Lectura tendenciosa de dos noticias similares
Por: Luis Alberto Matos

Hace pocas semanas, una de las plantas de servicio de la Refinería de Cardón, parte integrante del Complejo de Refinación de Paraguaná, sufrió un accidente que obligó a cerrar operaciones por algunos días.

De inmediato se tomaron todas las precauciones para evitar pérdida de vidas o daños personales, a los equipos y a la comunidad.

La Refinería y el Complejo de Refinación siguieron sus operaciones en las restantes plantas, no hubo pérdida de vidas y el incendio fué controlado y extinguido.

Durante unos días, la prensa privada opositora catalogó aquél incidente en una “irrefutable prueba de incompetencia” de la “nueva PDVSA”, donde “al despedir a los técnicos que se unieron al paro petrolero”, quedaron las operaciones en manos de “incompetentes y neófitos”.

Pocos días después, el jueves 22 de abril, una explosión hundió la plataforma “Deepwater Horizon” en el Golfo de México.

En el incendio perecieron once personas, más algunos desaparecidos que no saben realmente cuantos son y otros que resultaron heridos.

Desde entonces, se derrama crudo al golfo a un volumen estimado superior al millón de litros cada día, más de 6.000 barriles diarios. Aunque, según difundió Efe al cierre de esta edición, “expertos de la industria petrolera advirtieron en el Congreso de Estados Unidos que el derrame de crudo podría superar los 40.000 barriles diarios (más de seis millones de litros).

Se estima que ya hay más petróleo flotando en las aguas, por esta catástrofe, que la que sucedió en 1989 cuando se hundió el Exxon Valdés en Alaska.

La mancha tiene una extensión superior a Puerto Rico y no se han calculado aún las pérdidas en vida marina y daño al ecosistema.

“El derrame amenaza con consecuencias catastróficas para la ecología y las industrias pesqueras y turísticas de los estados de Luisianna, Michigan, Alabama y Florida”, publicó recientemente la agencia Efe. Y agregó: “El presidente Barack Obama señaló el lunes que la responsabilidad del desastre es de British Petroleum y que la factura por los daños y perjuicios deberá pagarla esta empresa”.

Como la plataforma pertenecía a la British Petroleum y operaba para el Norte, aquello es un accidente (según nuestra prensa local). Ningún diario venezolano opositor se atreve a calificar aquello de ineptitud, ni mucho menos exige la renuncia del Presidente de la BP. Más aún, las fotos no se publican en nuestros diarios.

Si la décima parte de esa catástrofe, sucediera en el Lago de Maracaibo, en bases o plataformas operadas por PDVSA, las voces pedirían cabezas rodantes, desde La Campiña hasta Miraflores.

Lo que más indigna es que nuestros medios bolivarianos, no hacen este tipo de denuncias ni comparaciones.

jaquematos@cantv.net