El Producto Interno Bruto, por sí sólo, no mide la situación de un país
POR: Luis Alberto Matos

“El Mundial de Fútbol demostrará la crisis económica venezolana. No habrá mesas vacías en los restaurantes donde verán los partidos en grandes televisores, ordenarán nuevos autos y enviarán mensajes desde sus blackberries.”
Marcos Jiménez H.

Nos enteramos por una frívola “noticia” del conocido suplemento “Todo en Domingo”, en papel de lujo y a todo color, que una fiesta “quinceañera” normal puede costar 50 mil bolívares fuertes. Las buenas están sobre 80.000 (de sólo 30.000 son chimbas) incluyen camionetota para llegada (BsF 5.000 el viajecito) y complacen normalmente gustos “Hollywood”, con estatuillas del Oscar en cada mesa, ó “Las Vegas” donde abundan traganíqueles.
Cada quien tiene la libertad de gastar su dinero en lo que considere conveniente y la fiesta de una hija puede ser importante. Ese no es el problema. La cita es porque, en medio de tal boato, entre música estéreo, exquisita comida y espirituosas de elevado costo, un tema normal de conversación es que “la situación económica en Venezuela está caótica” y “definitivamente, en este país ya no se puede vivir”.
Visión integral
En las de estos fines de semanas, el descenso del Producto Interno Bruto respaldará con cifras tales “aciertos” porque los escribas sostienen que el PIB es el índice absoluto y por sí sólo mide lo que ellos suponen es economía. Tendremos nuevamente que definir términos.
¿Qué es economía? Según los autores, es una ciencia. En consecuencia, dice la Wikipedia en la cual ellos mismos creen, es “un conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”. ¿Desciende eso porque baje el Producto Interno Bruto?
Si me quieren hacer una “extensión” a “situación económica”, pues tampoco por allí irán los tiros. Porque “economía es la ciencia de la escasez”; en ningún caso, el conjunto de ingresos de determinado sector y muchísimo menos el conjunto por sí sólo, sin antes compararlo con otros índices que miden hechos y tendencias financieras y económicas.
Sin analizar los países en su satisfacción de necesidades básicas, pobreza y distribución de ingresos, como mínimo, no podemos tener una visión integral de la situación.
Lo dijo la CEPAL
A finales del pasado mes, en Brasilia, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas, con sede en Santiago de Chile, responsable de la promoción del desarrollo económico y social de nuestra región, sostuvo su trigésimo tercer período de sesiones donde enfatizaron la necesidad de desarrollar la región y reducir las profundas desigualdades persistentes en nuestros países.
A criterio de los delegados: “Pese a los avances alcanzados en materia económica y social en los últimos años, América Latina continúa presentando la peor distribución de ingreso del mundo, niveles importantes de pobreza y una fuerte heterogeneidad productiva, que a su vez deriva en un deterioro del mundo del trabajo y la segmentación de la protección social.”
Para La Jornada (México, 30 de mayo) Roberto González Amador nos recuerda que “Las reformas de los años 80 del siglo pasado, de reducción del papel del Estado en la economía, y liberalización económica y financiera, más el impacto de la deuda, aumentaron las brechas de ingresos en la región”. De allí que ahora CEPAL “plantea que el Estado debe retomar su papel protagónico”.
Derechos y necesidades
Al presentar su informe, Alicia Bárcena Ibarra, secretaria ejecutiva de CEPAL, enfatizó que “El sólo hecho de nacer en algún país de la región debería ya significar que esa persona tiene derechos: a educación de calidad, a salud en todo el ciclo de vida, a una pensión digna y a un empleo decente”.
Esa satisfacción de necesidades básicas, como primera prioridad en la utilización de los ingresos, que en algún momento parecían coincidir los Estados latinoamericanos, fué suplantada por las reformas de los 80, cuando se redujo sustancialmente la acción del Estado en la economía, se liberalizaron los procesos financieros y el mercado neoliberal impuso usos y costumbres, convenientemente ayudado por medios especializados en convencernos a todos de las ventajas de la privatización global y la descentralización de los sistemas de educación, salud y nutrición.
Lustros de atraso y pobreza los convence ahora de que “el mercado por sí solo no produce igualdad ni bienes públicos y tampoco se ocupa de la situación a largo plazo”. En consecuencia, agrega Alicia “El Estado debe ser ahora el principal actor en la conciliación de políticas de estabilidad, crecimiento económico, desarrollo productivo, promoción del empleo y la igualdad” y “está obligado a buscar el bien común y equilibrar el mercado”.
Concluye “los capitales foráneos que ingresen a nuestros países deben venir a incrementar la producción y el desarrollo a largo plazo, pero nunca como instrumentos de especulación”.
Nuestros medios llaman a eso desde intervención hasta dictadura, pasando por “modelo económico fracasado”, como lamentablemente leímos de quien compartiera espacios, anhelos y pupitres, hace ya medio siglo, y que ahora sirve de carne de cañón a antiguos oponentes, que aprovechan para presentarlo como “ex-comunista” que defiende casas de bolsa junto a costosas propagandas pagadas precisamente por quienes adversara durante sus años mozos.
Ingresos y riquezas
¿Estará nuestro colega y amigo estimulado por su “ilustre Profesor” y alguno de sus alumnos?. Quizás sea coincidencia, pero estos aseguran que “se profundizará la recesión económica por restricciones en las importaciones”. No recuerdo que el profesor afirmara eso jamás en clase y le pregunto al alumno, en caso que realmente crea que haya recesión, ¿las importaciones son una cura a tal mal?.
Cuando un empresario, o mejor dicho: su escriba, confunde ingreso con riqueza, se acepta porque es parte de su lógica financiera neoliberal. De allí que cuando baja el Producto Interno Bruto, los medios “deduzcan” que disminuyó la riqueza, porque su escasa visión económica no les permite mirar el panorama completo.
¿Será necesario recordarles que Venezuela posee la mayor reserva de hidrocarburos del planeta? Estoy seguro que nó. Por algo siguen en este país, a pesar de oirlos decir que “Venezuela tocó fondo” y “¿Quién va invertir aquí?”.
Desarrollo con igualdad
Como resultado principal de sus deliberaciones, CEPAL propone “crecer para igualar e igualar para crecer” porque, afirman, “En el largo plazo, igualdad, crecimiento económico y sostenibilidad ambiental tienen que ir de la mano”.
A tales efectos, proponen “seis grandes pilares” que podemos resumir en: una política macroeconómica para un desarrollo de inclusión e igualdad social, transformación de la estructura productiva a niveles de igualdad, convergencia territorial donde todos los espacios sean protagonistas y tengan el mismo interés nacional, mejores empleos, incremento del gasto social y dotación al Estado de la mayor capacidad posible en cuanto a la redistribución de los recursos.
Y me atrevo a preguntar, ¿nó está todo eso incluido en el Proceso Bolivariano que en Venezuela lideriza nuestro Comandante Presidente Hugo Chávez?.
Según CEPAL, organismo de las Naciones Unidas, vamos mejor que muchos y nos espera un óptimo futuro.
jaquematos@cantv.net