La industria venezolana de los hidrocarburos requiere actualización continua de la legislación
Por: Luis Alberto Matos

“Todo el potencial de la industria petrolera está a la disposición del país.”
Rafael Ramírez

Somos la primera reserva petrolera del planeta. Todos lo sabemos, pero es necesario reiterarlo y repetirlo hasta que forme parte integrante de nuestro ser, incluyendo el razonamiento consciente y el accionar subconsciente.

No es un hecho cualquiera más. Tampoco es una simple curiosidad geológica, ni una cifra con varios ceros a la derecha. Nuestros depósitos naturales de hidrocarburos son bastante más que una riqueza del subsuelo.

El petróleo venezolano es la garantía del desarrollo sustentable de la Patria. Significa además el apoyo continuo a los planes de inversión social, con sus programas y misiones.

Es Barrio Adentro, Ribas, Vuelvan Caras, Milagro, Guaicaipuro, Sucre, Ciencia, Alimentación, Róbinson, Energética, Árbol y Música, donde el ingreso petrolero fluye hacia todos los venezolanos, los verdaderos propietarios de nuestros hidrocarburos.

Ese aporte social es mejor prueba de eficiencia que cualquier balance contable, por bien auditado que éste pudiera ser.

Pero, para mantener ese flujo requerido por los proyectos de carácter social, es preciso optimizar la continua adaptación, de la legislación vigente, a la realidad actual y futura del mercado nacional e internacional. Y eso sólo puede garantizarse, tanto en profundidad como en velocidad, si dominamos la Asamblea Nacional a ser elegida el domingo 26 de septiembre.

Producción y exportación

Como fuente principal de ingresos, los venezolanos extraemos cada día, de nuestro subsuelo, cerca de tres millones de barriles de petróleo.

Esa operatividad de PDVSA es desconocida por los escribas del neoliberalismo, quienes incluso pretenden señalar una contradicción con las cifras suministradas por la OPEP. Parecen ignorar que la Organización, aunque establece cuotas de producción, en sus reportes habituales se refiere a volúmenes de exportación. Nuestra producción, como la de cualquier otro miembro, incluye además el consumo propio y los insumos para la generación de derivados.

Los incrementos del 13% en activos y 4% en patrimonio ratifican la solidez financiera exigida para el cumplimiento del principal objetivo de PDVSA: la inversión social.

Refinación y petroquímica

Incrementaremos nuestra producción y exportación de hidrocarburos, tanto crudos como derivados de los procesos de refinación y petroquímica.

Conviene recordar que Venezuela tiene un vigoroso plan de expansión de las instalaciones, nacionales e internacionales, donde diversificaremos más aún nuestras exportaciones y contribuiremos al mejor rendimiento financiero de nuestra industria.

Es perfectamente factible porque somos una potencia gasífera, insumo básico en ambos procesos. ¡Y pensar que, durante más de medio siglo, los mechurrios de nuestros campos petroleros quemaron millones de piés cubicos de gas sin que los gobiernos de entonces, aplaudidos hoy por aquellos contra quienes debes ir a votar el 26 de septiembre, ni siquiera se dieran cuenta!

Política internacional

Durante el transcurso de esta primera década del Siglo XXI, Venezuela ha introducido cambios notables en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Salud, alimentación, finanzas, trabajo, diversión, deporte, educación, cultura y pensamiento, por citar sólo algunas, son ahora muy diferentes al pasado siglo. Hoy tenemos mejores expectativas. Y lo saben todos, incluyendo quienes nos adversan, porque ahora sus escribas se esmeran en combatir lo que antes ni siquiera era tema de conversación.

Pero los medios internacionales, en sus ediciones para otros países, conducen la lucha más hacia la política internacional. Sus referencias a posibles hechos o situaciones internas son sólo excusas con el único propósito de atraer al lector venezolano, que hoy puede accesarlos vía internet.

Nuestra política internacional ha tocado sus intereses financieros. Ahora no tienen el goce exclusivo de nuestras riquezas. Ya no dan órdenes a nuestro sistema financiero. Sus multinacionales ya no manejan nuestro mercado interno a su simple antojo. Ahora no somos simples peones de su tablero personal.

Respetamos los compromisos adquiridos con nuestros clientes y ampliaremos nuestro apoyo energético con la región Latinoamericana y del Caribe.

Somos además miembros fundadores de la OPEP y cumplimos fielmente los condiciones que acordamos con los países restantes de la Organización, siempre en defensa de los precios internacionales del crudo que, en caso contrario, estarían a merced del mercado neoliberal y sus trasnacionales.

Firmamos igualmente convenios, con países amigos, donde se incluyen tecnología y conocimientos, actualización vital en una industria que progresa diariamente a nivel mundial.

¿Te imaginas una Asamblea Nacional dividida cuando se debatan temas relativos a nuestra política internacional petrolera?.

Soberanía energética

La Patria es la verdadera propietaria y la única que decide el manejo, destino, presente y futuro de nuestros hidrocarburos y de la corporación que las dirige.

Es necesario mantener el ejercicio constante y permanente de nuestra plena y absoluta soberanía en el manejo de nuestros recursos naturales, especialmente los hidrocarburos.

La soberanía es un concepto que debe estar arraigado, casi en forma inconsciente, en cada uno de nosotros. Esa “soberanía popular”, considerada por Rousseau como base del “pacto social”, debe consolidarse en todos los venezolanos, especialmente en las nuevas generaciones.

En el aspecto petrolero venezolano, la divulgación del conocimiento histórico, técnico, económico y político de los hidrocarburos es de carácter estratégico. Necesitamos incluirlo en todos los niveles educativos de nuestra Patria, desde primaria hasta universitaria.

Igualmente la seguridad, tanto operacional como económica, financiera y política, debe ser difundida permanentemente e incluida en los programas educativos.

Otro tema importante, a considerar por la nueva Asamblea que elegiremos el 26 de septiembre, es la fijación de prioridades que atañen a la industria petrolera para poder legislar al respecto.

Las actividades petroleras superan en importancia a las propiedades privadas, comerciales, empresariales, comunales y estadales, especialmente en cuanto a espacios, vías y tierras.

El paso de un oleoducto, la ubicación de una refinería, los espacios de una planta y el sitio exacto donde un astillero nos permita construir y mantener tanqueros, no pueden estar supeditados a propiedades, ni títulos, ni derechos.

La plena soberanía petrolera garantizará una fuerte inversión social, incluyendo misiones, alimentos y viviendas, superiores en montos e importancia a la misma inversión petrolera.

Tu voto el último domingo de septiembre contribuirá a solidificar aún más nuestra soberanía energética.

Compromiso social

PDVSA es mucho más que una corporación trasnacional. Bastante más que la operadora de la mayor reserva petrolera del planeta. Incluso superior a su envidiable posición del mercado, activos solventes y patrimonio medido en decenas de millardos de dólares.

Es necesario y prioritario garantizar la continuidad del compromiso social de la industria petrolera venezolana con nuestro pueblo. Debemos mantener una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. ¡Tienes que ir a votar el 26 de septiembre!

jaquematos@cantv.net