Tayikistán sigue luchando por su independencia
Por: Iván Savéliev,
RIA Novosti.

El pasado 9 de septiembre, Tayikistán celebraba el Día de la Independencia. En esta fecha hace 19 años, el Consejo Supremo de esta república centroasiática aprobaba por unanimidad el Decreto sobre su independencia.

A pesar de la declaración formal de la independencia, en 1991, este país permanecía fuertemente ligado a la ex URSS y los cargos oficiales tayikos negociaban activamente la posibilidad de formar una nueva confederación en el espacio postsoviético.

Tayikistán, como Kirguizistán, pagó un precio muy alto por convertirse en estado independiente. Antes de que fuera proclamada la independencia, en el país se libró una guerra civil entre grupos de población de varias regiones y clanes que, en muy poco tiempo, se convirtió en una confrontación entre los partidarios de un Tayikistán laico y miembros de un movimiento fundamentalista.

La Oposición Unida de Tayikistán (OUT), apoyada por muyadines afganos y, en su fase inicial, también por Irán, perseguía el objetivo de crear un Estado islámico. Rusia y Uzbekistán prestaban apoyo a las fuerzas laicas de Tayikistán que crearon el Frente Popular encabezado por Emomali Rajmonov (actualmente, Rajmón).

El período más sangriento de la guerra civil en Tayikistán fue de agosto de 1992 a julio de 1993, cuando el país de hecho fue dividido por la mitad.
El Frente Popular obtuvo la victoria en aquella guerra gracias al apoyo de la 201ª división del Ejército ruso que actuaba bajo la bandera de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

Las negociaciones sobre el arreglo del conflicto, sostenidas bajo la mediación de Rusia, Uzbekistán e Irán se coronaron de éxito.
El 27 de junio de 1997, las partes beligerantes firmaron un tratado de paz en el Kremlin. El líder del Frente Popular, Emomali Rajmonov, quedó como presidente de Tayikistán, y la oposición, es decir, los miembros de la OUT, ocuparon puestos claves en el Gobierno, Parlamento y Ejército. La propia OUT se convirtió en el principal partido político del país.

Desgraciadamente, los últimos acontecimientos (los atentados islamistas que se produjeron el pasado 3 de septiembre en la ciudad de Judzhand, al norte del territorio tayiko) ponen en duda el modelo de la paz en Tayikistán.

La guerra civil ha debilitado la economía nacional. Tayikistán nunca fue rico, pero ahora se ha convertido en uno de los países más pobres del mundo. Las principales empresas industriales se arruinaron o sufrieron graves pérdidas de rendimiento. La población empezó a emigrar en masa a otros lugares, ante todo a Rusia, para ganarse la vida. Las transferencias bancarias de inmigrantes son hoy la principal fuente de ingresos de los que se han quedado en el país.
Hoy en día, este país tiene el producto interior bruto (PIB) per capita más bajo en la CEI, 1.800 dólares anuales.

Ante esta situación, Dushambé apostó por desarrollar la energía hidroeléctrica, con atención especial a la importante central de Rogún. Su construcción se inició ya en la época soviética, en 1987, y había sido suspendida tras el colapso de la URSS.
En 1993, los túneles y la sala de máquinas habían quedado parcialmente anegados a causa de la entrada de agua.
El gobierno tayiko prevé que la central hidroeléctrica de Rogún alcanzará una capacidad de 3.600 megavatios y producirá anualmente 13.400 millones de kilovatios hora.

Sin embargo, Tashkent expresa su desacuerdo con los planes de Dushambé. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Uzbekistán, «los proyectos de construcción de centrales hidroeléctricas gigantescas en los países de Asia Central preocupan a todo el que valora objetivamente las posibles consecuencias de su realización apresurada».

Uzbekistán sigue insistiendo en un examen pericial independiente que debe realizarse por una comisión internacional. Según los uzbekos, el incumplimiento de las normas puede traer consecuencias imprevisibles en el ámbito ecológico, económico, político y social». En primer lugar, Tashkent teme que la construcción de grandes centrales hidroeléctricas en Tayikistán reduzca el volumen de recursos hídricos necesarios para la agricultura uzbeka.

Tashkent, de hecho, impuso el bloqueo de transporte a Tayikistán, es decir, bloqueó el traslado por vía férrea de cargas destinadas para la construcción de la central hidroeléctrica de Rogún.

Asimismo, los observadores han registrado sentimientos de hostilidad personal entre el presidente de Uzbekistán, Islam Karimov, y su homólogo tayiko, Emomali Rajmón. Karimov cree que Rajmonov, que se hizo llamar Rajmón después de 2006, llegó al poder gracias al apoyo abierto de Tashkent.

El presidente tayiko considera ofensiva esta postura de Karimov. Según él, Islam Karimov «lucha contra todo lo tayiko, pone obstáculos al desarrollo de Tayikistán, bloquea las carreteras y corta el suministro de electricidad a nuestro país en pleno invierno».

Luchando por la construcción de la central hidroeléctrica de Rogún, Dushambé busca el apoyo de Washington. Pero EEUU mantiene una posición neutral respecto a este proyecto para no causar la irritación de Uzbekistán, su principal socio en Asia Central. Ello no obstante, Washington sigue aumentando su presencia política y militar en Tayikistán.

En 2002 y 2003, Dushambé ofreció a EEUU y la OTAN desplegar en su territorio las fuerzas de la coalición internacional para Afganistán. En aquella época, EEUU no mostró mucho interés en esta oferta, porque tenía a su disposición las bases de Uzbekistán y Kirguizistán.

Hoy por hoy, es posible que Washington pueda aceptar la oferta tayika, debido a los últimos acontecimientos en Kirguizistán. Se trata de la base aérea de Ayni. En la primera década del siglo XXI, la India invirtió un gran capital en su modernización, pero el armamento indio no fue emplazado finalmente allí. Hoy en día, esta base no está vacía. Se cree que Rusia y EEUU están peleando disimuladamente por el derecho a utilizarla.

Además, según el embajador estadounidense en Tayikistán, Kenneth Gross, EEUU invirtió unos 10 millones de dólares en un Centro de entrenamiento especial que hoy en día está construyéndose en Karatag, a unos 45 kilómetros de Dushambé. La inauguración de este Centro está prevista para 2011. Es posible la presencia permanente de instructores militares estadounidenses en este Centro.

La presencia militar rusa en Tayikistán es la mayor en comparación con otros países centroasiáticos. Rusia concertó el alquiler a largo plazo del sistema de seguimiento óptico «Okno» (Ventana) y una base militar en Tayikistán creada en sustitución de la 201ª división de infantería. «Okno» es una estación automática de detección y vigilancia espacial en un régimen de altitudes entre 2.000 hasta 40.000 kilómetros. Es capaz de detectar objetivos espaciales entre 120 y 2.000 kilómetros de altura.

Además de Rusia y EEUU, el tercer actor en esta escena es China que también está aumentando su influencia en Tayikistán. Hoy por hoy, el Imperio Celeste está llevando a cabo 13 proyectos de inversión dirigidos a la construcción y reconstrucción de puentes y carreteras, por un monto de unos 700 millones dólares.

El monto total de préstamos e inversiones chinos en Tayikistán se estima en unos 2.000 millones de dólares. Rusia, por su parte, ha invertido en este país menos de 1.000 millones de dólares.

Los inversores chinos dedican una especial atención al desarrollo energético y a la infraestructura del transporte. Los constructores chinos ya han terminado la instalación de líneas de alta tensión Lolazor-Jatlón y Sur-Norte. Posteriormente, prevén construir una central hidroeléctrica en Nurabad, a 150 kilómetros al este de la capital tayika, y poner en explotación una gran central térmica en Dushambé.

Hoy en día, muy raramente se oye a los cargos oficiales tayikos decir que «Rusia es el principal socio estratégico de Tayikistán». Sin embargo, Rusia tiene sus propios intereses en esta República centroasiática. Ante todo, se trata de la lucha contra el tráfico de drogas provenientes de Afganistán a través del territorio de Tayikistán.

La retirada de los guardias fronterizos rusos de la frontera afgano-tayika ha tenido consecuencias muy negativas. Según varias estimaciones, más de un 70% de heroína de origen afgano llega a Rusia vía Tayikistán.

Según el director del Servicio Federal ruso de Control de Drogas (FSKN),Víctor Ivanov, sería conveniente que los guardias rusos regresaran a Tayikistán para vigilar la seguridad en las fronteras con Afganistán.

Durante los próximos años, Rusia debe renovar sus relaciones con Tayikistán, que no puede existir como un Estado unido e independiente sin un fuerte apoyo de Moscú.

* Iván Savéliev es analista de la Revista Independiente de la CEI