Golpes de la naturaleza obligan a suspender clases en Guatemala Por: Julio Fumero

Guatemala, 31 may (PL) Los escolares inician hoy una semana de receso obligado en el periodo lectivo, dada la emergencia vigente en Guatemala por los golpes recibidos de dos eventos naturales.

El gobierno dictó la suspensión de las clases en todo el país, tanto para escuelas públicas como privadas, hasta el 4 de junio, anunciada por el presidente Alvaro Colom.

Considerada por el mandatario una medida prudente, busca disminuir el flujo de personas en las calles y así evitarles riesgos, cuando a nivel nacional prosigue una etapa de evaluación de daños para comenzar la reconstrucción.

Porque aunque el volcán Pacaya retornó a sus parámetros normales de actividad y la tormenta-depresión-sistema de baja presión pasó a mejor vida, los sucesivos estragos causados por ambos durante los últimos cuatro días son palpables.

Aún son variables las cifras de personas desaparecidas, heridas, evacuadas y albergadas o de destrucción en viviendas, caminos y otra infraestructura, sin hablar de las pérdidas de cosechas.

Sobre todo hay mucha incertidumbre en cuanto a la cifra real de muertes, pues los medios periodísticos contabilizan por su cuenta según los reportes de sus corresponsales en el interior del país y, lógicamente, van apareciendo más cuerpos con el paso del tiempo.

Pero es la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres la autorizada a ofrecer los datos oficiales acerca de la tragedia vivida por la población, tanto en el orden humano como material.

Uno de los inconvenientes de esta situación, por decirlo de manera suave, es el cierre desde el jueves, cuando estalló el Pacaya, de todas las operaciones del aeropuerto internacional La Aurora, en esta capital.

De tal manera Guatemala quedó incomunicada por vía aérea en su principal terminal, cubierta por una gruesa capa de arena volcánica difícil de retirar en poco tiempo por el embate posterior de las precipitaciones pluviales.

Miles de pasajeros quedaron sin poder salir o entrar, hasta que El Salvador asumió en una de sus instalaciones la tarea de aliviar este percance. La víspera las tareas de limpieza de la pista principal aún estaban al 70 por ciento, lo cual al menos permitía operar a los helicópteros y pequeñas naves de hélice debidamente autorizados.

Esa apertura del espacio aéreo fue de mucha importancia para el inicio de envío de alimentos y artículos indispensables a las personas necesitadas en regiones aisladas.

El jefe de Estado destacó los ofrecimientos de ayuda internacional y la labor de ajuste para dedicar recursos financieros internos a las tareas de recuperación.

De ellos, mencionó los previstos en un anunciado y ya cancelado ejercicio de simulacro de terremoto, programado originalmente para el 8 de junio a nivel nacional.

En tanto, de las arcas del Estado saldrán otros a cuenta de un préstamo por 85 millones de dólares otorgado para el único fin de ser utilizado en caso de ocurrir un desastre natural, como es el caso.

ocs/jf