La tragedia de Hiroshima vista con la óptica de hoy
Por: Dmitri Kosirev,
RIA Novosti

El 6 de agosto se conmemora el Día de Hiroshima. Los medios de comunicación soviéticos y posteriormente rusos recuerdan la tragedia ocurrida en aquella ciudad japonesa desde la segunda mitad de los años 50.

En todos estos años se ha hablado, escrito y debatido mucho este acontecimiento histórico. De aquella dramática historia se conocen casi todos sus pormenores: como por ejemplo, el hecho de que la bomba atómica, por primera vez fue usada contra la población civil, desde el avión “Enola Gay”, nombrado así en honor de la madre del piloto Paul Tibbets que condujo la máquina de la muerte hasta Hiroshima.

Enola Gay estaba orgullosa de su hijo que ayudó a poner fin con rapidez la guerra del Pacífico y poner de rodillas al régimen que había agredido a varios estados y cometido atrocidades contra militares, así como contra la población civil.

Los acontecimientos históricos verdaderamente relevantes poseen la extraña capacidad de seguir vivos en la memoria de la gente y también de ser vistos en diferentes épocas desde diferentes puntos de vista.

Hagámonos una simple pregunta: ¿en caso de guerra, en la actualidad sería posible bombardear una ciudad como Hiroshima, es decir, un objetivo completamente civil y carente de importancia estratégica y militar?

Al contestar esta pregunta se puede escribir un libro, a partir de los innumerables volúmenes ya escritos sobre el tema, en particular, sobre los planes de Estados Unidos de asestar un golpe nuclear contra la URSS, antes y después de que este país desarrollara el armamento nuclear.

O sobre los planes de los mismos Estados Unidos de usar la bomba durante las guerras de Corea y de Indochina, que casi llegaron a producirse. Se discutió mucho aquella posibilidad, pero se optó por no usar la bomba, porque cada vez era más claro que la población civil no debe ser víctima de las acciones militares.

Y no obstante, en 1945 todo se vio de otra manera y esa visión existente no era del todo primitiva. Por una parte, en Nuremberg y en Tokio, se estaban juzgando a militares que habían cometido atrocidades contra la población civil.

Por otra parte, nadie condenó a Estados Unidos ni a Inglaterra por los bombardeos de Dresde, Wurzburgo, Tokio, Hiroshima y Nagasaki.

A propósito, la propaganda soviética aprovechó a su gusto el asunto de Hiroshima, para destacar que a pesar del muy mal genio que tuviera Stalin, durante la II Guerra Mundial la URSS nunca se le ocurrió destruir ciudades del enemigo de forma planeada o para poner a prueba nuevo armamento, y sin embargo, Inglaterra y EEUU sí lo hicieron.

Ahora, pasados 65 años desde la tragedia de Hiroshima, lo de la población civil queda más que claro, la aniquilación en el acto de 66 mil personas y la posterior muerte de varios centenares de miles de personas por la radiación (eso sin contar a las víctimas de Nagasaki) está descartada completamente.

Estamos en otro siglo: hace poco, los legisladores catalanes prohibieron la corrida de toros en la Monumental Plaza de Barcelona, y por muy arraigada que esté esa tradición a la cultura nacional española, por lo menos en la parte noreste de la península ibérica, la barbarie de la fiesta brava dejará de cometerse.

El pasado 21 de octubre de 2008 RIA Novosti publicó en su página web un artículo bastante curioso sobre la relación de la guerra actual y las víctimas entre la población civil. En realidad, resulta, que lejos de reducirse, su número sigue creciendo y casi la mitad de las noticias provenientes de Afganistán hablan de las víctimas civiles.

Y no obstante, por lo menos mentalmente nos hemos alejado mucho de los conceptos con los que operaba el mundo en la época de Hiroshima.

¿Y, en Japón, como lo viven? ¿Cómo cambia la percepción de la tragedia de Hiroshima por parte de los mismos japoneses?

Su percepción también cambia, pero de una forma más paulatina. En los templos por todo el país y en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki suelen celebrarse ceremonias conmemorativas. No obstante, según observadores, en estas ceremonias nunca se expresan manifestaciones de odio hacia Estados Unidos.

Los japoneses creyeron y siguen creyendo que su desgracia consiste en las tradiciones seculares del país que les impone una completa obediencia a la autoridad, que en aquella época les obligó cometer atrocidades. En su opinión, el pueblo fue castigado por ello por una fuerza más superior que EEUU.

La población del país se muestra contraria a las armas nucleares, pero, curiosamente, no está dispuesta a apoyar el total de las sanciones contra Irán que busca la creación de la bomba atómica.

En Japón existe también una visión bastante compleja del 65 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. Se intenta entender cuál es la diferencia entre su país y Alemania, que ha conseguido dejar aquella guerra en el pasado, mientras que Japón parece seguir viviendo sus secuelas en las relaciones con las vecinas China y Rusia.

Un ejemplo reciente. Los pasados 7 y 14 de julio, las dos cámaras del parlamento ruso aprobaron una nueva fiesta: el Día del final de la Segunda Guerra Mundial que se celebrará el 2 de septiembre.

Más que una nueva fiesta, es una nueva fórmula, porque en su momento el Soviet Supremo de la URSS aprobó la celebración “del triunfo nacional y de la victoria contra Japón”. En adelante este día “se conmemorará a nuestros compatriotas que demostraron abnegación y heroísmo”.

No obstante, la diplomacia japonesa se ha mostrado preocupada por el hecho de estar removiendo Rusia los acontecimientos de hace tantos años. Intentaron ejercer cierta presión, pero no han conseguido ningún resultado.

Los acontecimientos históricos no cambian, quienes cambiamos, somos nosotros y el significado que le concedemos a nuestro pasado. Además, es verdad que la II Guerra Mundial terminó el 2 de septiembre con la capitulación de Japón.

Fue también el final de la guerra que había llevado la URSS en la China ocupada por Japón, la guerra se declaró el 8 de agosto y en 2 semanas el Ejército de Kwantung fue derrotado.

Sus armas fueron entregadas a los comunistas chinos que en 4 años llegarían al poder. De esta manera la URSS se aseguró unas posiciones fuertes en la Guerra Fría, por lo menos para los años 50 y 60. Así que, se podría ver también el 2 de septiembre como una especial fiesta ruso-china: y el inicio de una política “oriental” de la URSS.

Y lo de Hiroshima que lo analicen… los responsables de aquella tragedia, así lo preferimos con la óptica del día de hoy.