Acabar con Chávez, objetivo principal de los gringos
por José Justiniano Lijerón/Colaborador ABP Bolivia
ABP

Desde que el imperio norteamericano como capitán general del capitalismo internacional, se dio cuenta que con la llegada al gobierno Venezolano del Presidente Hugo Chávez, algo importante estaba sucediendo en A. Latina

y conforme iba cumpliendo sus promesas electorales al convocar a una Asamblea Constituyente y luego una serie de leyes que tienen que ver con la tenencia de la tierra, así como su afán de recuperar de manos de la burguesía venezolana la principal empresa exportadora de petróleo PDVSA, que estuvo siendo regentada por una casta de burócratas administrativos al servicio exclusivo de las capas dominantes del país y con la complicidad de una cúpula sindical corrupta.

Las esperanzas que tenía el imperio en el ex militar Hugo Chávez, de que fuera uno más de sus sumisos presidentes latinoamericanos, se fueron desvaneciendo ante la claridad ideológica que iba consolidando y desarrollando con el apoyo masivo de su pueblo al ir implementado una serie de medidas que apuntaban desde sus comienzos a una verdadera política patriótica de liberación nacional.
Lo que comenzó a suceder en Venezuela con la llegada de Chávez al gobierno el año 1999, para la política norteamericana era demasiado peligro, considerando que este acontecimiento se convertía en el despertar de una larga noche de neoliberalismo y sería un contagio peligroso para los demás pueblos que resistían continuamente las políticas de hambre y sometimiento impuestas por el brazo económico del capitalismo, el tenebroso y hoy renovado Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los hechos lo confirmaron, la burguesía antinacional venezolana, sólo esperó un tiempo prudencial para ver hacia donde se dirigía el gobierno del presidente Chávez y obedeciendo órdenes de sus pares norteamericanos decidieron por todos los medios deshacerse de este gobierno elegido democráticamente. En franca sedición y desobediencia civil llegaron al golpe de estado y el derrocamiento del gobierno y la disolución fascista de toda la institucionalidad del estado durante 48 horas, con la complicidad comprobada de los EE.UU. en el año 2002, Golpe de Estado que fue revertido valientemente por el pueblo Venezolano que salió a las calles en todo el país y rodeo los principales cuarteles obligando a los militares a respetar y restituir la institucionalidad democrática con el retorno triunfal del Presidente Chávez al Palacio de Miraflores la madrugada del 13 de abril del 2002.

Este hecho rayó la cancha de la política Venezolana respecto a los EE.UU. definitivamente, el Presidente Chávez aprendió que la mejor manera de defender el proceso, era consolidar y profundizar la revolución Bolivariana y eso significaba acelerar el paso con las medidas que vayan camino hacia la liberación de las garras del imperio norteamericano y europeo que siempre utilizaron y aún lo siguen haciendo con algunos países, como su patio trasero para intervenir y saquear sus recursos naturales siempre con la complicidad de sus lacayos nacionales. La política norteamericana al mismo tiempo arreció su intervencionismo, en su pretensión de satanizar ante su pueblo y el mundo al presidente Chávez, acusándolo de dictador y de ayudar al terrorismo, usando a todos sus esbirros como altavoces y a sus empresas de información en todo el mundo, con la misma estrategia mentirosa y calumniadora que uso contra Irak.

El contagio Chávez dio sus resultados, no como factor principal sino como coadyuvante anímico a lo que después sucedió en Bolivia con la llegada de Evo al Gobierno, Correa en Ecuador y Ortega en Nicaragua y alguno que otros gobiernos progresistas en la zona que aunque no se quiera reconocer fueron parte del “contagio” Chavista.

Estos gobiernos donde se están desarrollando procesos muy importantes y que están beneficiando a las mayorías postergadas de esas naciones, demuestran que es posible y de derecho y justicia nacional con el apoyo masivo de sus ciudadanos, recuperar sus riquezas naturales para desarrollar una política internacional de respeto mutuo y centrar las actitudes internas en beneficio directo de los pueblos buscando la igualdad, buscando salud gratuita para todos, educación, trabajo, vivienda, recuperar empresas nacionales estratégicas que fueron entregadas a la voracidad de las transnacionales en condiciones leoninas, rescatar la dignidad del país al rechazar la intervención extranjera en el manejo del gobierno y de muchas de sus instituciones, especialmente militares y policiales, etc.

Estas son algunas medidas de dignidad nacional que vienen desarrollando estos gobiernos que por mandato de sus pueblos han decidido escribir su propia historia de liberación nacional de las garras del imperio norteamericano y sus satélites europeos.

El presidente Chávez para los EE.UU. es el principal objetivo a destruir entre los otros presidentes que mencionamos líneas arriba, para derrocarlo o en su caso si es posible asesinarlo o que sufra algún “accidente”, de eso son especialista los de la CIA pues tienen un conocido prontuario bastante frondoso en la materia. Si en su brega constante derrocan o le dan mejor suerte a alguno de los otros presidentes, ya sea Correa, Evo u Ortega, le sirve a sus planes macabros, pero sin lugar a dudas y sin menospreciar el peso especifico de estos líderes, su plato fuerte sería el Presidente Chávez, las razones son por demás obvias.

Ahora el “contagio” de dignidad y la muestra fehaciente de que es factible la construcción de una nueva sociedad donde haya mejores condiciones de vida para sus pueblos, no solamente es la valerosa Cuba, ya mencionamos a Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

A eso le tiene pavor el capitalismo internacional y sus satélites europeos y continuará haciendo todo lo que este a su alcance para evitar que nadie se salga del carril del sometimiento a sus intereses de saqueo y explotación.

Los dirigentes de todos estos procesos de cambios, estoy seguro que son conscientes de que las reformas y cambios que se vienen desarrollando en nuestros países, no pueden durar indefinidamente, las reformas por reformas sin cambiar las estructuras del sistema capitalista desembocaran indefectiblemente en el sistema capitalista, pero con el grave ingrediente de que los pueblos son los que sufren las consecuencias de la revancha del capitalismo cuando para retornar al pasado utilizan su brazo guardián, el fascismo.

Hay que blindar estos procesos de cambio con concientización revolucionaria, organización, gobernar fundamentalmente para los trabajadores en general, considerando que ellos son la vanguardia de los procesos, golpear en el corazón a las burguesías, nacionalizando la banca, la industria, las importaciones y exportaciones y revertir las tierras ociosas que no cumplen una función social.

No hay más que esperar, las condiciones están dadas, hay pueblos en constante rebelión para evitar que los planes del imperialismo se cumplan y eso se cura con más revolución, no de palabras, sino con hechos prácticos. El capitalismo está en crisis, hoy amenaza a Europa donde día a día se pierden las fuentes de trabajo, se recortan salarios y beneficios sociales adquiridos por los trabajadores hay desazón en el futuro que tendrá que ser de resistencia.

Es una obligación de todas las fuerzas verdaderamente revolucionarias, partidos políticos, tendencias, sindicatos obreros y campesinos, que sepamos interpretar este momento al plantear nuestras reivindicaciones económicas que siempre son justas, pero que deben pasar necesariamente por nuestros intereses políticos e históricos y en la necesaria acumulación de fuerzas para luchar y resistir al enemigo principal que siempre estará al acecho para acabar con nuestro derechos de pueblos libres a transitar hacia una nueva sociedad de iguales.

José Justiniano Lijerón

Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)