POR QUIÉN DOBLAN LOS VOTOS
Por: Jorge Mier Hoffman

A cuatro días de los resultados de la elección parlamentaria y los resultados de la votación, sorprende la arrogancia de uno y de otro lado, de no querer escuchar el sonido del voto del 26 de septiembre

Gobierno y oposición hacen malabarismo para adjudicarse la victoria, con la torpeza de ver y no escuchar… es decir… que se empeñan en ver las matemáticas y no escuchar el repique en las urnas de votación: Para la oposición, la suma de los votos determinaron la victoria, y por lo tanto el 52% es mayor que el 48% del total de votos que sacó el PSUV, mientras que para el PSUV, 98 es mayor que los 67 diputados que sacaron los contrarios… Para la oposición el haber ganado en las 6 principales regiones del país es un índice del triunfo y el fracaso económico del Gobierno, mientras que para el PSUV, ganar en 18 estados fue una aplanadora que relegó a la oposición a tan solo 6 estados.

¡Es ver y no escuchar los votos!
La verdad de todo este malabarismo matemático que se lee en los escrutinios de uno y otro bando, nada tiene que ver con lo que expresaron los votantes:

Desde que la oposición perdió las elecciones, por más de once años el Presidente Chávez ha monopolizado la atención pública en torno a la gestión del Gobierno… Para los chavistas, Chávez es el único líder y la razón de ser del proceso revolucionario, como dice su eslogan “Con Chávez Todo sin Chávez Nada!

Y en esta suerte de autocracia representativa de la voluntad popular, que no representa la hegemonía del país, Venezuela ha transitado por una suerte de ensayo y error en “pone y saca ministros” en procura de lograr la eficiencia y la efectividad, donde la capacidad y el profesionalismo no siempre han constituido las credenciales de los gerentes… y en algunos casos, el “nepotismo”, “cuota partidista” y el “amiguismo”, han sido el causante del desastre administrativo que ha drenado las riquezas del país, para generar una crisis “asistencial” de la cual la oposición tiene también responsabilidad, porque su acción nunca ha estado en favorecer la prosperidad del país, sino por el contrario, conspirar, dentro y fuera, por quebrar a Venezuela en la esperanza de hundir con ella la popularidad de Chávez.

El primer error es estigmatizar el CAPITALISMO
y bendecir el SOCIALISMO, o viceversa, tal cual hace el Gobierno y la Oposición

Más allá de lo económico: el Capitalismo trae consigo desarrollo científico y por ende mejor calidad de vida… Mientras que el Socialismo implica participación popular y justa distribución de las riquezas del Estado… Es decir… No son excluyentes y pueden funcionar de manera armoniosa en procura de “Lograr la mayor suma de felicidad posible” tal cual decía Bolívar… y que muy tarde se convencieron la China y la Cuba comunista, que hoy transitan de mano con el Capitalismo.
Desde que el hombre existe como parte de un conglomerado, y las civilizaciones evolucionaron en el planeta, la sociedad ha estado dividida en pobres y ricos, y entre estos dos extremos, desde siempre ha habido una gama de niveles sociales de los más variados estilos y colores ¡Nunca ha existido la igualdad tan cacareada! Proponerlo es una utopía e imponerlo una locura… Por el contrario, lo que sí busca la sociedad es la ¡JUSTICIA! qué, como decía Simón Bolívar “Es la reina de todas la virtudes”
El 26 de septiembre, como un campanario, doblaron las urnas de votación, con un repique de un 70 % de los votantes, para alertar a la dirigencia política: de que el país no es de uno ni del otro bando, sino todo lo contrario ¡Ninguno tiene la mayoría! 52% Vs 48% advierte que el país está dividido en la percepción económica, pero unidos en la búsqueda de la ¡JUSTICIA! tal cual lo alertó el Padre Libertador cuando decretó: “La prosperidad del país vendrá, cuando los venezolanos tengan el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes, y del fruto de su talento, industria y trabajo”
Simón Bolívar