La Asamblea Nacional del próximo período actuará en un período clave para el futuro de la Patria
Por: Luis Alberto Matos

“El término desarrollo sustentable se ha vuelto muy común, utilizándolo en diversas áreas, pero se puede observar que faltan aún muchos debates sobre su contenido, metas y aplicación práctica.”
María Luisa Eschenhagen

Libros, artículos y portales de internet nos ofrecen diversas definiciones de desarrollo sustentable, pero en pocas encontramos a la satisfacción plena de las necesidades básicas del ser humano como su objetivo principal.
En algunas de ellas es evidente el énfasis en proteger más a la tecnología que a las personas. En otras la prioritización de la preservación del ambiente, especialmente redactada como una orden a los países en desarrollo, nos señala claramente su procedencia geográfica e identidad política.
Para Venezuela y nuestra Gran Patria Latinoamericana, preferimos la que nos advierte que “Desarrollo Sustentable es aquel que permite satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer las suyas”.
Conviene recordar que el neoliberalismo es experto en hipotecar nuestro futuro. Bajo la falsa oferta de “créditos para el desarrollo” han logrado, durante décadas, someter económicamente a diversas naciones de la región.
Evolución y permanencia
Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), sustento significa “mantenimiento, sostén, apoyo, alimento y aquello que sirve para dar vigor y permanencia”.
Desarrollo, “acción y efecto de desarrollar o desarrollarse”, es además la “evolución progresiva de una economía hacia mejores niveles de vida”.
Basados en el DRAE y combinando tales expresiones, podemos entonces definir al desarrollo sustentable como la evolución progresiva de una economía hacia mejores de vida, con un apropiado y vigoroso sostén que le garantice su total permanencia.
Para seguir avanzando en nuestro desarrollo, con recursos propios e ingresos actuales, que no comprometan el futuro de la Patria, es necesario que todos vayamos a votar el domingo 26 de septiembre.
Economía socialista
El Diccionario de Economía Política, de Borísov, Zhamin y Makárova, señala que “el desarrollo en una economía socialista,obliga al mantenimiento, por parte de la sociedad socialista, de manera constante y consciente, de relaciones cuantitativas racionales entre todos los sectores de la economía nacional y entre todas las fases de la reproducción social”.
Nos recuerda igualmente que “la base económica de la sociedad socialista es la propiedad social”, lo cual obliga a un “carácter planificado del desarrollo económico”.
Todo lo anterior nos estimula a seguir adelante, en la búsqueda del socialismo, para alcanzar un verdadero desarrollo sustentable. En esa ruta debemos estar muy alertas porque la oposición utilizará todos los medios a su alcance para torpedear nuestro progreso. Tienen órdenes directas desde las trasnacionales del neoliberalismo internacional.
Entre tantos ejemplos recientes leemos una “denuncia”, presentada por un colega opositor, quien declara que “De 1998 a 2009, el espacio económico del sector privado pasó del 72% al 67%, mientras que el sector público, en ese mismo período, ascendió del 28% al 33%”. ¡Si esas cifras son correctas, tal resultado es muy bueno!.
Más aún, debemos superarlas. Todo cuanto negociemos, financiemos, construyamos, compremos, vendamos, cultivemos, extraigamos, exportemos y consumamos, utilizando al sector público, redundará en nuestro beneficio y nos permitirá acercarnos a la meta futuro de alcanzar una situación de permanente desarrollo sustentable.
Participación comunal
Nuestra Revolución Bolivariana ha logrado notables avances en producción agrícola. Basta señalar que, durante el Siglo XXI, el total de hectáreas bajo cultivo, en Venezuela, se ha incrementado en un 48%.
Igualmente observamos un aumento importante en producción y consumo de alimentos agrícolas, especialmente en aquellos producidos en nuestra Patria.
La prensa nos informa que “el Gobierno destina 50 millones de dólares para el reordenamiento del sector minero”, convenientemente protegidos, dada las características propias de la actividad, por efectivos militares bolivarianos asignados a través del Plan Caura.
Leemos además que el Complejo Generador Termocentro Planta El Sitio, ubicado en los Valles del Tuy, con una planta cuyas seis unidades generarán 1.080 megavatios, será un centro de desarrollo endógeno, con características propias que le anticipan un futuro autosustentable.
Tales hechos, reales y en constante progreso, son claros ejemplos de la potencialidad de nuestros desarrollos comunales.
Es necesario seguir avanzando en nuestra Revolución Bolivariana para mantener la necesaria asistencia financiera, bancaria, educativa, alimentaria, sanitaria, energética y política que les garanticen su permanencia y su futuro.
Cabe destacar igualmente que el Comandante Presidente Hugo Chávez acordó con el Presidente de Colombia Juan Manuel Santos la conformación de cinco comisiones, incluyendo una para el desarrollo conjunto de obras de infraestructura y otra para la inversión social en la zona fronteriza. En ambas será necesaria la debida participación comunal de nuestros compatriotas.
Planes y Proyectos
El Plan Siembra Petrolera de PDVSA incluye importantes inversiones que deben ser aprovechadas como generadoras de desarrollo sustentable en diversos espacios de nuestra geografía.
Los proyectos gasíferos en la Plataforma Deltana y el Caribe, el Plan a Mediano Plazo de Refinación y Petroquímica, Autogas, Etanol y la Faja Petrolífera del Orinoco, donde tenemos la mayor fuente energética del planeta, deben desarrollarse en busca de su propio futuro, el de la Patria y el de la Región.
En paralelo, Ricardo Sanguino, Presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, asegura que el Bono Soberano Internacional Amortizable 2022 “recogió 17.000 millones de bolívares fuertes del mercado nacional”, aclarando que “el producto obtenido, por la colocación de ese Bono, se utilizará para financiar el desarrollo”. Podemos traducirlo en salud, alimentación y bienes de capital.
Igualmente debemos asegurarnos de que, cuando la Patria tenga que redimir esas deudas, dentro de 12 años, el resultado de la inversión de lo que hoy recibimos sea capaz de pagarlos y dejar espacios e industrias desarrollados en la Nación.
Corremos un gran riesgo si nó dominamos la Asamblea Nacional. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los Tratados de Libre Comercio pudieran apropiarse de los beneficios futuros de nuestros proyectos.
Leyes apropiadas
Para asegurarnos que todos esos planes se ejecuten sin comprometer el patrimonio de nuestros descendientes, necesitamos una constante revisión y optimización de las leyes, incluyendo aquellas que pudieran parecer excelentes.
La Ley de Tierras, por ejemplo, incluye diversos artículos íntimamente relacionados con nuestro desarrollo, pero aún es muy susceptible de mejorar.
Los tiempos corren y el mundo cambia constantemente. La legislación del futuro tiene que empezarse a pensar y planificar desde el mismo inicio e instalación de la nueva Asamblea Nacional.
La elegiremos el 26 de septiembre, con tu voto y el mío a favor de la Revolución Bolivariana, para que enfrente el gran reto de incluir leyes y reformas que acerquen aún más a Venezuela a ese ideal socialista que merece y reclama.
jaquematos@cantv.net