SOCIALISMO O LA NADA
Por: Antonio Aponte

La Revolución Bolivariana sucede en una especial situación mundial y nacional. El mundo está empantanado en una crisis que involucra a todos los aspectos de la vida.
La crisis va más allá del ámbito humano, es una crisis de la vida. Veamos.
Si pensamos en la cantidad de especies que se extinguen cada día, en las aguas dulces que desaparecen y en las alteraciones del clima, entenderemos que la crisis es más profunda y dramática de lo que nuestra cultura antropocéntrica nos permite percibir. Las palabras de Fidel en Río cuando alertó del peligro de extinción de la especie humana, cobran carácter de sentencia mesiánica.

Es el capitalismo el que nos conduce a la extinción, su lógica, sus reglas éticas, estimulan, justifican el camino al desastre. No hay alternativa: o la humanidad supera al capitalismo, o nos envuelve la tenebrosa nada, todo habrá sido en vano.

¿Seremos los sepultureros del milagro de la vida? ¿A eso vinimos a la creación… para ser sus verdugos? ¿Seremos peste o sanación?

La esperanza está en el Socialismo. Pasaron los tiempos en los que el Socialismo era una opción para buscar una mejor manera de vivir, para acabar con la explotación, eran tiempos de discusiones del modelo, de requiebros de la pequeña burguesía, de experimentos fallidos. Ahora la situación es dramática: o conquistamos la esencia del Socialismo, o la vida se extingue. La pregunta que surge es…

¿Cuál es la esencia del Socialismo?

La esencia del Socialismo es la integración de la sociedad, el rescate del sentido de pertenencia a la sociedad, el entender que la suerte del individuo está ligada a la suerte de la sociedad. Esa es la única manera de restablecer la armonía de la especie, de regresarla al concierto universal de la vida. Es la base de la fraternidad de las relaciones entre humanos y del hombre con la naturaleza.

No existe socialismo sin esta esencia, y sólo esta integración puede revertir el camino suicida.

Los inventos que no contemplen esta esencia, además de ser inviables, de que tarde o temprano serán atrapados por el capitalismo demencial, no resuelven el dilema vital de la Humanidad.

Esos modelos no pasarán de producir buenos gobiernos, quizá mejorarán transitoriamente las condiciones de vida de muchos, eso no será malo, pero serán como aquellos remedios que le dan a los pacientes terminales para que sufran menos: ayudarán a la Humanidad a bien morir, pero no resolverán el fondo del asunto, al contrario, lo enmascaran.

Los modelos socialistas hoy deben ser, tienen que ser, inventos para conquistar la esencia del Socialismo, no para evitarla.

Para construir el Socialismo es necesario creer en el Socialismo, éste no se construye pensando que las medidas que se deben tomar equivalen a “tirarnos por un barranco”, teniendo poca fe en la comprensión del pueblo.

El pueblo humilde, el Continente, la Humanidad , merecen, necesitan que nosotros corramos el riesgo de la hermosa aventura de construir el Socialismo.

¡Sin Chávez no hay Socialismo!

¡Corramos los riesgos de su construcción!