Ucrania y las prioridades de su política exterior
Alexander Kornilov*,
RIA Novosti

La visita de trabajo del presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, a Moscú el pasado mes de noviembre para participar con su colega ruso, Dmitri Medvédev, en la IV reunión de la comisión interestatal ruso-ucraniana, y la cumbre Ucrania-Unión Europea, celebrada el mismo mes, suponen los acontecimientos más importantes de política exterior del país eslavo.

En víspera de la cumbre con la UE, Yanukóvich manifestó que la integración de con la UE seguía siendo un objetivo estratégico de la política exterior de su país. Y al respecto de la reunión con Medvédev aseguró que para Ucrania Rusia sigue es uno de sus aliados más importantes.

En sus relaciones con Bruselas, Kíev tiene dos objetivos: crear con la UE una zona de libre comercio y la supresión recíproca de visados. A partir de un acuerdo base firmado en marzo de 2007, las partes iniciaron negociaciones de cara crear la zona de libre comercio en febrero de 2008. En septiembre de 2008, durante el Gobierno del anterior Presidente ucraniano, Víctor Yúschenko, Ucrania y la UE acordaron la firma de un nuevo Tratado sobre los principios de la asociación de Ucrania con la UE que, entre otros puntos, incluían la creación de una zona de libre comercio.

El intercambio comercial entre la UE y Ucrania en 2008 fue 40.000 millones de dólares, bajando en 2009 hasta 22.000 millones de dólares debido a la caída de la demanda de los tradicionales productos de exportación de Ucrania: metales, productos químicos y trigo.

Sin embargo, a día de hoy la UE sigue siendo uno de los principales socios comerciales de Ucrania, acumulando una cuarta parte de las exportaciones ucranianas y un tercio de las importaciones que hace el país eslavo.

Al mismo tiempo, la UE no ha eliminado ninguna de las restricciones existentes a la entrada de productos ucranianos en sus mercados.
La XIV Cumbre Ucrania-UE celebrada en Bruselas tampoco anunció la fecha de la firma del acuerdo de asociación entre ambos. La próxima ronda de negociaciones sobre la creación de una zona de libre comercio ucraniano-europea está prevista para diciembre de este año.

La idea de la creación de una zona de libre comercio con la UE ha provocado en Ucrania reacciones adversas. Aquellos que se muestran en contra no dejan de recordar la negativa experiencia que supuso la integración de Ucrania en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En el proceso hacia la supresión de visados con la UE, parece que Kiev no tiene mucho éxito. Últimamente Bruselas, cada con más frecuencia expresa críticas abiertas Yanukóvich por limitar las libertades civiles en Ucrania. Según manifestó el Presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso, “la UE está preocupada por el escaso respeto en Ucrania de los estándares democráticos”.

En general, se puede decir que las perspectivas de una eventual integración de Ucrania en la Unión Europea son bastante remotas. Mientras tanto, el año 2011 promete ser un año especialmente difícil para la economía ucraniana.

El déficit del fondo de pensiones ucraniano alcanzará el año próximo los 65.000 millones de grivnas (unos 270.000 millones de rublos), por lo que el país se verá obligado a llevar a cabo una dolorosa reforma de las pensiones que prevé, entre otras medidas, la elevación de la edad de jubilación de las mujeres de los 55 a los 60 años.

Las bajas tarifas de los servicios comunales, objeto de orgullo para las autoridades del país, conllevaron al colapso total de esos servicios, y actualmente, el gobierno se enfrenta a la necesidad de aumentar significativamente esas tarifas.
Así, se prevé que los precios de la electricidad para los hogares ucranianos suban un 139% (un 100% en enero y un 39% adicional en agosto de 2011).

Además, en 2011 empieza un período muy difícil de vencimientos de los créditos contraídos por Ucrania con anterioridad. Según fuentes no oficiales, uno de los principales objetivos de la visita de Yanukóvich a Moscú fue pedir una prórroga de al menos un año del crédito de 2.000 millones de dólares concedido por el banco ruso VTB.

Se podría decir que Ucrania se encuentra ahora en una situación intermedia complicada para orientar su economía, hacia la Comunidad Europea o en dirección al Espacio Económico Único (EEU) cuya formación actualmente promueve Rusia, Bielorrusia y Kazajstán.

Los días 18 y 19 de noviembre, en sendas sesiones del Consejo Económico y del Consejo de Jefes de Gobierno de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) celebradas en San Petersburgo, la delegación ucraniana insistió en eliminar todas las barreras a un régimen de libre comercio dentro de la CEI.

La ministra rusa de Desarrollo Económico, Elvira Nabiúllina, subrayó sin embargo que los miembros de la Unión Aduanera (en la que están, de momento, Bielorrusia, Rusia y Kazajstán) se guiarán prioritariamente por las normas de dicha Unión en lo que respecta a los países de la CEI.

Después de la guerra fría de facto entre Kiev y Moscú, durante la presidencia de Víctor Yúschenko, cada uno de los pasos hacia la mejora de las relaciones entre Rusia y Ucrania en el último año se interpreta como un gran avance.
Da la sensación de que los dos países intentan recuperar en el período más breve posible el tiempo perdido en los cinco años anteriores.

Y los resultados se notan enseguida: en 2010 Rusia y Ucrania dejaron atrás la política de enfrentamientos carentes de sentido, restableciendo el diálogo, aunque no siempre resultara fácil hacerlo. A consecuencia de ello, en la esfera económica se duplicó el intercambio comercial entre los dos países y, en 2010, el comercio bilateral podrá alcanzar la cifra de 50.000 millones de dólares.

Desafortunadamente, no avanza en los plazos deseados la realización de uno de los proyectos económicos conjuntos más prometedores, la creación de una empresa mixta entre el consorcio de gas ruso Gazprom y el ucraniano Naftogaz.

Las partes anunciaron su disposición a recurrir a los servicios de un auditor internacional para la evaluación de los activos que deberían ser transferidos a la futura empresa. En opinión de los expertos, una evaluación concienzuda de los activos podría llevar entre 2 y 3 años.

En este sentido, el presidente Yanukóvich manifestó: “hablando de la creación de una serie de empresas mixtas, en caso de encontrarse éstas en el territorio ucraniano, se sobreentiende que el accionista mayoritario ha de ser la parte ucraniana”.

La cooperación ruso-ucraniana en la esfera de la energía atómica avanza de una manera fructífera. En agosto de 2010, el consorcio ucraniano Yadernoe Toplivo (Combustible Nuclear) y la Corporación Estatal rusa de la energía atómica Rosatom firmaron un acuerdo de compra-venta del 10% de las acciones del “Centro internacional de enriquecimiento de uranio” (CIEU), situado en la ciudad de Angarsk (provincia de Irkutsk, Rusia). Otro accionista potencial de la empresa es Kazajstán.

Los problemas de la cooperación bilateral en la esfera de altas tecnologías serán objeto de especial atención en la comisión interestatal. Kíev, por ejemplo, contempla con cierta cautela la posibilidad de integrarse en el polo de innovaciones del Espacio Económico Único a través de la participación en las actividades del Centro de transferencia de altas tecnologías de la Comunidad Económica Euroasiática.

Los sectores prioritarios para Ucrania en el marco de este Centro serían la obtención industrial de gas a base de hidratos de gas de origen marino, los métodos innovadores de comunicación espacial, la biotecnología y la farmacéutica.

Una atención especial se prestó a los asuntos de la cooperación en las esferas de la educación y la ciencia y se adoptó la decisión de celebrar en 2011 unas Jornadas de la educación y la ciencia de Ucrania en Rusia y en 2012, las Jornadas de la educación y la ciencia de Rusia en Ucrania.

Desde 1999, una filial de la Universidad Estatal de Moscú realiza con éxito actividades docentes en Crimea. El centro tiene 900 estudiantes y anualmente recibe a cerca de 100 profesores de Moscú, que vienen a dar diferentes cursos.
Ucrania, por su parte, formuló la iniciativa de abrir en Rusia una filial de alguna de las principales universidades de Ucrania.

El comité para la ciencia y la educación de la comisión interestatal ruso-ucraniana se encargará de diseñar un nuevo acuerdo sobre la homologación mutua de documentos en la esfera de la educación. La renuncia a una política claramente rusófoba es, en gran medida, mérito del actual ministro de ciencia y educación de Ucrania, Dmitri Tabáchnik.

Este año ha demostrado, además, que Moscú y Kíev son perfectamente capaces de coordinar sus pasos en la política exterior. Los presidentes ruso y ucraniano coincidieron en sus posturas tanto en el tema del nuevo Acuerdo para la seguridad europea, como respecto a la situación en Transnistria, firmando una declaración conjunta sobre la necesidad de solucionar el problema en la región por vías políticas y pacíficas, a través del mantenimiento de un diálogo equilibrado.

El año que viene exigirá de las dos partes un formato más avanzado para sus relaciones bilaterales. De lo contrario, Ucrania podría convertirse en una “zona gris” entre el mercado común de la UE y el mercado común del Espacio Económico Único en formación.

Todo parece indicar que las autoridades ucranianas difícilmente se contentarán con tal perspectiva.

* Alexandr Kornilov es politólogo de Kiev