Venezuela aboga por solución de diferendo Costa Rica-Nicaragua sin intervención externa
TeleSUR

Ante la posibilidad de que terceros actores intervengan en la resolución del diferendo territorial que mantienen Costa Rica y Nicaragua, el embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, considera que la posición debe ser la de ponerle fin al conflicto a través de un acuerdo directo entre las partes.

El embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Roy Chaderton, expresó que su país aboga por la solución del diferendo limítrofe que actualmente enfrenta a Costa Rica y Nicaragua sin la intervención de terceros, por considerar que ello podría agravar la situación del litigio.

En declaraciones telefónicas al programa Dossier, que transmite teleSUR, Chaderton indicó la noche del pasado martes que Venezuela, «por muchos años y gobiernos, ha propiciado la solución de disentimientos, conflictos o controversias de carácter territorial por la negociacion directa entre las partes».

El diplomático venezolano se refirió a la posibilidad de que otras naciones participen en el proceso de solución al diferendo costarricense-nicaragüense, a la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar) o a la solicitud de intervención del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Recordó que, en su intervención ante el Consejo Permanente de la OEA el pasado 3 de noviembre, el canciller de Costa Rica, René Castro, planteó la posibilidad de invocar el Tiar en la disputa territorial de su país con Nicaragua sobre el río San Juan.

Consideró que llevar el conflicto a esas instancias internacionales, lejos de facilitar la búsqueda de una solución al conflicto territorial, podría generar una «escalada de irritabilidad».

«En la primera intervención del canciller de Costa Rica, el miércoles 3 de noviembre, se planteó el tema del Tiar y se ha estado planteando el tema del Consejo de Seguridad, pero eso debemos tomarlo, en mi criterio, como instancias indeseables, porque sería la respuesta a una escalada de irritabilidad, cuando la posición debería ser más bien procurar ponerle fin a esto, conseguir que las partes se encuentren y resuelvan entre ellos», expuso Chaderton.

Reiteró que Venezuela aboga por una solución directa entre las partes y desconfía de una eventual interferencia de terceros en la disputa entre ambos países centroamericanos.

«Desde un principio, hemos (Venezuela) sido especialmente cautelosos, o desconfiados incluive, de la interferencia de terceros, así sean instituciones internacionales respetables o no, porque puede dar lugar a agravamiento de situaciones», explicó el representante venezolano ante la OEA.

Recordó que, históricamente, Costa Rica recurre a su amistad con otras naciones para solucionar situaciones de conflicto, como en el año de 1978, cuando pidió la cooperación de Venezuela para ubicar en San José, la capital costarricense, una flota de aviones Mirage de la Fuerza Aérea venezolana ante la amenaza de invasión de fuerzas de la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua.

«En el caso de Costa Rica, en su política internacional, está el recurrir a amistades mayores para buscar la solución de situaciones conflictivas. Ocurrió en una ocasión contra la dictadura de Somoza en Nicaragua, lo que tenía una connotación ética diferente, cuando recurrió al Gobierno de Venezuela para apostar una flotilla de aviones Mirage de nuestra Fuerza Aérea en San José», sostuvo el diplomático venezolano.

Resaltó que «este tipo de recursos (de Costa Rica) ha venido en crescendo y lo último ha sido aspirar a un tipo de protección militar de Estados Unidos para hacerle frente a una serie de problemas que tienen que ver, según se ha dicho oficialmente, con el narcotráfico y con problemas de seguridad», añadió.

En ese sentido, insistió en que «sería mucho mejor que no llegara esto a ser interferido por terceros que pueden tener una carga potencial de incremento de la violencia. Así que nosotros (Venezuela) festejaríamos si nicaragüenses y costarricenses, ambos hermanos de la comunidad latinoamericana, se pongan de acuerdo».

Destacó que el litigio territorial de las naciones centroamericanas es «un enfrentamiento entre democracias, cada una con su visión e ideología inspiradora, pero en todo caso democracias, que no es el mismo caso de 1978, cuando el Gobierno de Venezuela decidió enviar aviones de guerra a Costa Ricapara desarticular cualquier acción que pudiera venir de Nicaragua».

Al respecto, valoró que «ahora hay una democracia en Nicaragua, un Gobierno respetuoso del derecho internacional y de sus obligaciones y que siempre ha recurrido a vías diplomáticas o jurídicas para solucionar este tipo de situaciones de desencuentros».

Costa Rica acusa a Nicaragua de supuestas violaciones de su frontera con tropas militares, además de responsabilizarle por presuntos daños ambientales causados en su territorio, como consecuencia del dragado que autoridades nicaragüenses adelantan en el río San Juan.

Por su parte, Nicaragua rechaza de manera categórica tales acusaciones y ha reafirmado su derecho inalienable de limpiar y dragar la vía fluvial, que forma parte de su soberanía territorial. Además ha expresado su disposición a mantener contingentes de su Ejército en las áreas cercanas a la frontera con el fin de combatir el narcotráfico.

El Gobierno nicaragüense respalda su posición, principalmente, en el Tratado Cañas-Jerez, suscrito en 1858, que fijó los límites entre los dos países y estableció que Nicaragua «tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan desde su salida del lago (Cocibolca) hasta su desembocadura en el Atlántico».

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