios con los ojos inyectados de odio y rencor, sentenciar a otras personas indefensas, que para sobrevivir tendrían que comer alfombras, muebles y mesas ¿VEN LA CONDUCTA DE LOS REPRESENTANTES DE ESE DIOS EN VENEZUELA (CEV), PONERSE DEL LADO Y EN DEFENZA DE SADICOS, ASESINOS, ASALTADORES, LADRONES DE CARROS, SAQUEADORES Y VENDE PATRIAS, BARRAGANAS ETC?, en cambio desprecian al pueblo y hasta se niegan ponerlos en sus bocas malditas, pues para ellos no existe el pueblo, solo existe la SOCIEAD CIVIL Y LA MUD, y sus ruegos y peticiones son para que el imperio asesino yaqui invada Venezuela ¿Si de verdad existe un dios bueno y justo, es tiempo que de muestras de su talante democrático y de justicia? Se dice por allí, que somos a su imagen y semejanza, seria bueno se deshiciera de quienes le tergiversan su imagen: matando, robando, saqueando, engañando, burlando su propia fe y dios. No se puede ser tan indolente con el sufrimiento ajeno. Para los que de buena fe creen en un dios justo y de amor, les respeto su derecho, pero hechos hacen corazones, e hipocresías desnudan. Más algo es cierto: si no cambiamos las normas de convivencia, los modelos de sociedad y las formas de vida, ningún dios salvará este mundo y todos, absolutamente todos tendremos un fin que si será justo y democrático, sin lujos ni privilegios. Un mismo destino, pese a riquezas o pobrezas. Así de simple.

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