El neoliberalismo siempre se opondrá a que renazca el sueño del Libertador
Por: Luis Alberto Matos

“¡Qué raro y maravilloso es ese fugaz instante en el que nos damos cuenta de que hemos descubierto un amigo!.”

William Rotsler

Desde siempre, con quien más compartes es con tu vecino. Aunque hoy hay correo electrónico, teléfono celular y mensajes de texto, y antes telégrafo Morse, correo postal y palomas mensajeras, la cercanía personal, con quien compartimos una frontera geográfica, es más profunda, más cercana, más duradera y más delicada.

Intercambias cientos de mensajes al día en tu lista de correo y te siguen miles por mensajería rápida, pero ninguno de ellos estaciona su carro montado en la raya ni te regala una hallaca de las que hizo su abuela. Las chicas te envían fotos por “email” y otras hasta cariñitos íntimos virtuales, pero nada como montarte en el ascensor con la vecina que te gusta.

Por eso con el vecino, la relación es mucho más duradera, bastante más cercana y un rato largo más real. Él puede ser muy distinto a tí. Te choca cuando pone a todo volumen esa música que consideras “horrorosa” (o atrasada, según tu gusto); te harta cuando te encuentra en el pasillo y empieza a hablar mal del socialismo. No entiendes como puede tener esas creencias religiosas, y hasta te molesta cuando el equipo rival al tuyo mete un jonrón y el tipo aplaude y grita al otro lado de la pared.

Pero ¿verdad que ese es el único a quien le confías la llave del carro por si acaso tiene que moverlo cuando tienes visita y usas su puesto?. ¿A quién más le confiarías que el mensajero del banco le dejara tu tarjeta de débito?. Y aquella noche cuando tu familiar más cercano tuvo aquél fiebrón ¿no era el único quien tu sabías te ayudaría mientras ibas a la farmacia nocturna?.

Comercio fronterizoIgual sucede con las vecindades geográficas. El barrio de al lado luce como un rival, pero seguramente tiene nuestros mismos problemas y similares oportunidades. Y si agrandamos el espectro geográfico, aunque allá sean trujillanos, merideños y tachirenses, por ejemplo, aquí todos ellos son andinos. Como igual se asemejan más entre sí los países europeos que a cualquiera de otro continente. ¿Quién es más parecido al venezolano típico promedio? ¡El colombiano! Hasta el mismo Libertador alguna vez nos unió en la gran nación que quizás algún día regrese.

Cuando el Presidente Juan Manuel Santos sentenció “mi nuevo mejor amigo”, todos estuvimos de acuerdo. ¡Y para muchos no fué ninguna sorpresa! Al decirlo en la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, la reacción de la derecha a nivel mundial fué unánime: hacer silencio. Unos porque no sabían como comentarlo y los más porque la orden era no darle mucha publicidad. Dicen que el Norte busca enemistar fronteras para luego “pacificar”. ¡Especialmente cuando hay tanto real por el medio!. Nada menos conveniente a sus planes que esa “frontera tan larga” reanudara relaciones diplomáticas y comerciales, a pesar de las diferencias políticas que nos separan… ¡“por ahora”!.

Como enfatizara el Comandante Presidente Hugo Chávez: “Por encima de las dificultades” este “es un primer piso, basado en el respeto mutuo, la confianza y el interés compartido”.

Alimentos y energíaSi fuéramos una sóla nación pudiéramos exportar, constantemente y en importantes cantidades, tanto alimentos como energía. Al estar separados, tanto físicamente con la frontera del mapa, como con la raya quizás más fuerte de la política impuesta desde las sedes del neoliberalismo internacional, se producen situaciones que, si nó fuera por su gravedad, hasta lucirían como chistes malos.

Resulta que importamos comida de Colombia; pero hay quien asegura que lo que traemos adicional es el empaque y la etiqueta. Nuestra Guardia Nacional Bolivariana incauta más toneladas de alimentos Mercal y Pdval que lo que la prensa reconoce. Y el maíz que de repente viene de allá, lo convertimos en harina precocida aquí, lo exportamos por rutas ya no tan verdes y nos regresa luego a precios superiores, y que “por ser a tí, te lo dejo barato” como lo oimos decir, sin miedo a que los grabáramos, en más de un abasto capitalino.

Gas y petróleoLas trasnacionales de hidrocarburos no deben estar celebrando el acuerdo que posibilita la exportación de gasolina venezolana a ese gran espacio que vá desde el Norte de Santander hasta el Amazonas. ¡Mas de un millón de litros diarios!.

Tampoco van a poner una fiesta cuando inauguremos, en forma conjunta, el gasoducto Antonio Ricaurte, planificado para interconectarnos hasta Ecuador y Centroamérica.

Y cuando hablamos de “erradicar el contrabando de combustible” quizás cierran el diario para no leer que la medida incluye “desarrollar programas de reconversión social y laboral en ambos lados de la frontera”.

En petróleo la cosa va en serio. Ecopetrol está invitada formalmente para participar en las operaciones de la Faja Petrolífera del Orinoco y hay campos, en el occidente de Venezuela, donde se anticipan operaciones de exploración y extracción de crudo.

Seguridad y defensaCuando ambos mandatarios advierten al mundo que “nadie descarrilará sus intenciones”, suenan las alarmas en el mismo sitio donde, hace casi dos siglos, se fraguó la división de aquél sueño del Libertador que pasó a la historia como “La Gran Colombia”.

Nuestro Comandante en Jefe lo anticipa cuando declara que: “Las relaciones no son sólo necesarias”; “es nuestra responsabilidad visualizar, planificar y luego conducir unas relaciones integrales de cooperación, intercambio y unión”.

De allí que suscriban compromisos de intercambios de información sobre “posibles ilícitos comerciales”, para compartir datos sobre productos, sobreprecios, exportaciones, manufactura, textiles, medicamentos, línea blanca, empaques y hasta repuestos no fabricados en nuestros países, pero que aprovechan las facilidades, de importación en un lado y de venta en el otro, para estafarnos a ambos.

Por supuesto, todos sabemos, aunque no se menciona salvo en titulares obligatorios y tímidos comentarios, que el comercio más beneficioso en dólares, que pasa por aquí para convertir en “víctimas” a sus consumidores del Norte, debe ser combatido sin dejar de recordar que, por ser una buena excusa para los verdaderos enemgios, no es mucho lo que nos van a ayudar. ¡Quizás todo lo contrario!.

Soberanía e independenciaLas nuevas relaciones incluyen cuatro acuerdos de cooperación en turismo, infraestructuras, energía y economía en general. Un Comité Binacional Económico Productivo adelanta la materialización de tales compromisos mutuos y tiene, como primerísima responsabilidad, impulsar en ambos lados de la frontera nuevas alianzas en textiles, café, cacao, ganadería, vivienda, materiales de construcción y el sector automotriz.

Trabajaremos juntos, como la historia y la geografía nos lo demanda. Seremos el mismo pueblo de siempre, pero ahora mucho más atento porque esta unión no conviene a los intereses neoliberales y la van a bombardear, algunos con más astucia que otros siendo esos los más peligrosos. ¡Ojo con el saboteo! como algunos tradujimos las palabras del Comandante Presidente Hugo Chávez.

Somos dos países independientes y soberanos. Hemos decidido abrazarnos nuevamente y nadie se vá a atravesar, ni allá, ni acá, ni mucho menos por allá arriba. Más temprano que tarde, se hará realidad el gran sueño del Padre de la Patria.

jaquematos@cantv.net