Contratistas: un arreglo para matar y morir
Por: Gustavo Robreño Díaz
(Prensa Latina*)

La Habana, (PL) A ocho años de iniciada la guerra en Afganistán, el mando militar estadounidense reconoce que ese conflicto “ha entrado en una trayectoria preocupante”.

Contrario a lo que se esperaba, la intensificación de las acciones de la resistencia ha incrementado los niveles de violencia en esa nación, al que no han sido inmunes esa surte de mercenarios modernos a los que eufemísticamente se denomina “Contratistas Civiles”.

Y es que, en modo cada vez más creciente, Estados Unidos ha recurrido a la contratación de mercenarios por parte de empresas privadas, para no involucrar militares en el cumplimiento de diversas misiones, fundamentalmente de aseguramiento y servicio, en el contexto de los conflictos armados.

Su desempeño va desde chóferes, cocineros o administración de campamentos militares y cárceles, hasta interrogadores, traductores o en labores de mantenimiento, reparación y entrenamiento en el manejo de armamentos y sistemas automatizados de mando y control.

De igual forma realizan patrullas, custodian instalaciones civiles y militares, edificios públicos y privados, así como brindan servicio de guardaespaldas para empresarios privados, funcionarios públicos y personal diplomático.

Horda sin orden ni control

Estos legionarios de nuevo tipo se conducen como una horda sin ley ni orden, a quienes le son ajenos los usos y costumbres nacionales y sobre los cuales no existe mecanismo de control alguno por parte de las autoridades locales.

No existe una forma confiable de conocer la cantidad exacta de Contratistas que trabajan en el exterior para el gobierno de EEUU y, mucho menos, cuántos han resultado heridos o muertos.

Por ejemplo, llama la atención que nada dijo de ellos el presidente, Barack Obama cuando anunció, a finales de 2009, su controvertida estrategia para Afganistán.

Una ley, aprobada en 2008, obliga a las Compañías Militares Privadas a brindar información sobre los Contratistas que laboran en ultramar, pero según un informe de la oficina de auditoria del gobierno (GAO, por sus siglas en inglés), esa base de datos está incompleta.

Así, y de acuerdo con cifras oficiales divulgadas recientemente por el departamento de Trabajo de Estados Unidos, de 55 reclamaciones de seguro por muerte de Contratistas recibidas en el año 2008, esa cantidad ascendió a 141 en 2009 y amenaza con ser superior en 2010.

No obstante, el referido informe de la GAO insistía en que las cifras del Departamento de Trabajo no reflejan correctamente el número de Contratistas muertos y heridos, debido a que algunas firmas -principalmente subcontratistas-, no reportan dichas bajas.

Y es que las principales firmas contratistas ya son conocidas. Sin embargo, ha surgido, a su vez, el fenómeno de la subcontratación, haciendo que la información esté todavía más oculta tras un velo de turbios secretos.

En términos monetarios, esa entidad pagó en 2009 alrededor de 200 millones de dólares en compensación por “daños en caso de muerte”, cantidad infinitamente superior a los 9,4 millones que por ese concepto erogó en 2001, año en que se inició la guerra en Afganistán.

Según el Comando Central de Estados Unidos, el número de Contratistas Civiles desplegados en Afganistán aumentó en un 50 por ciento el pasado año 2009 y hoy se estiman en casi 110 mil, cifra que supera la cantidad de efectivos militares norteamericanos desplegados en ese país.

Iraq: creciente letalidad

A pesar de que autoridades civiles y militares norteamericanas aseguran que Iraq es hoy, previo a la retirada de sus tropas, un país” más seguro, la realidad es que la cantidad de contratistas muertos en esa nación disminuyó solo ligeramente.

Por ejemplo, el pasado año perecieron en Iraq 146 contratistas, lo que no constituye una disminución sustancial, si se tiene en cuenta que en 2008 murieron otros 174.

Otra cifra que ilustra como Iraq sigue siendo para los Contratistas un lugar letal, es que la cantidad de efectivos militares estadounidenses muertos en ese país en 2009 fue de 148, solo dos más que el total de Contratistas muertos ese propio año.

Alrededor de mil contratistas civiles han muerto en Iraq y más de 12 mil han resultado heridos desde el inicio de la invasión en marzo de 2003.

Si ello se compara con las bajas militares, por cada cuatro soldados que mueren, perece un contratista civil.

Se calcula que en estos momentos los Contratistas absorben el 25 por ciento del presupuesto total asignado a la reconstrucción de Iraq.

Civilidad dudosa

Diversas denuncias en varios países aseguran que las Compañías Militares Privadas están operando en “condiciones dudosas” desde el punto de vista jurídico.

Como ocurre en todo negocio “oscuro”, las acusaciones se refieren a irregularidades contractuales tales como: malas condiciones de trabajo, exceso de horas laboradas sin pago, trato vejatorio, aislamiento y participación en acciones combativas.

No resulta ocioso aclarar que para los Contratistas Civiles está “jurídicamente” prohibido participar directamente en los combates.

Sin embargo, en reiteradas oportunidades se han formulado denuncias sobre su participación directa en enfrentamientos armados contra las acciones de la resistencia que, por cierto, los considera un blanco más fácil de batir que a los militares.

Tanto en Iraq como Afganistán, la resistencia no se ha dejado confundir en disquisiciones semánticas y cataloga a los Contratistas Civiles sencilla y llanamente como “enemigos”, combatiéndolos sin tregua como a vulgares mercenarios al servicio de un ejército invasor

(*) El autor es periodista, historiador y colaborador de Prensa Latina.

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