La Asamblea Nacional del próximo período deberá enfrentar difíciles retos monetarios
Por: Luis Alberto Matos

“El signo del dinero exige una validez social objetiva propia.”
Carlos Marx

Establecemos nuestros objetivos y prioridades de acuerdo a las necesidades a satisfacer. Planificamos su desarrollo y ejecución según nuestras posibilidades, especialmente las financieras.

Los venezolanos, con ingresos derivados principalmente de las ventas internacionales de hidrocarburos, requerimos servicios financieros y bancarios confiables, eficientes y muy venezolanos, al servicio exclusivo de la revolución.

“Hay que adecentar la banca” declaró David Alastre, Presidente del Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria (FOGADE).

Las necesidades financieras y bancarias, presentes y futuras de Venezuela, requieren tu voto el 26 de septiembre.

Posibilidades financieras

Según el Diccionario de Economía Política, de Borísov, Zhamin y Makárova, las finanzas, en el socialismo, constituyen “un sistema de relaciones económicas por medio de las cuales se forman y utilizan los recursos monetarios, para asegurar la reproducción socialista ampliada y satisfacer las necesidades sociales de los miembros de la sociedad”.

De allí que no debemos extrañarnos de que el sector privado se queje de “contracción de créditos para adquisición de vehículos”, “desconfianza en los tarjetahabientes” y “baja asignación de divisas al sector privado”.

Sus propios medios de información reconocen que “la banca privada incumple las metas obligatorias en cuanto a créditos agrícola se refiere, pero sobrepasa las metas hipotecarias”. Todo para sostener un enorme enjambre de edificios vacíos, a “precios fijos” inalcanzables, que nadie compra pero a sus propietarios no les importa. ¿Enfriamiento, espera, congelación o lavado?

En contraste, la nueva banca pública vá a las comunidades, con planes específicos que permiten a los venezolanos, de menores recursos, abrir cuentas incluso sin tener efectivo. Es bancarizar para el crédito, lejos del mercantilismo privado que sólo aspira tomar el circulante para beneficio propio y sin pensar en la Patria.

Activos, patrimonios y quiebras

Analistas internacionales señalan que el presidente Obama promulgó la reforma financiera norteamericana más ambiciosa desde los años treinta. Esa ley, aseguran, introdujo nuevas medidas de protección para los consumidores, redujo el poder de los grandes bancos, reguló los préstamos hipotecarios, rebajó las comisiones, prohibió a los bancos hacer apuestas en el mercado, reglamentó los ingresos de sus directivos y atacó diversas prácticas engañosas que utilizaban las empresas emisoras de tarjetas de crédito.

Nuestra Asamblea Nacional asomó una reforma parcial que, seamos sinceros, aún no cubre diversos aspectos aprobados en el Norte, y toda la prensa privada venezolana corea su pesar por tales medidas, mientras callan, silencian, ocultan y reducen espacios y tiempos a la del Norte.
Sentimos en nuestra Patria el peso mediático de una banca derechista, contra la cual debes ir a votar el 26 de septiembre.

Sólo intermediarios

La enciclopedia virtual más consultada nos dice que “Un banco es un intermediario financiero que se encarga de captar recursos en forma de depósitos y prestar dinero, así como de la prestación de servicios financieros.”

Eso, sólo eso y ninguna otra cosa adicional, debe ser un banco. A eso, sólo a eso y a ninguna otra cosa adicional, debe dedicarse un banquero. Confiar diversas acciones financieras a una sóla persona, sea natural o jurídica, tiende a la especulación.

Hay bastante experiencia negativa, a nivel mundial y especialmente en los países “desarrollados”, sobre las consecuencias negativas para la economía y la población por los excesos cometidos por bancos y banqueros al abarcar actividades que tienden a especulaciones, ventajas y dudosas transferencias de riquezas.

El banco de quienes “no tenían ni un pelo de tontos” fué un reflejo local de décadas previas a crisis en aquellas países. Daños por más de cuatro millardos de bolívares fuertes, más de medio millón de depositantes estafados, casi un millón de personas afectadas indirectamente y 900.000 clientes sin respaldo real, mientras los directivos manejaban centros comerciales y medios de información con políticas consideradas engañosas, incluso por el presidente Obama.
El banco es un intermediario. Ninguna otra cosa. Y para ayudar a garantizarlo, contribuyendo además a la revolución financiera y bancaria, tienes que ir a votar el 26 de septiembre.

Divisas para inversión social

En diversas ocasiones, voceros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han manifestado sus deseos de analizar la posibilidad de sustituir al dólar como moneda obligatoria o principal para las transacciones y reservas internacionales.

Algunos propusieron al Amero, mientas otros quisieran una especie de “cesta de monedas”. No es un proyecto a corto plazo, pero es una idea que surge cada vez más con mayor frecuencia, especialmente cuando países emergentes, como Brasil, Rusia, China, India y Japón, proponen nuevas ideas, diferentes al dólar y al euro. Hasta observan al Sucre como una novedad, algunos con interés y otros con desdén, pero ninguno la ignora.

Entre tanto, las divisas extranjeras existen y dominan el mercado. Los dólares que recibe la nación deben ser utilizados, principalmente, como inversión social. Por supuesto, esa decisión no es compartida por la empresa privada. En consecuencia, no es difundida por sus medios.

Pero no pueden negar que Venezuela presenta hoy una inversión social cinco veces superior a la que recibió, a finales del pasado siglo, el Gobierno Revolucionario. Coeficientes como el de Gini así lo demuestran, a pesar de no haberse cambiado ¡por ahora! las estructuras de la población.

La política financiera, incluyendo el intercambio internacional, hoy a través del dólar y mañana quizás en forma más universal, debe ir hacia lo revolucionario, hacia la defensa del salario real y colocando al ser humano y sus necesidades como el objetivo de la economía monetaria.

Mejores leyes

Borisov señaló que “en la fase superior del comunismo, los instrumentos de la economía, incluidas las finanzas, serán sustituidos por categorías más perfectas del cálculo directo y de la distribución del trabajo social, categorías que responderán al carácter de propiedad comunista única de todo el pueblo, y a las formas comunistas de distribución”. ¡Eso bien podría ser el socialismo!

Debemos prepararnos, desde ahorita mismo, para ese futuro. La Asamblea Nacional que vamos a elegir el 26 de septiembre tiene que pensar en ese porvenir y analizar las leyes y modificaciones que necesitaremos entonces y en ese camino que emprendemos.

La reciente modificación a la Ley de Bancos evita la indebida manipulación de información financiera, la utilización del poder comunicacional en la desestabilización de la economía y la fluctuación del precio del dólar en forma ficticia. Un buen inicio que la próxima Asamblea Nacional debe profundizar.

La Ley del Mercado de Valores corresponde a la situación actual. Pero un viejo adagio nos recuerda que “hecha la Ley, hecha la trampa”. Y ellos son hábiles en crearlas.

Toda la legislación financiera y bancaria debe ser analizada a profundidad. Es necesario que vayamos a votar por los candidatos bolivarianos para garantizarle al Gobierno Revolucionario las mejores posibilidades financieras que Venezuela merece y reclama.
jaquematos@cantv.net