Cuando vea el ejemplo
Por: Arnulfo Poyer Márquez

Cuando vea a altos militares poner a un lado su impecable uniforme, “jalar” un machete, tirar una nasa para la pesca, en lugar de hacernos creer que son revolucionarios porque envíen a los cabos hacer guardia en pedevales, diré: estamos haciendo revolución.

Cuando vea a altos funcionarios trabajar en Casas de Alimentación, Negra Hipólita, meneando la cuchara con la doña de la casa, repartir la comida, comer la que ellos, barrer las calles con las brigadas, cortar el césped, botar basura, y no en un sábado elegido con cámaras para mostrar más la pantallería propagandística, diré: estamos haciendo revolución.

Cuando vea a los altos uniformados eliminarse tantas tontas insignias que sólo abarrotan el ego de ser superiores a los demás, contimás sobre los civiles, nada que ver con los altos cargos de los republicanos que su honor más importante era alcanzar la estrella de los libertadores, entonces diré: estamos haciendo revolución.

Cuando vea a ejecutivos y altos militares rebajar su vestier a lo necesario, que entre unos y otros crean un Fondo para “R” acciones para los más necesitados, entonces diré: estamos haciendo revolución.
Cuando vea que desde la misma cabeza principal arranque la estúpida creencia que sólo los uniformados “defienden a la Patria”, mientras hacen caudales en tiempos de paz, y por cada necedad esa cabeza le atribuye un bono que aumenta sus sueldos -que no hay una lenteja o una hilada en su uniforme que esté hecho por uniformados-, todo es factura de la ciudadanía de a pie, que sepan que cuando un enemigo ataca, es a los flancos civiles que pega primero para amedrentar y distraer, que los pregoneros de la Patria saldrán con su diana a buscar a la milicia ciudadana para aumentar la contingencia, que en la paz, la normal de la vida que andamos, es entre civiles que está asegurada su humanidad uniformada, hecha prepotencia para tanto ignorante ego milico. En fin, cuando desaparezca todo ese bagaje CLASISTA, proporcionado por la propia cabeza militar que nos gobierna, diré entonces que estamos haciendo revolución.

Nada de lo expuesto tiene que causarnos sorpresa y menos aún causar ofensa porque un mortal de a pie les obligue atención. Nada debe ser sorpresa en este mundo lleno de figurines, trapitos y grafitis del Che por todos los costados. Cada ítem expuesto lo cumplió el Che al pie de la letra, un hombre proveniente de cuna de virreyes. En lo personal me molesta tanto pasquín que habla de un “amor” al médico asmático, que no mandaba a subalternos, a “hacer presencia” en las zafras desde su posición de comandante, sino a buscar callos con los desfavorecidos, los que sí la construían.

Esto que vivimos, vive de la expectativa, se carga con la expectativa que crea el líder en los alrededores, pero cuánto estaría recorrido y ganado si el ejemplo fuese el que corriera por el continente en lugar del discurso del que habla. Por eso YO en lo particular CREO que esto que vivimos es apenas un ojo de la cerradura por donde se puede ver al otro lado. Si no abres la puerta del SER para recibir la transparencia de la vida, que ella no tiene estratos, no puedes ganar sino expectativa y sólo esperar bondades mendrugas de la piñata petrolera, pero no me digas que estamos “haciendo revolución por favor” ¿Cuándo acaba la expectativa? El Che no esperó 10 años para comportarse de otra manera.

Luego, HAY que forzar ese sentir para que se haga pensamiento: EL EJEMPLO de los que mandan, o esto es la búsqueda de la salvaguarda existencial. Yo en lo personal a mis años a punto de “tercera edad”, no estoy ganado de tanto trabajo solidario o ad honorem como quieran, para que ahora se me mire de soslayo, o se me aparte porque desee que prefiero cobrar antes que aceptar limosnas, o porque mi cantera está desvalorizada, no hay presupuesto, o simplemente porque Cultura tiene su cuenta muy precaria, mientras cualquier recluta tiene hasta la crema de zapatos asegurada.

Luego, sí hay una diferencia ABISMAL entre los venezolanos y no es precisamente entre ricos y pobres, sino además entre incluidos y desentendidos, que no sé si sordos. No hay momento en que se deje de pensar en la inclusión de los militares, mientras los cultores son parte del perraje.

Hoy a 10 años, por favor 10 AÑOS, el pueblo no sabe en realidad una jota de Bolívar sino paqueticos de los segundos que a veces se le cuelan en TV. O con los discos rayados del mismo discurso con las mismas anécdotas en 10 años, de siempre lo mismo, por favor NO ME COTORREEN. El brochazo rojo indica la falta de la más elemental creatividad, para vestir a la seriedad que conlleva el término REVOLUCIÓN. Y sí, el país SÍ está dividido. Un exahorrista del Federal me confesó que está feliz por las medidas de Chávez, que él mismo apalearía al fugitivo, que votaría por los candidatos pesuvistas, pero que no se ve vestido de rojo rojito, y menos que le estén diciendo que si no es así “que monte su tienda en otro lado” como ya lo ha manifestado en otras ocasiones su máximo jefe. Amigos se trata de entender donde estamos, en un país que pregona revolución, mientras el objetivo sea el placer del presente. Una revolución que esperan de los más desfavorecidos, mientras los vivianes se favorecen de ella, no puede sino en un momento dado provocar un cisma de Boves, o aumentar en oposición inversamente proporcional a lo que sueña la cabeza de este proceso, si el EJEMPLO no va más allá de salir del remolino de la ignorancia.