Nombramiento de Uribe socava investigación de la ONU sobre la flotilla
Por: Carmen Andrea Rivera and Nico Udu-gama
Para Kaos en la Red

Álvaro Uribe se hará cargo de la vicepresidencia del comité internacional de la ONU, compuesto de 4 miembros, encargado de investigar el ataque de un comando israelí a la Flotilla de Libertad Gaza

Fue anunciado ayer, el 2 de agosto, que el saliente presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez se hará cargo de la vicepresidencia del comité internacional de la ONU (compuesto de cuatro miembros) encargado de investigar el ataque de un comando israelí a la Flotilla de Libertad Gaza. El 31 de mayo, fuerzas israelíes atacaron el MV Mavi Marmara, un buque turco tripulado por activistas internacionales que pretendía entregar suministros de ayuda a la sitiada Franja de Gaza. La enfrentamiento que siguió dejó nueve muertos y decenas de heridos y provocó la crítica internacional de Israel.

Investigaciones previas y la condena internacional ha hecho poco para cambiar las políticas coloniales de Israel en los territorios palestinos ocupados. El nombramiento de Uribe a esta última investigación socava de manera adelantada su fiabilidad.

Es difícil de catalogar y resumir los varios escándalos políticos que han azotado a los ocho años de la presidencia de Uribe. Tres días antes del anuncio del nombramiento de Uribe al comité de la ONU, la prensa colombiana reportó la agresión verbal del saliente presidente al magistrado de la Corte Suprema Colombiana, Yesid Ramírez, después de que éste último pidió a la fiscalía general abrir una investigación sobre acusaciones de que el hijo del presidente, Tomás Uribe, sobornara a congresistas para así asegurar la re-elección de su padre en 2006. El escándalo reciente es apenas uno de las muchas demostraciones públicas de Uribe de desprecio por la justicia colombiana, la más famosa siendo su indignación por la anulación de la Corte de un referendo que hubiera permitido a Uribe a postularse por un tercer término en la presidencia.

Más importante que el tumulto político o cargos de corrupción es el desprecio de Uribe por el derecho internacional, demostrado por el utilizo ilegal de su gobierno del logotipo de la Cruz Roja en una misión de rescate de rehenes en julio del 2008. Uribe admitió que se usó el logotipo de la Cruz Roja en la misión – que logró engañar a la guerrilla para que libere a varios rehenes de alto perfil, entre ellos tres estadounidenses y un ex candidata presidencial colombiana -, pero descartó la violación como un “error” cometido por un soldado en “un estado de ansiedad”. Inmediatamente después de la misión, la Cruz Roja emitió una declaración instando a todas las partes a respetar el logotipo de la CICR, si bien no desarrolló el tema. Las Convenciones de Ginebra prohíbe el uso indebido del logotipo de la Cruz Roja.

Mientras el nombramiento nuevo de Uribe le confía de investigación sobre la muerte de activistas civiles, el aspecto mas alarmante de su mandato de 8 años es la historia bien documentada de su gobierno de matar a civiles y luego presentarlos como guerrilleros caídos o “simpatizantes terroristas”. Empezando en 2008, fue ampliamente reportado que el ejército colombiano había establecido una práctica de atraer a jóvenes pobres de sus casas con promesas de empleo, y posteriormente asesinándolos y presentándolos como bajas en combate. La práctica no solo sirvió para apilar estadísticas de guerra, pero también benefició económicamente a los soldados involucrados, como el gobierno de Uribe había, desde 2005, otorgado dinero y primas de vacación por cada insurgente matado. Grupos de derechos humanos citan más de 3.000 o más de estos “falsos positivos”. Como respuesta al escándalo, Uribe despidió a algunos de los altos mandos del ejército. Pero incluso cuando los críticos se han dado la razón, como fue el caso con el escándalo de “falsos positivos”, Uribe mantiene firmamente una retórica que iguala defensores de derechos humanos con terroristas armados. Su actitud fue demostrado más famosamente en una ponencia que hizo en 2003:

“Cada vez que en Colombia aparece una política de seguridad para derrotar el terrorismo, cuando los terroristas empiezan a sentirse débiles, inmediatamente envían a sus voceros a que hablen de derechos humanos.”

Acusaciones israelíes que los participantes en la flotilla de ayuda humanitaria, incluso los que perdieron sus vidas, fueron posiblemente vinculados a organizaciones “terroristas” parece hacerse eco del vitriolo de Uribe. Después de la masacre israelí del 31 de mayo en aguas internacionales, Fox News reportó el embajador israelí a Dinamarca, Artur Avnon, que dijo:

“Antes de que la flotilla entrara a aguas israelíes, el rumor fue que los organizadores [de la iniciativa humanitaria] tenían vínculos con la red terrorista de Al Qaeda… Las personas a bordo no eran tan inocentes… y no puedo imaginar que otro país reaccionara de manera distinta.”

Uno podría suponer que Israel cedió a la presión internacional para participar en la investigación de la ONU porque ve un alma gemela en Uribe, apenas un árbitro imparcial del derecho internacional humanitario y los derechos humanos. Si bien el resultado final de la investigación es incierto, la participación de Álvaro Uribe como vicepresidente pone en duda la sinceridad de la investigación de la ONU.