In memoriam de Guillermo García Ponce, paradigma de perseverancia y lealtad revolucionaria.
Por: Héctor L. Garzón A.

Todo proceso revolucionario autentico, cuando comienza a radicalizarse, desarrolla sus propios mecanismos de depuración y limpieza de aquellos sujetos, que sin ser verdaderos revolucionarios, se infiltraron conquistando espacios de poder y que ante su avance irrefragable e inexorable a paso de vencedores, debieron quitarse las caretas, antes que los descubrieran o continuaron con su disfraz de revolucionarios, montados en tarimas, bailando joropo, trepando y saltando artísticamente,
 cual “saltimbanquis” al ritmo de la música llanera pero con otra letra y son, aprovechando mientras puedan, las prebendas y privilegios del poder, pero que inevitablemente en cualquier momento, su boina, guayabera o franela roja van a ser insuficientes para esconder su accionar contrarrevolucionario y desleal de Quinta columnas.

Capítulo aparte, merece el caso de “los conversos”, a quienes consideramos los ejemplares más “asquerosos” por cuanto representan la conjunción resumida del renegado, traidor, mercenario, apátrida, amoral, inescrupuloso sin principios ni lealtad consigo mismo, condenados a vivir el resto de sus días, vendiéndose al mejor postor, odiados y discriminados por tirios y troyanos. El olor a “Converso” es nauseabundo e impasable. De “algunos de ellos” conocía bastante el camarada Guillermo García Ponce, (recordemos hoy, TAL CUAL su fuga del Cuartel San Carlos y sus dos (2) acompañantes, acusados de guerrilleros en el año 1967).

Pero así como la dinámica del proceso va demoliendo a toda esta variada gama de tránsfugas, también va construyendo de manera crítica, sus propios liderazgos, reevaluando sus apreciaciones al identificar, escoger, apoyar y votar por los camaradas del PSUV, este 26 de Septiembre, quienes nos representaran en una Asamblea Nacional Bolivariana y Socialista, asegurando y consolidando con ello la Revolución, bajo el indiscutible y necesario liderazgo de nuestro Comandante-Presidente Chávez.
Es la dialéctica de un proceso, de un mundo en constante movimiento, que a pesar de sus contradicciones, errores y omisiones apunta a su perfeccionamiento, con la inevitable demolición de todo aquello que lo obstaculice, intente retrasarlo o desviarlo.

Gloria a William y Guillermo. A VOTAR HONRANDO SU MEMORIA

Patria Socialista o muerte, Venceremos

http://hectorgarzon.obolog.com