Opiniones contradictorias sobre nuestra situación económica
Por: Luis Alberto Matos

“Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero.”

Arturo Jauretche

Conseguimos el juguete para la niñita y fuimos a pagar. “¡Haga la fila!” ordenó la voz allá atras. La cola para llegar a las cajeras, congruente con la multitud que seleccionaba costosas muñecas, juguetes electrónicos y novedosos regalos, poblaba varios metros hacia la salida de la tienda y luego ascendía por la escalera de caracol hasta el segundo piso.

Son seis niveles de estacionamiento. El Centro Comercial ocupa un área superior a los 15.000 metros cuadrados, pero había que dar varias vueltas antes que alguna camionetota saliera y te dejara un puesto vacío. Conseguir espacio para comer sentado en La Feria califica como proeza. Caminar sin tropezar bolsas merece un trofeo.

Miles de personas adquieren casi cualquier cosa que vendan sin importarles mucho el alza de los precios. Millones en tarjetazos, cheques y efectivo cambian de manos en pocas horas. Y uno recuerda la misma frase, variada sólo según modismos y época: “La cosa está mala”, “La situación empeora”, “La economía decae” y hasta “La v… está j…” Y uno se queda pensando: menos mal que está tan peor; porque si estuviera mejor: aquí comprarían hasta los ascensores.

Pero algunos tratan de convencernos de que la gente compra precisamente porque la situación económica está muy mala. Y te detallan “porque si estuviera bien, con inflación mínima, venta normal de divisas, pleno empleo y crecimiento, invertiríamos para el futuro”. O sea, y me dirijo a tí: concesionario del Centro Comercial, si la cosa se pone buena, tus ventas se minimizarán.

Dictámenes interesados

Un vocero autorizado de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social de la región”, según reza su portal en internet, se une al coro desde el sur del continente al anticipar que, para el 2011, en la región todos van a estar mejor “menos Venezuela y Haití”.

Insiste en que la economía venezolana no está en línea con el resto de Latinoamérica. Nosotros, los principales exportadores de petróleo de la zona, quienes suplimos de energía a un alto porcentaje de nuestros países con precios preferenciales, que aceptamos intercambios y pagos solidarios en monedas diferentes al dolar norteamericano, según Cepal, somos los que estamos mal.

Para el año 2011, nuestra economía será aún más vulnerable. O sea: para esas navidades -dentro de doce meses- ni podremos caminar en el Centro Comercial, las camionetotas inundarán todas las calles y estacionamientos vecinos, la cola para pagar el juguete saldrá hasta la calle, el concesionario venderá aún mucho más y se seguirá quejando. Por alguna razón, como dicen ahora: aquí hay algo que no me hace click.

Indicadores inapropiados

Si leemos en detalle, al vocero de CEPAL, fácilmente encontramos su ruta. Quizás siguiendo instrucciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus rectores en los negocios del Norte, ese organismo insiste en utilizar indicadores que miden apenas una porción para deducir complejos conjuntos, según les interese a los amos.

Mientras sigan midiendo la economía según el Producto Interno Bruto (PIB) y la pobreza de acuerdo al desempleo, estamos utilizando idiomas totalmente distintos. Y no sólo porque el de ellos sea inglés machucao (tipo Flórida, con acento en la ó; pero una “ó” muy abierta, como sólo un latino lo hace por allá). Es que peroran como “business administrators” -administradores de negocios- simulando hablar de economía.

Varios países desarrollados tienen un PIB muy alto, pero un pésimo Coeficiente de Gini, aquél que mide “la desigualdad de los ingresos”, con un privilegiado grupo frente a un amplio porcentaje de habitantes cuyos recursos son inferiores a cualquier mínimo aceptable.

Y mientras sigan midiendo la pobreza según el desempleo, muy especialmente lo que allá consideran “empleo formal”, les seguiré recordando que aquí muchos “informales”, en salario real, ganan bastante más que sus “trabajadores de fábrica”. ¡Dígalo ahí y defienda a sus clientes, concesionario del Centro Comercial!

Libertinaje mediático

¿Cuántos se acuestan sin comer aquí y, lamentablemente, cuántos en varios de esos países que CEPAL supone está mejor que Venezuela?. ¿Cuáles son los porcentajes de niños que mueren por desnutrición, hambre o sus consecuencias, en el mundo, en la región, en Venezuela?.

¿Cuántos litros de leche se compran en cada sitio con un salario mínimo?. ¡Ni pregunto por litros de gasolina!. ¿Cuántos países hubieran tenido la misma asistencia inmediata y la misma preocupación, desde los más altos niveles gubernamentales, hacia los desplazados por las lluvias o tragedias naturales similares?.

Y no hablemos de “libertades” porque ¿en cuantos paises estarían libres de cargo, los escribas de los medios opositores, con ese consuetidinario y repetitivo ataque que incluye hasta citas de llamados al magnicidio?. Son culpables pero muy obedientes: copian lo que les ordenan, sin importar veracidad ni efectos.

Mercadeo de hidrocarburos

Cuando hablan de energía, petróleo y economía, su única idea es atacar al gobierno. No parecen advertir que tal perjuicio es contra la Patria; al menos la nuestra, porque no podríamos asegurar que es la misma de ellos. Aunque tales inexactitudes, repetidas constantemente, llegará un momento cuando no lograrán convencer ni siquiera a su propia “clientela”.

Y se disfruta, en espacios preferenciales y grandes letras, cuando un “competidor” consigue un yacimiento. En estos días casi armaron una fiesta por un pozo el cual, según el locutor de turno, produciría 1.500 barriles diarios. ¡Casi casi que quiebra la OPEP por esa cifra!.

Alguien consigue un yacimiento de dos millones de barriles y lo asoman como una potencia en energía fósil que muy pronto nos vá a desplazar de los mercados. Y la alegría que les produce ilumina el tabloide.

¿Será casualidad acaso que las declaraciones del vocero CEPAL hayan sido exactamente al día siguiente de conocerse los acuerdos de la OPEP en Quito?. ¿Tendrá por ventura alguna coincidencia por la decisión de no incrementar las cuotas petroleras para el 2011?. ¿No tienen nada que ver sus consideraciones hacia nuestra economía con que Venezuela hubiera anunciado, pocas horas antes en la capital ecuatoriana, que el petróleo a cien dólares el barril es un precio razonable?

Mediano y largo plazo

Posiblemente les preocupe lo que ellos consideran “ataques contra la propiedad privada”. Probablemente teman que el Socialismo del Siglo XXI considere a la propiedad social, sobre los instrumentos y medios de producción, como la base económica del socialismo. Y eso incluiría buena parte de las riquezas naturales, la tierra, el subsuelo, las aguas, los transportes masivos y las soluciones de vivienda.

Hacia allá vamos, a largo plazo. Comos buenos gerentes del Proceso Bolivariano, necesitamos una óptima visión de conjunto de la realidad actual, del camino a seguir, del destino final y de los azares de la ruta.

Pero no estamos sólos. El mundo es muy amplio y en el Sur hay muchos en posiciones similares, aunque todos seamos individualmente distintos. Arrieros somos… y en el camino andamos.

jaquematos@cantv.net